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Los "Platos de Oro" reconocen la cocina tradicional y el buen hacer de hosteleros asturianos con décadas de trayectoria: "Presta mucho"

El alcalde de Gozón, Jorge Suárez, cedió el testigo a Navia para la entrega de los reconocimientos en 2027, tras una ceremonia que premió la labor de profesionales como Tere 'Maravilla', Adela Alonso, Miguel Álvarez y Ramón Menéndez

Illán García

Illán García

Luanco

Los "Platos de oro" son los galardones gastronómicos más antiguos de España y reconocen a hosteleros por su trayectoria y su buen hacer desde hace más de cuatro décadas. Estos premios suelen entregarse a personas que miman la cocina, la restauración en general de sus respectivos negocios y como lo suyo es la "slow food", es decir, la cocina de fabricación lenta, quizá por eso la entrega de los reconocimientos desarrollada en el Museo Marítimo de Asturias, en Luanco, tuvo su media hora de retraso. A nadie le importó.

Las guisanderas, como capitanas de la cocina tradicional, celebraron el premio a dos de sus miembros, la gozoniega Teresa González Alonso más conocida por "Tere Maravilla" que recibió el galardón "a toda una vida" y Adela Alonso Noriega, de Casa Adela (Langreo). También se llevaron su diploma Ramón Menéndez, del restaurante Guernica de Luanco y Miguel Álvarez, responsable del Doña Concha de Oviedo. "Estoy encantada de la vida, un reconocimiento siempre es de agradecer, me presta mucho, por la gente de mi pueblo, de Ferrero, están encantados, por mis compañeras guisanderas y en especial por mi marido, Pepín Maravilla, aunque no esté", resumió Tere Maravilla su satisfacción en un acto que llenó la planta baja del centro museístico luanquín. El acto estuvo presentado por Carlos Martínez Guardado, comendador de los "Platos de oro".

Josefa Sanz es la cronista oficial de Avilés e historiadora y para abrir boca habló de gastronomía, no de guisanderas aunque sí ahondó en la tradición de aquellas tarteras de los pescadores y obreros de otras décadas a lo que llamó "Comer lo que hay en casa". "Hablamos también de comida de proximidad, de les potines que llevaban los pescadores a la mar y los mineros a la mina en la cesta. Llevaban lo que tenían en casa. Los que tenían más posibilidades quizá podían llevar algo de embutido pero la gran mayoría llevaban patates guisades con el pescado como el tiñoso, la cabra, la julia... hacían con eso y un pimiento y si nos vamos a la cuenca minera, lo que llevaban en la pota era patates, berces, tocín y según las posibilidades, embutido o no", resumió Sanz que se refirió además que ahora, los trabajadores en vez de volver a la "potina" "sobre todo después de la crisis de 2008", los trabajadores llevan el tupper.

Guardado hizo un repaso de los asistentes: las guisanderas; el médico Daniel López Acuña; representantes de varias cofradías gastronómicas; la alcaldesa de El Franco y responsables de la Federación asturiana de concejos, Cecilia Pérez; el presidente de la Cámara de Comercio de Avilés, Daniel González y el presidente del Real Avilés, Diego Baeza, entre otras autoridades y vecinos del concejo. Al lado de Guardado y en la mesa estaba Amada Álvarez, que es la guisandera mayor, y el alcalde de Gozón, Jorge Suárez, que ejerció de anfitrión de los "Platos de Oro" y que cedió el testigo a su homóloga de Navia, Ana Isabel Fernández, porque en 2027 los premios serán entregados en ese municipio del occidente asturiano.

Adela Alonso Noriega, de Casa Adela, detalló que este galardón le aporta "orgullo" y "felicidad" y explicó las razones: "Todos los días hacemos nuestro trabajo y te parece una cosa normal, pero cuando te dan un premiu siempre ye un reconocimientu y presta". Alonso indicó además que lleva veintiséis años con su restaurante. "El reconocimientu diariu tieneslo de los clientes y esto ye un premiu a una trayectoria profesional y al tipo de cocina que hacemos, tradicional, lo que se diz ahora de kilómetro cero, con producto asturiano, Alimentos del paraíso y eso ye lo que llevamos de bandera", destacó la guisandera.

Miguel Álvarez, responsable del restaurante Doña Concha de Oviedo, tildó de "honor" recibir este reconocimiento de los "Platos de Oro". "Es un galardón que lo recibieron personas con trayectorias increíbles y la verdad es algo enorme", indicó el hostelero, que no dudó en reconocer el papel de su familia en el éxito de su restaurante con treinta años de vida. "Soy la tercera generación y un eslabón más de un montón de años dedicándonos a este oficio que tanto nos gusta, esperamos que siga la saga", expresó junto a su hijo Jesús, que quiso asistir a acompañar a su padre en esta fiesta de la gastronomía asturiana.

Ramón Menéndez es luanquín y artífice del restaurante Guernica, barco que comenzó a dirigir en 2009 con 27 años. "Después de un tiempo fuera, volví a Luanco poco antes con la idea de echar una mano a mis padres en los otros locales que teníamos y a los dos meses de estar aquí surgió la oportunidad de coger el Guernica y eso hice, era un local con muchas posibilidades por su ubicación y ahora aquí estamos después de tantos años", detalló el hostelero luanquín que quiso dejar claro que el reconocimiento de los "Platos de oro" "es un premio al equipo que forma el restaurante Guernica por el trabajo bien hecho durante todo este tiempo".

Entre aplausos y palabras de personas que miman el paladar, el público que rozó el centenar de personas despidió un acto que dejó buen sabor de boca a los asistentes, que de eso se trataba.

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