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Quince años del Niemeyer: del fin de la deuda y la audiencias al alza a la búsqueda de identidad

El complejo avilesino, que abrió un 25 de marzo con Wody Allen, explora cómo ofrecer una imagen renovada y coherente con su origen como puerta abierta a todas las manifestaciones culturales

Vista aérea de la cúpula del Niemeyer con la Torre donde se ubica Yume.

Vista aérea de la cúpula del Niemeyer con la Torre donde se ubica Yume. / Ricardo Solís

C. Jiménez

Avilés

Cuando se presentó el Centro Cultural Óscar Niemeyer, el proyecto del arquitecto brasileño estaba llamado a ser, no solo elemento de transformación para Avilés, sino también un referente para la creación, abierto a todas las artes y manifestaciones culturales. Han cambiado muchas cosas, pasados ya 15 de años de aquel primer gran concierto que Woody Allen ofreció un 25 de marzo en la «gran plaza abierta al mundo» que abraza a la cúpula, la torre y el impresionante auditorio, en blanco y amarillo, convertido ya en una de las imágenes icónicas de Avilés por tierra, mar y aire.

El equipamiento cultural, con un patronato presidido por la consejera de Cultura, Vanessa Gutiérrez, consolidó el pasado 2025 su tendencia alcista de públicos, si bien en los últimos años se venían incorporando a esos datos los de la audiencia del programa de entrevistas en TPA «Clave de Fondo» que el fallecido Xuan Bello había grabado en ejercicios sucesivos en el complejo cultural de la ría. Desde la administración regional se valoró, no obstante, positivamente el dato de los 220.216 usuarios del año pasado, que fue un 7,6% más que en el ejercicio precedente, y que significó el mayor aumento en la red de equipamientos culturales gestionados por el Principado. Los datos permiten medir si las exposiciones, actividades y campañas cumplen sus objetivos, facilitando el ajuste de estrategias futuras, evaluando qué buscan y cómo interactúan los públicos y analizando con detenimiento su perfil. Pero, ¿qué miden los públicos del Centro Niemeyer? Hay ciclos de cine, espectáculos de artes escénicas, exposiciones, coloquios, conciertos, eventos, congresos...en definitiva, una amalgama de actividades «para hacer disfrutar de la cultural» como defienden sus gestores pero que, en ocasiones, no logra la proyección deseada.

Cantidad o calidad

Consumidos tres lustros desde su apertura al público, el complejo cultural de la ría explora a diario cómo ofrecer una imagen contemporánea y, al mismo tiempo, coherente ese objetivo de ser una puerta abierta a todas las manifestaciones culturales. Se acude normalmente a las cifras de visitantes y su comparación con otros centros para hablar del resultado de la gestión realizada. Pero… ¿importa la cantidad o la calidad? Las cifran abultadas llenan el ‘corazoncito’ museístico (y el político, a veces). Pero un alto volumen de visitas también debería redundar la relevancia cultural de ese equipamiento y, por tanto, en facilitar la captación de patrocinadores y generar ingresos propios (de taquilla y tienda), garantizando la sostenibilidad financiera y el desarrollo del territorio. Solo las administraciones públicas que se sientan en el patronato del Centro Cultura Óscar Niemeyer han elevado sus aportaciones. No se ha logrado, sin embargo, en este tiempo hacer crecer los patrocinios.

En el momento presente, solo Asturiana de Zinc y el Grupo Daniel Alonso, con 10.000 y 18.000 euros, respectivamente, mantienen aportaciones al centro cultural como patronos. El resto de contribuciones, que llegan en forma de subvenciones de la parte pública, se distribuyen de la siguiente manera: 1.250.000 euros, la Consejería de Cultura, que suma otros 100.000 euros para inversiones.

Las ayudas públicas, en cifra récord, más de dos millones

El Ayuntamiento de Avilés, por su lado, aporta al Niemeyer 300.000 euros; la Autoridad Portuaria, 100.000 euros; el Ministerio de Cultura, 125.000 euros y hay otra subvención nominativa de 12.000 euros para el Festival de Cine LGTBI. Con ello, se supera por vez primera en 15 años los dos millones de euros. Y es fruto del incremento en 200.000 y 25.000 euros en las aportaciones de la Consejería de Cultura y el Ministerio respecto a 20025.

Por el camino, eso sí, los gestores del centro han tenido que sortear un calvario de diez años de apreturas económicas paraliquidar la deuda del plan de viabilidad establecido en 2012. En los primeros años se pasearon figuras como Woody Allen o Kevin Spacey por Avilés. Fue la etapa en la que estaba al frente el gestor cultural Natalio Grueso, ahora encarcelado. En esa misma época se llegó a una cifra de números rojos por encima de los 3,4 millones de euros. De ellos, 1,6 correspondían a las deudas contraídas con 120 proveedores de ese equipo gestor liderado por Grueso.

Aquella crisis terminó condenando a parte del equipo de Grueso y al propio Grueso por delitos continuados de malversación de caudales públicos y falsedad documental y societaria durante su gestión. Y también abocó al cierre del centro, durante un año, con Foro Asturias en el gobierno de la región, a cuenta de los desacuerdos políticos para llevar las riendas del Niemeyer. La salida de Francisco Álvarez-Cascos del Gobierno del Principado devolvió la paz al que estaba llamado a ser estandarte de la cultura en Asturias.

El cierre y el concurso

Hubo que solicitar la declaración del concurso voluntario, que se hizo efectiva el 16 de julio de 2012 aunque hubo que esperar al 27 de marzo del año siguiente para activarla. Las tres administraciones públicas –que son también los socios fundadores– acordaron hacerse cargo del agujero económico a fin de garantizar la continuidad del centro. Llegaría después un nuevo director, Carlos Cuadros, y desde entonces, hasta la amortización de la deuda histórica con el último pago – 251.348 euros, el 28 de marzo de 2022–, lo que imperó fue una política de contención.

La apuesta por las colaboraciones con otras entidades ha traído exitosas exposiciones como la de Sorolla, de la colección Masaveu, también la Bienal de Sao Paulo, la colección BBVA más recientemente, Úrculo, o Eduardo Arroyo, figura clave del arte contemporáneo español. Todos han aportado a un registro de visitas que ha dado saltos espectaculares, pasando de las 103.478 personas contabilizadas en 2019 a los 220.216 visitantes de 2025 o el año récord de los 394.264 usuarios, que fue 2023, cuando todavía se contabilizaban como usuarios las audiencias del programa producido desde el centro cultural .

Para el próximo lustro, cuando el Niemeyer avance hacia su vigésimo cumpleaños tocará revisar si la política desarrollada este tiempo logrará olvidar para siempre la valoración de un gestor cultural para referirse al complejo de la ría: «Es como tener un Ferrari aparcado en un garaje».

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