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Avilés acoge el estreno en España de la versión dramática de "Las gratitudes", de Delphine de Vigan

Juan Carlos Fisher presenta en el teatro Palacio Valdés una versión escénica de una novela que «no nació para ser un ‘best seller’»

Rómulo Assereto, Macarena Sanz y Juan Carlos Fisher, de pie. Y Gloria Muñoz y Yolanda Alonso, sentadas.

Rómulo Assereto, Macarena Sanz y Juan Carlos Fisher, de pie. Y Gloria Muñoz y Yolanda Alonso, sentadas. / Luisma Murias

Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

El director peruano Juan Carlos Fisher ya no es un desconocido en la escena española. Se descubrió en 2023 en el teatro Palacio Valdés haciendo que Victoria Luengo diera un doble salto mortal con el monólogo «Prima Facie». Con «El efecto» llevó la ciencia ficción sobre las tablas y lo hizo en compañía de Alicia Borrachero y Fran Perea. Lo que hace ahora con «Las gratitudes», que se estrena este viernes en el odeón avilesino (20.00 horas: repite función el sábado a la misma hora), es dramatizar “una novela que no nació para ser un ‘best-seller’”, aunque ya vaya por su vigésimo segunda edición, explicó el director durante la presentación en España «del segundo estreno nacional consecutivo» en el teatro avilesino, apostilló Yolanda Alonso, la concejala de Cultura con una satisfacción nada escondida.

«Las gratitudes» es el título de lo penúltimo de Delphine de Vigan, una novela que ha publicado Anagrama y que Fisher se trajo de América para leer. «Mucho antes de ‘Prima facie’» ya había visto, dijo, elementos narrativos clave para una producción teatral: «Pocos personajes y un solo espacio».

Esos pocos personajes son a los que da vida Rómulo Assereto, Gloria Muñoz y Macarena Sanz. El primero es fijo de Fisher –«Esta de ahora es nuestra obra número cincuenta y una», dijo el director de escena–, la segunda, una verdadera clásica. «Estuve mirando y resulta que trabajé en este teatro por primera vez en los sesenta, con Amelia de la Torre. Era una obra que se llamaba ‘La muchacha del sombrerito rosa’», señaló Muñoz.

La concejala de Cultura destacó, sin embargo, «Ira», la comedia negra que la actriz había estrenado en el Palacio Valdés junto a su hijo, el actor Julián Ortega, en plena recuperación de la pandemia: «Cuando estábamos una butaca sí, otra no... pero nosotros siempre pensamos en que era necesario volver a traer a los espectadores a las salas», destacó Alonso.

Esto fue algo que celebró Muñoz con convicción: «No es solo un piropo», señaló. «El público de Avilés sabe, se le nota que sabe», destacó.

La novela

Gloria Muñoz, que estuvo en el legendario proyecto del teatro independiente «Castañuela 70», da vida a Michka, que es una editora que sufre de afasia (pérdida de la capacidad del habla). La atiende el logopeda Jérôme (Assereto) y todo bajo la observancia de Marie (Macarena Sanz). «No había leído la novela: me impresionó muchísimo. Sobre todo por los asuntos que trata», dijo Muñoz. «Cuando conocí el proyecto, cuando me metí en él, me emocioné», apostilló Sanz.

«Habla de ti, y si no lo hace ahora, lo hará del tú que llegarás a ser», añadió la única actriz que no había trabajado antes en Avilés. «La novela toca a todo el mundo. Cuando pase el tiempo, será de mí de quien esté hablando». Y concluyó con contundencia: «La novela de Delphine de Vigan te cambia: la lees y dejas de mirar de la misma manera», determinó.

De Vigan no va a estar en el estreno de la función, «pero estamos seguros de que en algún momento la verá», anunció Fisher. «El otro día le mandamos fotos de los últimos ensayos», destacó.

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