Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

La alcaldesa de Avilés sufre un escrache durante una convocatoria institucional en memoria de las víctimas del 11M (y tiene que intervenir la Policía Local)

Los estibadores del Puerto han recrudecido sus protestas tras cerca de un mes de huelga

N. M.

Avilés

Los estibadores de Avilés llevan cerca de un mes de huelga para tratar de evitar el cierre del Centro Portuario de Empleo. Durante estas semanas sus protestas se han escuchado por varios puntos de la ciudad, pero durante la mañana de este miércoles han dado un paso más. Los trabajadores han montado un escrache a Mariví Monteserín, alcaldesa de Avilés, durante la celebración de un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas del 11M. Los trabajadores llevaron sus pancartas a la primera línea en lo que era la convocatoria institucional bajo los soportales del Ayuntamiento. La Policía Local tuvo que intervenir para apaciguar las protestas.

Con motivo del 11M, tanto la alcaldesa de Avilés como los miembros de la Corporación municipal participaron en un minuto de silencio a las puertas del Consistorio avilesino. Posteriormente, cuando Monteserín se deplazaba a pie para participar en el acto institucional de presentación de la Bienal Climática, lugar donde también estuvo Jordi Martí Grau, secretario de Estado de Cultural; Miguel Ángel González, subsecretario para la Transición Ecológica y Reto Demográfico; y Susana Madera, directora general de Medio Ambiente del Principado de Asturias, fue seguida de cerca por el grupo de trabajadores de la estiba, que portaban una pancarta.

Este escrache tuvo lugar pocas horas después de que el colectivo de estibadores de Avilés anunciase que irán a la huelga indefinida, más allá de la ya convocada para hasta el próximo 15 de marzo, si la patronal no abandona su idea de disolver el Centro Portuario de Empleo.

El portavoz del colectivo, Manuel Pravia, indicó a Efe que las empresas que forman parte del CPE mantienen su postura de disolver la entidad y proceder a una subrogación del personal, que la parte social rechaza por entender que no garantiza el suficiente volumen de trabajo, con el consiguiente peligro de despidos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents