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El molde del bollo de Pascua de Avilés, en peligro de extinción: "El fabricante se ha jubilado y ya nadie los hace"

Ferreterías y comercios están a punto de agotar su stock para cocer el característico mantecado con forma de cruz, del que venden centenares en estas fechas: "Hasta se mandan fuera de Asturias"

Julia y María Luisa Vázquez Rodrigez, de la ferretería Lemos

Julia y María Luisa Vázquez Rodrigez, de la ferretería Lemos / A. F. V.

Avilés

El molde del bollo de Pascua de Avilés está en peligro de extinción. Las ferreterías y bazares avilesinos que venden los icónicos recipientes de cuatro puntas advierten que el stock se está agotando. Y no solo eso: también "que ahora mismo es imposible de reponer". ¿El motivo? "La persona que los hacía, en Galicia, se ha jubilado, y ahora no conocemos a nadie que los fabrique", señalan varios comerciantes consultados por LA NUEVA ESPAÑA.

En la Ferretería Lemos, en la calle Ramón y Cajal, en El Carbayedo, las hermanas Julia y María Luisa Vázquez Rodríguez fueron previsoras. "Como sabíamos que se iban a jubilar, el año pasado pedimos por demás, para tener stock", explica María Luisa, que calcula que en "temporada" vende en torno a un centenar de packs de tres moldes de hojalata para cocinar el dulce que habitualmente regalan los padrinos a sus ahijados. Con ese ritmo de ventas, estiman que en estos próximos días acabarán con su stock. "Luego no sé qué haremos, porque o aparece alguien que los empiece a fabricar o...", deja colgando Vázquez.

"O aparece alguien que trabaje la hojalata o no sé qué haremos el año que viene", dice, como completando la frase, Margaret Arias, de La Economía, el célebre local de La Cámara, que lleva décadas vendiendo los moldes del bollo de Pascua. "En estas fechas se vende un montón. Es algo además muy típico, que llama la atención. Hasta una vez unos madrileños lo compraron como adorno, para centro de mesa", recuerda entre risas Arias, que apunta que el mejor consejo para conservar en buen estado los moldes es "untarlos con aceite o vaselina" y "usarlos mucho". "Tranquilamente, se puede hacer una tarta de manzana con la forma", sugiere.

Margaret Arias, de La Economía, con unos moldes

Margaret Arias, de La Economía, con unos moldes / A. F. V.

En la ferretería La Magdalena se hicieron también con un buen cargamento de moldes para evitar el desabastecimiento. "Ahora el molde se vende todo el año, no es como antes. Además, cada vez es más gente joven la que lo compra, se nota que hay relevo. También mandamos algunos fuera de Asturias, a gente que nos hace encargos e incluso gente que los utiliza como regalo, por ejemplo, por Navidad", expresa Ángela García, de la ferretería La Magdalena.

Conchita Vallina, del Bazar Hevia, en Marcos del Torniello, Sabugo, es una de las que ya está sufriendo la falta de proveedores de los moldes del bollo de Pascua. "Como se jubiló quien los fabricaba nos quedamos sin nada. Tras muchos años vendiendo los moldes, ahora viene mucha gente preguntando y no podemos venderles", lamenta la comerciante de un establecimiento que lleva abierto desde 1974, quien también.

Lo mejor para cuidar los moldes

Los moldes del bollo de Pascua son, fundamentalmente, de hojalata. Por ello, señalan los vendedores, lo fundamental es "secarlos bien". "Mejor que con un rodillo es secarlos al sol, en un radiador o con el calor residual del horno, después de cocinar el bollo", apuntan en la Ferretería Lemos, en El Carbayedo. "Un molde bien cuidado dura más de 20 años", agregan en La Magdalena sobre cómo mantener unos artículos que, si la cosa no cambia, podrían convertirse en poco menos que una edición de coleccionista.

Mantecado de Avilés

Detalle de un bollo mantecado de Avilés / María Fuentes

La forma, un enigma

La historia del bollo avilesino con forma de cruz se remonta, al menos al siglo XIX. "La tradición de que los padrinos regalen a sus ahijados este dulce con esa forma es anterior a que Claudio Luanco organizase la fiesta", explica Benjamín Lebrato, presidente de la Cofradía de El Bollo. "Lo que no está documentado es por qué tiene esa forma concreta. Tenemos imágenes del siglo XIX en las que se aprecia que el bollo ya tendía a esta forma aunque, quizás, con las puntas no tan marcadas como se hacen ahora algunos", apostilla.

En la misma línea, la cronista oficial de la villa, Pepa Sanz, señala que no hay rastro de una explicación precisa de la forma del bollo de Pascua avilesino, sobre el que conjetura: "La fiesta llega después de la Semana Santa, que es una época en la que la cruz está muy presente, y puede haber sido una forma de 'endulazarla'", apuesta la historiadora, que añade que en Candás, por ejemplo, también se hacen bollos de marañuela con una forma similar.

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