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El Anillo Energético del centro de Asturias condiciona el nuevo horno de Saint-Gobain de Avilés

La multinacional tiene dos años para presentar el plan contable que complete la subvención europea

Instalaciones fabriles de La Maruca

Instalaciones fabriles de La Maruca / Mara Villamuza

Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

El futuro de Saint-Gobain en Avilés no solo se garantiza con dinero millonario europeo: faltan solucionar tres estaciones penitenciales: la financiera, la técnica y, sobremanera, la energética. Salvados los cuatro escalones, la tranquilidad volverá a La Maruca.

La compañía ha conseguido que la Comisión Europea haya aprobado para Saint-Gobain una ayuda millonaria procedente del “Innovation Fund” de la Agencia Ejecutiva Europea de Clima, Infraestructura y Medio Ambiente. La subvención a fondo perdido que llega de Bruselas es para financiar un nuevo horno-float en la planta avilesina de multinacional francesa –hasta el 60% de la totalidad de la factura: entre 17 y 255 millones; la Unión Europea no aclara más la distancia entre las dos cifras-.

Hay otros tres: superar las carencias del Anillo Energético de la zona central de Asturias es el segundo. El tercer escalón se refiere a los dos años que la multinacional francesa tiene para diseñar el cierre financiero que asegure el resto de los fondos que la empresa precisa para la construcción del horno, es decir, se refiere al tiempo que tiene la compañía para conseguir el 40% con el que completará el presupuesto del proyecto. En el último escalón están los límites técnicos del proyecto Volta, que es como se conoce el nuevo modelo de fusión de vidrio que están probando a pachas las multinacionales AGC y la propia Saint-Gobain en la localidad checa de Barevka. Se trata de un modelo que se llama “Furhy”, que es el modo de abreviar el “Hybrid Furnace”, o sea, “horno híbrido”.

Anillo energético

El horno “Furhy” se alimenta, a la vez, de energía eléctrica y gas (por eso es híbrido). El problema que tanto el Principado como la empresa Red Eléctrica Española tienen que solucionar de manera inmediata es el de la transformación de potencia. A esto se une la circunstancia de que Asturias haya pasado de ser una región exportadora de energía a deficitaria. Y este cambio tiene una explicación patente: el cierre de las centrales térmicas (aparte de generar energía, servían de nodo para conectar toda la región).

El problema que se avecina, señalan fuentes consultadas, es la incapacidad de transformación detectada en la zona central del Principado. La energía que importa Asturias -lo hace por Santander y por La Pereda, en León- llega a 400kw/h. La estación transformadora que se encuentra en la comarca -La de Tabiella, en Valliniello, la misma que alimentaba Alu Ibérica- no tiene capacidad de absorber potencia. O, al menos, no la tiene actualmente.

Red Eléctrica va a solucionar este problema materializando el proyecto de mejoras plurianual: se ha dado de plazo hasta 2030. Sucede, sin embargo, que el horno actual de Saint-Gobain no está en su mejor momento. O sea, el nuevo precisa energía acorde, esta no tiene garantía presente y el horno viejo está cumpliendo su obsolescencia.

El cierre financiero

La Comisión Europea ha aprobado -en segunda ronda- que Saint-Gobain pueda recuperar el proyecto que había presentado a la Convocatoria de Tecnologías de Emisiones Netas Cero de 2024 (IF24) en el primer trimestre del pasado año 2025.

Los dos años que Saint-Gobain tienen para conseguir el resto del dinero que le falta van a servir también como colchoneta para reactualizar el proyecto "Furhy" que había presentado su proyecto en el primer trimestre del año 2025.

Se resolvió después del verano de ese mismo año dejando fuera a la compañía francesa. Entre esa fecha y esta misma semana, la Comisión Europea lo que ha hecho ha sido echar mano de seis proyectos que habían descartado en primera estancia porque otros proyectos tenían más números para poder hacerlos realidad. Es decir, seis candidatos que habían ganado su ayuda oficial renunciaron a ella con lo que quedaron libre casi 500 millones que ahora tienen en Avilés y en su horno “Furhy” a uno de sus principales acreedores.

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