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Castrillón reivindica un espacio en el Aeropuerto de Asturias para el intrépido piloto Manuel Menéndez Valdés

La presentación de "Alas y Cadenas" reúne a los descendientes del ilustre vecino, que agradecieron el homenaje

Los autores describen al protagonista del volumen como "un tipo duro y avezado a quien las penalidades le pasaron factura"

Covadonga Jiménez

Covadonga Jiménez

Con el ánimo de contribuir a una recuperación histórica efectuada con todo el rigor posible y de reivindicar a uno de los más destacados vecinos del concejo, sepultado en el olvido, este viernes vio la luz, entre multitudes, el libro "Alas y Cadenas", una publicación impulsada por el Patronato Municipal de Actividades Culturales de Castrillón que repasa la historia de Manuel Menéndez Valdés, ingeniero industrial y uno de los primeros pilotos de aviación que hubo en España, con raíces en el municipio.

De esta forma, se rescata la memoria de uno de los castrillonenses más ilustres, cuyos orígenes se sitúan, paradójicamente, en Santiago del Monte, donde hoy se ubica el Aeropuerto de Asturias. Su historia sale a la luz fruto de la investigación de Luis Arias González y Luis Rojo Medina, que han plasmado en un volumen titulado "Alas y Cadenas (Manuel Menéndez Valdés 1885-1934)". Los autores llevaban investigando el personaje más de dos años, puesto que algunas de las pocas noticias que se han dado del mismo están plagadas de errores e incompletas. Y en esa puesta de largo de su trabajo estuvo presente Carmina Menendez, la única hija que queda viva del aviador, presentado este viernes como "un tipo duro y avezado a quien las penalidades le pasaron factura".

A la familia de Menéndez Valdés, que llenó la primera fila del salón de plenos del Ayuntamiento de Castrillon, le agrada que "al fin" se haga memoria del abuelo. Falleció cuando Carmina tenía solo 3 años, por eso este viernes vivió con "mucha emoción" la presentación de "Alas y Cadenas". "He vivido siempre añorando Asturias, echo de menos mi tierra, la de mi papá y a los asturianos", reconocía la mujer, de 94 años, que se desplazó junto a sus hijos y sobrinos desde Alicante. "En casa siempre me pedían que les contara la historia de mi padre", reconoció la mujer, que también vivió un encuentro entrañable con la mujer que está hoy al frente de la casona donde nació Menéndez Valdés, a los pies de la prolongación de la pista 2.9 del Aeropuerto de Asturias. A su director, Pedro Cotilla, le trasladó públicamente la concejala de Cultura de Castrillón, Rosa Rubio, la posibilidad de realizarle en ese ámbito el merecido homenaje a este castrillonense, "que es orgullo para el concejo", apostilló el Alcalde, Eloy Alonso.

Los autores fueron desgranando, por su lado, la azorosa vida de Menéndez Valdés, casi novelesca, que fue acusado en Francia de espía alemán durante la I Guerra Mundial -había ido invitado por Roland Garros, su amigo, como ingeniero de aviones de combate- y que resultó condenado a muerte, aunque finalmente pudo esquivar ese final y acabó en la Guayana Francesa, escapando de una forma rocambolesca y protagonizando un episodio similar al de "Papillón". De vuelta a su patria, escribió una obra autobiográfica magnífica sobre este episodio -"Siete meses condenado a muerte"- que publicó la editorial España en 1929 y que se reedita ahora en formato facsímil con anotaciones dentro de "Alas y Cadenas". "Es un personaje que merecía ser sacado del olvido", coincidieron Arias y Rojo.

Menéndez Valdés, que sufrió dos accidentes graves tras haber obtenido la licencia como piloto de aviación en Francia y que sentó las bases después en España de la formación en aeronáutica, eficaz en su desempeño profesional, vivió con pasión una disciplina que en los inicios del siglo XX era algo "casi circense". Y pese a todo, "acabó detenido por el mismo comisario que arrestó a Mata Hari", precisó Luis Arias, antes de narrar el indulto logrado para Menéndez Valdés tras una campaña que implicó al reformista José Manuel Pedregal y su "condena posterior en vida como leñador forzado en el penal de Guayana".

La hija de Menéndez Valdés, tras escuchar el relato de la azarosa vida de su progenitor, no podía más que reiterar el agradecimiento de la familia por que se hubiera recuperado la memoria de este ilustre castrillonense, que falleció "con el periódico entre las manos, sentado en su sofá", en el domicilio de Jaén donde vivió los últimos años de su vida con su esposa y sus tres hijos. "Fue un hombre bueno, siempre eché de menos a mi papá, toda mi vida", abundó una emocionada Carmina Menendez.

El nieto de Menéndez Valdés, Manuel Menendez Alzamora, reivindicó la figura de su abuelo, que protagonizó las décadas de "una transformación extraordinaria" en el mundo, desde el primer vuelo de los hermanos Wright a los hallazgos de Marie Curie en un laboratorio de Francia. "Su vida también fue en paralelo a las desgracias de su tiempo y su apopeya carcelaria le destrozó el futuro", expuso el nieto del intrépido piloto que reivindicó, como su tía, que se perpetúe su legado a través del libro que acaba de ver la luz.

Representantes del ámbito de la investigación histórica, educación, cultura y política además de un nutrido grupo de vecinos y familiares algunos ya residentes fuera de Asturias acudieron al acto de este viernes, en el Ayuntamiento de Castrillón, para aplaudir el trabajo realizado por los autores y arropar a la familia, que vivió con emoción este homenaje a Menéndez Valdés en un salón de plenos lleno hasta la bandera.

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