Cuando el Beso de Judas procesiona, el cielo respeta: la cofradía que nunca camina bajo la lluvia en Avilés
Con sede en la iglesia de San Nicolás de Bari, la hermandad atrae a nuevos cofrades gracias al boca a boca y los lazos de amistad a pesar de ser "los únicos que representamos la traición"

De izquierda a derecha, Cristina Blanco, Isaías García, Javier Feito, Candela Cearra, Nuria Rial, Nuria Taboada y Nicolás García. / Mara Villamuza / LNE
"Desde nuestra primera procesión en 2009, no ha habido Jueves Santo en el que nos haya llovido por la mañana". La cofradía del Beso de Judas es la única en la Semana Santa de Avilés que procesiona la traición, "un momento que nosotros consideramos muy importante en la pasión de Jesús y que no tenía ninguna representación hasta que nosotros llegamos", cuenta el hermano mayor, Javier Feito, quien también destaca la necesidad de "reconocernos como pecadores" con su paso.
Entre 160 y 170 cofrades forman parte de la cofradía del Beso De Judas y son alrededor de 90 los que procesionan cada Semana Santa. Nació en 2008 con un espíritu joven "que seguimos conservando, pues los más mayores tenemos 43 años y somos los que empezamos entonces". Disponen de bastantes niños y niñas de entre 12 y 16 años y "el más joven de entre todos nosotros tiene 8 meses, que es mi hijo", señala con orgullo Feito. Y aunque él aún no sale este año en la procesión, "mi hija de 3 años sí lo hará, que será la más pequeña que procesionará de nosotros", destaca el hermano mayor.
La cofradía, con sede en la iglesia de San Nicolás de Bari, cuenta con estudiantes que vienen desde el colegio Juan Pablo II: "Por ejemplo, nuestra hermana mayor, Cristina Blanco, era profesora allí", indica Feito. Por otra parte, "mucha gente viene de las Doroteas también, ya que muchos de nosotros éramos estudiantes allí". Sin embargo, al ser una cofradía que representa la traición, al contrario que las demás de Avilés, "nosotros recibimos a más cofrades gracias al boca a boca y los lazos de amistad" e incluso por "charlas en otras escuelas. Yo estuve hace poco en las Doroteas para hablar con los alumnos de infantil", detalla.

Imagen de la cofradía del Beso de Judas. / Mara Villamuza / LNE
Otra manera de darse a conocer son las redes sociales. Desde hace un tiempo intentan mantenerse activos a través de distintas plataformes, pues "en su momento la gente supo de la cofradía del Beso de Judas por Internet". Días antes de la Semana Santa "tenemos un grupo que se encarga principalmente de ello para que cuando llega la fecha, lo tengamos todo más que planificado", explica Javier Feito.
Las sensaciones de procesionar
La hermana mayor, Cristina Blanco, cree que, al igual que el pregonero de la Semana Santa, Manuel Ángel Hidalgo, "las cofradías de Avilés somos las mayores asociaciones de la ciudad. Y es que nos relacionamos con gentes de otras hermandades y hacemos cosas conjuntas. Somos como familias y mantenemos a la gente viéndonos a lo largo del año, no solo por las celebraciones religiosas". "Primero somos creyentes, luego parroquianos y después cada uno con su perfil personal", apunta Blanco.
La Semana Santa de este año la afrontan "con las ganas y los nervios de siempre, cruzando los dedos para que todo salga perfecto", asegura Feito: "Cada grupo de trabajo tiene su parcela controlada y, entre todos, estamos coordinados para que vaya lo mejor posible". Sin embargo, hay cosas que se salen un poco de sus manos, "pues estamos a la espera de que nos lleguen unas potencias que encargamos en Sevilla y que esperamos estrenar el Jueves Santo".
"El mayor miedo y peligro que enfrentamos es el mismo que todas las cofradías: la cuesta. Cada vez que pasamos me da miedo que nos resbalemos y aparezca el paso en la ría", admite Feito, pues "está demasiado empinado y nos pesa mucho, incluidos los olivos". Pero todo merece la pena cuando "sentimos el recogimiento y el silencio cuando procesionamos dando el golpe del paso, sobre todo en la calle de la Ferrería", enfatiza la hermana mayor.
"Cuando la banda toca los palos, nosotros damos golpe. Se nos ponen los pelos de punta, porque de verdad nos metemos en el papel y parece que somos nosotros los falsos que hemos traicionado a Jesús", describe Cristina Blanco.
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