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Un cross con casi 600 niños de Avilés (y también algunos franceses) para recordar a Dacal: "Sus valores eran el trabajo, la constancia y la humildad"

La lluvia dio tregua durante la prueba: "Seguro que mi padre cerró la llave del agua para los críos pudieran correr, estaría encantado", sostiene la hija del homenajeado en una cita en la que no hay ganadores ni perdedores

Illán García

Illán García

Avilés

"Vosotros podeís, vosotros podéis", grita el alumnado de 1ºB del Marcelo Gago. Están esperando su turno para participar en la IV edición del Cross Dacal, una prueba deportiva que cada año crece y este miércoles concentró a casi 600 alumnos avilesinos y también de la localidad francesa de Saint Nazaire, de visita estos días en la ciudad como parte de un programa de intercambio enmarcado en el hermanamiento entre ambas ciudades, en el entorno del centro público de La Magdalena. La prueba deportiva tiene dos objetivos, el primero mantener vivo en el recuerdo de Enrique Rodríguez Cal, Dacal, medalla de bronce en los Juegos Olímpicos Munich 1972 en el peso minimosca de boxeo y el segundo, defender sus valores: "Trabajo, constancia, humildad".

Esos los puso sobre la mesa Javier Sarasola, que es el director del colegio organizador y promotor de este cross que cada año crece en número de participantes: "Somos 585, cada año más". Alumnado del Quirinal, del Palacio Valdés, de Versalles, de Llaranes, del Poeta Juan Ochoa de La Luz, del Marcelo, de San Cristóbal, del IES de La Magdalena, del Saint Joseph Notre-Dame de Saint Nazaire (Francia), y de la escuelina del barrio corrieron por edades y cursos en una jornada en la que la lluvia dio tregua pero dada las inclemencias meteorológicas de primera hora de la mañana, el centro tuvo que modificar el trazado original. María José Rodriguez Cañete, hija de Dacal, celebró la carrera en recuerdo de su padre, ya fallecido. "Es estupendo y cada año va subiendo en el número de participantes, mi padre estaría encantado", expresó con una sonrisa. "Seguro que mi padre cerró la llave del agua para que respetara un poco y los críos pudieran correr", añadió junto a Juan Tamargo, yerno del boxeador.

Sergio Martínez, alumno del Palacio Valdés, sabía de sobra quién era Dacal, "que fue medalla de bronce en los Juegos Olímpicos" y que también velaba por los valores deportivos "como la deportividad y el compañerismo". Su compañera Carla Bensick añadió: "También es importante participar". Miguel Fernández Palacio y Sira Álvarez, del colegio El Quirinal, también destacaron la importancia del "compromiso y la solidaridad" como bases para la practica deportiva en general y más aún en una prueba como la de este miércoles en la que lo de menos es quién es la primer persona en cruzar la meta. Ernesto Villaseco, de tres años y de la escuelina de La Magdalena, estaba ilusionado por "correr con los amigos", los de su clase. El Palacio Valdés vestía de azul y los del Quirinal de verde, mientras el color blanco era el que representaba al colegio anfitrión.

Setenta y cinco franceses de Saint Nazaire se sumaron a la fiesta deportiva por Dacal. Llevaban gorras de vistosos colores y alegría de compaertir esta experiencia con sus "hermanos" avilesinos. "Hermanos" porque esa localidad gala está hermanada con Avilés. Los franceses Aziz Diop y Tiago Casado ya tenían ganas de que les llegara su turno para dar zancadas por el entorno del parque de La Magdalena.

Liam José Álvarez va a clase de 4 años en el Marcelo Gago y estaba algo nervioso antes de comenzar la carrera. Amagaba con arrancar hasta que dieron el pistoletazo de salida con una cuenta atrás, corrió y corrió y quedó el primero. No le importó ni a él ni a sus compañeros, que se fundieron en abrazos para ejemplificar la esencia de los valores deportivos. Claudia Fernández y Yerai Duval, de Sexto, hablaban precisamente de eso, "de la importancia del respeto, de la humildad y el compañerismo" cuando todavía.

"Vosotros podéis", seguían los de 1ºB. Y por ahí andaban Hugo Castillo y Cataleya Suárez, del Poeta Juan Ochoa de La Luz, que defendían que "lo más importante (en el deporte) es divertirse y pasárselo bien". Pues eso hicieron casi 600 alumnos en el Marcelo Gago y por la memoria de Dacal.

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