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Los vecinos de una comunidad de Avilés denuncian vivir "encerrados" en su propia casa, unos escalones y un tramo de acera que ellos mismos tuvieron que reformar les separa de la calle: "Ni la ambulancia ni los taxis pueden pasar"

Desde 2018, los residentes en el número 10 de la avenida de la Constitución luchan por un acceso digno a sus hogares en un paseo que "el Consistorio dice que es privado pero, aun así, conceden vados permanentes"

Los vecinos afectados por el mal estado del acceso a sus edificios en la avenida de la Constitución.

Los vecinos afectados por el mal estado del acceso a sus edificios en la avenida de la Constitución. / Luisma Murias / LNE

Avilés

"No entendemos cómo el Ayuntamiento puede decir que el acceso a nuestra vivienda es privado y, aun así, conceder vados permanentes". Los vecinos del número 10 de la avenida de la Constitución (antes pertenecientes a la calle González Abarca) llevan "luchando muchos años para que nos den un acceso en condiciones a casa", pues actualmente "el paseo está en pésimo estado y las personas con movilidad reducida lo tienen muy complicado", cuenta el representante de la comunidad, Manuel Ángel González.

Avilés. Reportaje con los vecinos de unos bloques de Glez Abarca que no tienen acceso peatonal a la calle, lo que provoca problemas de accesibilidad.

Manuel Ángel González en la subida del paseo desde la calle González Abarca. / Luisma Murias / LNE

Cuenta González que "fue el Ayuntamiento el que decidió cambiarnos de dirección y, por lo tanto, son ellos los que nos deberían dar un acceso en condiciones a esa calle". Actualmente, para poder llegar al número 10 desde la avenida de la Constitución cuentan con "unos escalones que claro, ¿cómo las subes si vas en silla de ruedas?", enfatiza González, quien tan solo pide "un acceso en condiciones para que, además de las personas con movilidad reducida, puedan entrar las ambulancias o los taxis que nos recojan o nos dejen en nuestras casas".

Avilés. Reportaje con los vecinos de unos bloques de Glez Abarca que no tienen acceso peatonal a la calle, lo que provoca problemas de accesibilidad.

Vista desde arriba del acceso al edificio. / Luisma Murias / LNE

En total viven "alrededor de 30 familias en el edificio, siendo 12 las que llevan prácticamente desde que se hizo el edificio en 1968", apunta González. "La cosa es que no pedimos nada especial, ni que urbanicen, tan solo que nos hagan un acceso mejor para que los taxis adaptados no se nieguen a pasar", dice, pues esto es algo que le ha ocurrido a otra de las vecinas, Concepción Martín: "Durante dos meses tuve que acudir a rehabilitación todos los días y el taxi no podía entrar por la rampa sin estropearse", argumenta. La solución final era "que nos dejara más lejos y el mismo conductor nos ayudaba a llegar a casa".

Avilés. Reportaje con los vecinos de unos bloques de Glez Abarca que no tienen acceso peatonal a la calle, lo que provoca problemas de accesibilidad.

Los vecinos de la zona subiendo la rampa de acceso. / Luisma Murias / LNE

Martín es vecina del número 24, que se encuentra en frente del 10. El acceso a su bloque de viviendas es a través de una rampa que "hasta diciembre no se pudo arreglar la rampa que siempre pensamos que era del Ayuntamiento, pero según ellos no, dicen que también es privada de uso público" afirma Martín, pues, por esta razón "al final fuimos los vecinos los que tuvimos que gastar más de 5.000 euros en su rehabilitación, algo que no vemos justo, ya que muchísima gente ajena a la comunidad pasa por ahí todos los días y, si pasa algo, nosotros tenemos que asumir la responsabilidad. Por eso, queremos cederla al Ayuntamiento".

Avilés. Reportaje con los vecinos de unos bloques de Glez Abarca que no tienen acceso peatonal a la calle, lo que provoca problemas de accesibilidad.

Los vecinos subiendo los escalones que dan acceso desde la avenida de la Constitución. / Luisma Murias / LNE

Por otra parte, Pilar Sánchez, también vecina del número 10, tacha esta situación como "vergonzosa". Además, recrimina a la alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín, que "primero me dijeron que lo podían arreglar y ahora dicen que no, me engañó". "No hay derecho, y por eso yo seguiré insistiendo y visitando el Ayuntamiento hasta que nos hagan caso y nos ayuden. Esta situación tiene registro desde 2018, y estamos ya en 2026", concluye.

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