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Asturias tiene su propio "mar rojo": la desconocida playa, junto al Cabo Peñas, cuyas aguas se tiñen de color rosado

Se trata de un rincón único y mágico de la geografía regional

El "mar rojo" de la playa asturiana de Llumeres

El "mar rojo" de la playa asturiana de Llumeres / Les Fartures

Asturias tiene un pequeño "mar rojo". Se encuentra muy cerca del Cabo Peñas, en el límite entre las parroquias de Viodo y Bañugues (Gozón), donde el agua se tiñe de color rosado. No es IA, es realidad, son los restos de una antigua mina de hierro. Hablamos de la playa (además de puerto y ensenada) de Llumeres, donde funcionó una importante mina de hierro durante más de cien años.

La explotación comenzó a funcionar en 1859 de manos de la Compañía Minera de Gozón y, tres años después, pasó a ser de Duro Felguera, a la que perteneció hasta su cierre final, en el año 1967. La mina llegó a alcanzar 100.000 toneladas de mineral extraído al año. Según los estudios realizados por la investigadora Lucía Fandos, editora del libro “Hombres y mujeres de hierro”, “funcionaba por tierra, mar y por aire”.

Lumeres

Lumeres / RICARDO SOLIS

Por tierra, por el tren de tracción animal, de mulas principalmente, que traía mineral de Simancas (Verdicio) a Llumeres; por mar, debido al transporte de material vía Gijón hacia Europa; y por aire, por el cable aéreo que comunicaba desde 1922 la explotación situada en Bañugues con El Regueral, en Candás, para llevarlo después en tren hasta los altos hornos de Duro Felguera.

La explotación de Llumeres ocupó casi todo el subsuelo de las parroquias de Bañugues, Verdicio y Heres. Y el mineral de hierro extraído sirvió para construir buques, raíles de tren de buena parte del norte de España y castilletes de mina, entre otros usos.

La playa de Llumeres

La playa de Llumeres / MARA VILLAMUZA

Los restos de la mina de Llumeres todavía son visibles. La playa, de unos trescientos metros de longitud, está compuesta por cantos y arena. Lo que la hace única es el color rojizo de su agua debido al contacto del yacimiento mineral de hierro con el mar.

Los restos que quedan

Allí se encuentran unos de los restos de la arqueología industrial asturiana más importantes de la región y que, después de caer en un franco deterioro, fueron finalmente incluidos por el Principado en el año 2008 en su inventario de Patrimonio Cultural de Asturias, en la categoría de conjunto histórico. Allí están lo que antaño fue el cargadero y el resto de las instalaciones de la mina, donde había almacén, aseos y vestuarios, panadería, casa de la máquina de extracción, la bocamina y el edificio de clasificación del mineral que de allí salía en barcas para Gijón. En los años 20 se construyó un cableado de siete kilómetros que desde allí llevaba el hierro hasta El Regueral, en Carreño, por donde ya se transportaba el mineral en tren hasta La Felguera.

La zona del cargadero, en el puerto de Llumeres

La zona del cargadero, en el puerto de Llumeres / LNE

La historia que envuelve a Llumeres lo convierte en un lugar especial que merece ser visitado. Es un rincón mágico donde es un auténtico lujo ver atardecer, mientras la luz del faro de Peñas ilumina el horizonte y hace brillos y sombras sobre el mar. Ese mar rojo.

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