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Peligran las grandes campañas de la flota asturiana ante el precio disparado de los combustibles

Los pescadores no descartan iniciar acciones reivindicativas si desde las administraciones no reciben respuesta a sus peticiones de auxilio por el incremento de los costes: "Resulta prácticamente insostenible"

Cajas de xarda en los almacenes de la rula de Avilés, en una imagen de archivo.

Cajas de xarda en los almacenes de la rula de Avilés, en una imagen de archivo.

C. Jiménez

Avilés

La flota asturiana ha recibido la puntilla para una campaña como la de la xarda que ya arrancaba con una reducción notable de los cupos -algo menos de 500 toneladas para la presente campaña-. El precio del combustible se ha disparado un 72% en solo una semana, y el presidente de la Confederación Española de Pesca (Cepesca), Javier Garat, que representa a la mayoría de las asociaciones de armadores, tanto de la flota de altura como de la de bajura, asegura que esta circunstancia está poniendo en jaque la rentabilidad de la flota. Y los armadores, que ya estaban teniendo importantes dificultades para relevar a las tripulaciones, se empiezan a resentir por partida doble ante la situación de los mercados internacionales, igual que cuando la irrupción de la pandemia covid puso en peligro la actividad de la flota y el conjunto del sector.

El precio del gasóleo para la flota ha pasado de una media de 0,53 euros/litro durante los dos primeros meses del año –0,55 durante todo 2025– a 1,10 euros/litro que ya se está pagando estos días en puertos de Irlanda. Al igual que en los peores momentos de la crisis del coronavirus, se ha superado la barrera del euro por litro, límite para la rentabilidad de la flota.

Cepesca ha pedido por escrito al ministro de Agricultura y Pesca, Luis Planas y al comisario europeo del ramo que se activen mecanismos para mitigar las consencuencias del conflicto bélico en Oriente Medio en la flota pesquera, además del papel vital, añaden, que representa el transporte marítimo.

Repostar 800 litros de combustible en un barco para salir a faenar, con los precios actuales, significa que los gastos para un armador se han disparado de los 400 a los casi 800 euros, solo para echarse a la mar y sin la seguridad de si regresarán a puerto con capturas o no.

Peligra el bocarte y el bonito

Ante esta coyuntura, defienden fuentes conocedoras del sector, la situación se ha vuelto "prácticamente insostenible". Desde la Federación de Cofradías de Pescadores, su presidente, Adolfo García, denunció este jueves que este "enorme y repentino" incremento de gastos puede provocar que muchas embarcaciones opten por renunciar a algunas de las mejores campañas del año como son las del bonito o la del bocarte. E igual que los representantes de Cepesca, desde el sector en Asturias han comenzado a reclamar ayuda a todas las administraciones, empezando por el Principado, pasando por el Gobierno de la nación y acabando por Europa. En caso de que persista la situación no descartan llevar a cabo algún tipo de acción reivindicativa como un parón total de la flota.

La extraordinaria subida en el precio de los combustibles llega, asimismo, en un momento complicado para el sector por la imposición de cupos en algunas especies y porque hacía años que no sufría un invierno tan complicando a nivel climatológico. Y es que el tren de borrascas que han azotado al país durante este invierno ha obligado a muchos armadores, sobre todo de la flota de bajura, a mantener sus embarcaciones amarradas, lo que se traduce en ausencia total de ingresos al no poder aportar capturas a las lonjas.

El repunte de los precios del combustible le llega al sector, además, en un momento en el que el consumo de pescado estaba cayendo y mientras pelean con el Gobierno para que baje el IVA de este producto fresco o para que lancen campañas de concienciación sobre lo saludable que es incorporarlo a la dieta familiar.

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