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La silicona y un obrador avilesino "salvan" el molde del bollo de Pascua de Avilés

"Es más higiénico, duradero y permite desmoldar el dulce sin imperfecciones", destaca Carlos Antuña

La silicona y un obrador avilesino "salvan" el molde del bollo de Pascua de Avilés

Mara Villamuza

El molde del bollo de Pascua puede tener salvación. La Confitería Galé ha desarrollado un molde de silicona, "más higiénico y duradero", para sustituir la tradicional horma de hojalata para elaborar el popular dulce avilesino, que tal y como desveló LA NUEVA ESPAÑA, se encuentra en "peligro de extinción" tras haber bajado la persiana la empresa gallega que los fabricaba. "Logramos anticiparnos a esta situación y, además, conseguimos evolucionar el molde con un material que nos permite conseguir un producto más perfecto, ya que reparte mejor el calor y permite desmoldarlo sin ningún tipo de imperfección", explica Carlos Antuña, gerente del negocio, que tiene sus cocinas en las entrañas del hotel Palacio de Avilés by Meliá.

El molde de silicona, de un intenso color azul, fue fabricado por encargo propio de Galé. "Buscamos un proveedor, que es nacional, para que lo diseñase y produjese. Se hizo con modelación 3D. Tomaron las medidas de un molde de los de hojalata, y a partir de ahí se fabricaron. La ventaja de la fabricación 3D es que permite hacer tiradas cortas, de solo unas cuantas piezas. Si hubiese que hacerlo de una manera industrializada más tradicional, sería imposible, porque habría que hacer los troqueles a medidas, etc... Y teniendo en cuenta que es algo muy concreto, que solo se compra en Avilés, pues no sería rentable", razona Antuña, de un proceso que no fue tan sencillo como su explicación: "Nos llevó unos meses conseguir el prototipo perfecto".

Avilés. Molde del Bollo de Pascua de Avilés. Mantecado Galé

Los nuevos moldes de silicona y el tradicional de hojalata / Mara Villamuza / LNE

El nuevo material, destaca la confitera Sonia del Valle, tiene muchas ventajas frente a la hojalata tradicional. "Es mil veces más cómodo. Para desmoldar, para limpiarlo... para todo. Además, tiene más vida útil, no se ponen feos ni hay que ser especialmente cuidadoso con que se pueda oxidar por el agua", confiesa la repostera, que estos días se tendrá que enfrentar a los más de 600 encargos de bollo de Pascua que tienen en la confitería, que tiene su punto de venta en Ultramarinos La Avilesina. "La tecnología funciona", sostiene Antuña, que hace un símil: "Igual que en el último siglo han mejorado los hornos o los instrumentos de repostería, ¿por qué no iba a evolucionar también el molde?".

Por ahora, Antuña reconoce que su intención no es comercializar estos moldes. Si bien, la coyuntura actual, sin casi stock de moldes tradicionales en ferreterías y comercios locales por el cierre del único fabricante, como publicó este periódico, hace que la idea no se descarte del todo: "No nos dedicamos a ello, pero se podría sopesar".

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