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El "efecto Niemeyer" se desinfla: de una veintena de patronos a dos, cuya aportación económica queda reducida a la mitad

La tareas de mantenimiento y restauración del recinto obligarán a realizar una inversión este ejercicio de 40.000 euros y 10.000 más se destinarán a la compra de obra artística

El auditorio del Centro Internacional Óscar Niemeyer, ayer, para escuchar a Héctor Abad Faciolince. | M. MARTÍNEZ / MARA VILLAMUZA

El auditorio del Centro Internacional Óscar Niemeyer, ayer, para escuchar a Héctor Abad Faciolince. | M. MARTÍNEZ / MARA VILLAMUZA

C. Jiménez

Avilés

Las acciones de patrocinio y mecenazgo son una constante en el mundo cultural, por la oportunidad que ofrece para la sostenibilidad financiera de las instituciones, la conservación del patrimonio y la realización de exposiciones, actuando como un puente entre la inversión privada y la cultura. En el Centro Niemeyer, desde su inauguración hace ya quince años -se cumplen este miércoles, 25 de marzo- ha habido etapas más o menos boyantes, pero con una realidad coincidente en todas ellas, a ojos de los expertos: el apoyo financiero de entidades del sector privado resulta un tanto exiguo. Ese repliegue en el capítulo de mecenazgo coincide con varios ejercicios encadenados de pasos atrás en el registro de espectadores. Pero, no siempre. Ha habido ejercicios que aun con mejores cifras de públicos la aportación de patronos privados continuaba constante. La de los últimos años había quedado reducida a la empresa Asturiana de Zinc y al Grupo Daniel Alonso, con 40.000 y 18.000 euros de aportación anual, respectivamente. Sin embargo, durante el presente ejercicio, y siempre según el plan de actuación para el año de la Fundación Niemeyer, esas aportaciones han quedado reducidas a más de la mitad, pues la aportación de Azsa es de 10.000 euros y la del Grupo Daniel Alonso se mantiene en los 18.000 euros de ejercicios pasados.

Derivado de todo ello, el sector público se ha convertido en el principal sostenedor de la actividad del centro: solo para 2026, esas aportaciones superan ya los dos millones de euros.

Por el camino se han quedado otros patronos del centro, pues en el arranque del proyecto del complejo cultural de la ría eran al menos una veintena los patronos del sector privado que realizaban aportaciones anuales. El análisis económico reciente en museos y centros culturales asume la importancia creciente que el patrocinio privado tiene desde una perspectiva económica y comunicacional, especialmente se destaca la relación que existiría entre la proyección de la marca del museo o el centro expositivo y sus posibilidades de captar patrocinio. Además, la percepción del público es altamente favorable hacia las empresas que aceptan patrocinar a organizaciones sin fines de lucro.

 ¿Qué ha ocurrido en el caso del Niemeyer? El anunciado “efecto Niemeyer”, por las posibilidades del centro cultural de la ría de Avilés como reclamo turístico (y de actividad cultural) se ha venido desinflando en los últimos años, al menos en lo que se refiere a su oportunidad para funcionar como motor económico del territorio, pasando de una veintena de patronos de sus inicios a los dos actuales, que han reducido la aportación constante que venían realizando, al menos de 2020, en torno a 58.000 euros a los 28.000 previstos para este ejercicio. 

Mantenimiento y compra de obra artística

Durante 2026, además, se mantendrán los refuerzos en las tareas de mantenimiento y restauración del recinto. De hecho, se han reservado 40.000 euros para ello. Estas labores no solo vienen obligadas por la responsabilidad de la Fundación Niemeyer ante la gestión del edificio, sino que las mismas se convierten en una tarea de "consolidación reafirmación pública" del elemento artístico-arquitectónico que supone el Centro Niemeyer ante los ciudadanos, explican los gestores.

Junto a ello, en el presupuesto de 2026 se contempla una partida de 10.000 euros para compra de obras artísticas, desde fotografías a dibujos e instalaciones de arte. Para la renovación de equipos para el tratamiento de la información y sistemas y programas informáticos, la inversión prevista es de 15.000 euros más.

En cuanto a la programación, para este ejercicio, solo en el edificio de la Cúpula, destinada a exposiciones de gran formato, tanto artísticas como de carácter divulgativo, está prevista la producción de tres muestras en el recinto, una de ellas recién inaugurada, la de Ramón Isidoro, esta pasada semana, tras el cierre el pasado enero de "Arte y espiritualidad en la Colección BBVA".

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