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La caída de la producción de vidrio flotado en España dispara los precios: así afecta a clientes y proveedores de Saint-Gobain en Avilés

Tvitec se suma en León al parque de hornos float, con tres activos en todo el país, pese a la dificultades logísticas del Bierzo

El actual horno de Saint-Gobain.

El actual horno de Saint-Gobain. / LNE

Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

La producción de vidrio flotado en la península Ibérica ha caído en los últimos años de tal modo que se ha incrementado el precio tanto de la materia prima (calcín), como del producto base antes de su transformación. Esta circunstancia ya se ha hecho notar en las facturas tanto de los proveedores de la multinacional Saint-Gobain, como en la de sus clientes.

La matriz de Saint-Gobain Glass -que tiene fábrica en Avilés- está presente en 25 países, cuenta con más de 15.000 empleados y 14 hornos de vidrio float. El de La Maruca lo construyó en 2008, después del gran incendio de marzo de aquel año. Este tipo de infraestructura tiene una vida útil de entre 15 o 20 años. El artilugio avilesino sufrió el pasado verano dos averías consecutivas que obligaron a parar la producción del centro de trabajo. Se dio la circunstancia de que aquellas averías venían de una restauración millonaria “fallida”, calificaron fuentes consultadas. La necesidad de un nuevo horno float a partir de entonces se hizo acuciante, pero no sólo para la multinacional: “Para todo el país”.

Y es que actualmente sólo hay tres hornos float en la península: está el de Tudela, en Navarra, que pertenece a la multinacional norteamericana Guardian; está el de Sagunto, en Valencia, que es de la multinacional japonesa AGC, y el de Avilés. Hasta hace pocas fechas también estaba en activo el horno de Santa Iria, en Portugal. Y también en Arbós, en la provincia catalana de Tarragona. Allí el horno que hubo hasta 2020 se dedicó de manera exclusiva al automóvil. En enero 2025, Guardian cerró el horno float de Llodio, en la provincia de Álava. La multinacional norteamericana tuvo hasta 2020 dos fábricas en el mismo complejo industrial de Llodio. Vendieron el negocio de parabrisas a Parter –sin experiencia en el sector–, pero mantuvieron el Glass. Eso es lo que cerró en junio del año pasado.

El resultado de todo este adelgazamiento del sector industrial -disminución de la producción de vidrio flotado, caída de materia prima reciclable- tiene su reflejo en la importación de producto preferencial, es decir, sin aranceles. Y ese viene de Marruecos, Turquía y Sudáfrica. La producción en estos países no lleva consigo la adquisición de permisos para las emisiones de dióxido de carbono, uno de los motivos por los que estos productos son más baratos que los fabricados en España.

Tvitec

Aquí es donde la empresa leonesa Tvitec, de Javier Prado Ovalle, quiere irrumpir con la construcción de su horno float, circunstancia en la que ha puesto manos a la obra tras la concesión de un crédito de 120 millones por parte de la compañía pública Sepides.

Su entrada en el sector de la fabricación de vidrio, según fuentes consultadas, ha sorprendido. Se da la circunstancia de que Tvitec compra entre el 20 y 30 por ciento de la producción de vidrio que fabrica Avilés, sobremanera, vidrio de capas, que es un producto que, por el momento, solo se puede fabricar en las instalaciones de La Maruca, por ser una tecnología propia de la multinacional.

Lo que hace después Tvitec es transformarlo y venderlo. Y factura 250 millones de euros al año. La deuda que asume ahora para construir el nuevo horno es de 120 millones. Y todo son preguntas sin respuesta: el horno quiere plantarlo en Cubillos del Sil, a unos pocos kilómetros de Ponferrada, “logísticamente, fuera de los circuitos”, apuntan fuentes consultadas. Carece también de materia prima (arena de sílice, carbonato de sódico). Y la financiación que han conseguido, y que tendrán que devolver, supone cerca de la mitad de su facturación anual.

La película ahora se complica con la concesión de la ayuda de los “Innovation Fund” de la Comisión Europea. Con esta subvención -a fondo perdido- Saint-Gobain podrá financiar el 60% del nuevo horno para La Maruca, un proyecto que a priori será ejecutado valiéndose de la tecnología del proyecto Volta, que ensayan las multinacionales Saint-Gobain y AGC en Barevka, en la República Checa. Lleva por nombre horno “Furhy”, y será híbrido: funcionará con electricidad y gas. Ahora, la compañía francesa tiene que aceptar la subvención. Tiene dos años para ello y para conseguir el resto de la financiación que permita dotar a la planta de La Maruca de un nuevo "corazón industrial".

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