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Alfredo Casasola: "La carrera de diseñador es una buena forma de vida, pero hay que trabajar mucho para conseguir los primeros clientes"

El profesional de la Fundación Juan March, formado en Avilés, destaca que la Escuela de Arte "es una institución de diez donde enseñan a diseñar con gusto, ganas y pasión"

Alfredo Casasola, ayer, durante su intervención, en el patio de la Escuela de Arte del Principado.

Alfredo Casasola, ayer, durante su intervención, en el patio de la Escuela de Arte del Principado. / Luisma Murias

S. F.

Avilés

La carrera de diseñador es una forma de vida en la que tienes que trabajar bastante al final para empezar a conseguir clientes, pero sí, es bonito, es muy bonito. Es un trabajo que te hace exprimir el coco”. Esto lo dijo este jueves Alfredo Casasola, que nació en Mieres en 1992, y que participó en las Jornadas de la Escuela de Arte del Principado de Asturias (ESAPA) “La Rula”. Esta mañana habla Made by Kös, el diseñador del vestuario de las salguerinas que salen cada Nochebuena a reivindicar la fortaleza de las mujeres.

Así que Casasola es fruto de lo bien que se cultiva el talento en la ESAPA. Lo reconoce él mismo, que trabaja como diseñador para la Fundación Juan March, pero que se formó en Avilés y quiere subrayar esta circunstancia delante del periodista. “Lo hice antes durante mi ponencia”, recalca.

Este miércoles Casasola explicó a sus compañeros su propia aventura: “No tenía vocación de diseñador”, apunta. Y no teniéndola, se quedó en ella como un señor.

“Trabajo también como autónomo, me dedico a la gráfica expositiva de las exposiciones que hacemos en la Fundación Juan March, pero también lo he hecho en Casa de América o en CentroCentro. También me encargaron la exposición que la Fundación Princesa de Asturias dedicó a la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide”, apunta. La hizo junto al estudio gijonés We.

Inicios

“Empecé a estudiar en la Escuela de Arte del Principado de Asturias (ESAPA) en 2010. Si tardé un poco más fue porque luego me fui de Erasmus, encontré un trabajo fuera y alargué todo esto un poco más: hasta 2016, creo que fue”, hace memoria.

Esta escuela es una institución de 10 porque todo aquello que te enseñan para ser diseñador también lo puedes aplicar a otras partes de la vida”, dice Casasola. “El alumnado es muy potente y cuenta con profesores muy profesionales que te enseñan diseño con gusto, ganas y pasión. Se nota muchísimo que están entregados en las aulas y que además son muy buenos profesionales en el exterior”.

“Venía del Bachillerato científico-tecnológico e iba a estudiar Arquitectura o Periodismo y, de repente, apareció mi madre con un folleto de la Escuela de Arte. Hice la prueba de acceso, empecé y me encantó. El diseño no estaba en mi cabeza hasta que empecé”.

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