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La garza real se queda "a vivir" en Avilés y amplía su familia en el Ferrera: "No se conoce ningún otro sitio de Asturias donde aniden"

"En el parque han encontrado la tranquilidad y el alimento que necesitan", apuntan los expertos

Una garza real en el Ferrera

Una garza real en el Ferrera / A. F. V.

La garza real ha echado raíces en Avilés. Hace un lustro, una pareja de estas llamativas aves de gran tamaño eligieron el parque Ferrera para criar a sus polluelos, donde han encontrado la tranquilidad y el alimento que necesitan. Ahora, todo apunta a que hay un segundo nido, lo que significa que la familia ha crecido con otra nueva pareja. "Se trata de algo singular, porque que sepamos éste es el único sitio de Asturias donde crían", explica David Díaz, de Mavea.

Se tuvo constancia de la llegada de la primera pareja de garzas reales al Ferrera en 2021. De aquella, su irrupción en el Ferrera había sorprendido a los expertos, no tanto por su presencia en Avilés, sino por la elección del parque "antes que otros enclaves, como embalses y pantanos" próximos.

La aparición de las llamativas aves generó gran expectación. Tanto entre los habituales en el vergel avilesino, sorprendidos por lo que parecía ser una cigüeña, pero con cresta; como por los amantes de la ornitología y la fotografía de aves, que inmortalizaron en numerosas ocasiones a las aves. Al final, con el paso del tiempo, las garzas reales se han convertido en uno más del parque. De hecho, es ciertamente frecuente verlas por el entorno del estanque, como si fuesen un pato más.

Lo que llama ahora la atención de los expertos es que parece que hay un segundo nido, lo que significa que una nueva familia de garzas reales elige el Ferrera para anidar. "Parece ser que les gustó. Lo normal es que eligiesen zonas próximas a ríos o embalses y no un parque, pero por lo que sea, aquí han encontrado árboles altos, tranquilidad y alimentos", explica Díaz.

Dos garzas reales en el Ferrera

Dos garzas reales en el Ferrera / A. F. V.

Un ave en expansión en la península

Según la Sociedad Española de Ornitología, la garza real es un "ave de gran tamaño y aspecto inconfundible, la garza real no es muy numerosa como nidificante en la Península Ibérica, aunque se encuentra en expansión. Es, en cambio, mucho más abundante durante la invernada y los pasos migratorios, cuando muchos ejemplares europeos recalan en nuestro territorio en su camino hacia el continente africano. Durante el invierno, resulta fácil observar a estas garzas, tanto en vuelo como posadas en las orillas de ríos y embalses aguardando el paso de alguna presa, que capturarán con la ayuda de su potente pico.

La garza real ha aumentado de manera considerable el número de parejas reproductoras en nuestro país, con una estimación de 6.994 parejas en 241 colonias y 44 parejas aisladas en el censo de 2011. La mayor parte de esta población se concentra en Andalucía, Extremadura, Castilla y León y Comunidad Valenciana, si bien su distribución es mucho más extensa. La especie está presente en el delta del Ebro y la albufera de Valencia, así como en pequeños núcleos en otras localidades catalanas y levantinas, en el sureste peninsular y, de forma cada vez más frecuente, en las regiones cantábricas (que ha colonizado recientemente).

Durante la invernada, la presencia de esta garza en territorio español aumenta notablemente, sobre todo en el cuadrante suroccidental de la Península y a lo largo de los principales humedales costeros, y en Canarias puede considerarse regula".

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