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Las repercusiones de la guerra de Irán se dejan notar a orillas de la ría de Avilés: el precio del aluminio se dispara y así afecta a las empresas de la comarca

El cliente final es quien está pagando la subida del 17% del metal

Un operario de Qatalum

Un operario de Qatalum / Qatalum

Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

Las repercusiones de la guerra de Irán también se dejan notar a orillas de la ría de Avilés. Y es que hay misiles que cruzan el golfo Pérsico sobre el cielo de la comarca asturiana. El cierre del estrecho de Ormuz, el que está entre Irán y el sultanato de Omán, ha causado un incremento “de un 17 por ciento en apenas tres semanas” en el precio del aluminio transformado en Avilés, es decir, perfiles del sector energético, carpintería metálica, automoción, herrajes… Una elevación de la que, por el momento, se hará cargo el cliente final (ya pasó con el cierre del mercado europeo al gigante ruso Rusal como consecuencia del inicio de la Guerra de Ucrania).

La subida de los costes de la producción metalúrgica local viene después de que hace sólo un par de semanas los precios del aluminio hubieran alcanzado una cotización máxima, la más alta en los últimos cuatro años: 3.546,50 dólares por tonelada métrica. Los empresarios del sector metalúrgicos de la comarca explican estos números por “la retirada del mercado global” de las producciones de gigantes como Qatalum (fabrica 648.000 toneladas de aluminio primario en Catar) y Emirates Global Aluminium (EGA), que produce en Abu Dabi 2,84 millones de aluminio primario, el 4% de la producción mundial de este producto. El aluminio primario, a todo esto, es el producto que se hacía en las cubas electrolíticas de la antigua Alcoa en San Balandrán.

El adelgazamiento del mercado metalúrgico, por el momento, no corre peligro de que termine en crisis de suministros, apuntan desde el sector en Avilés. Sin embargo, la Asociación Española del Aluminio (AEA), que es la entidad que representa a más de 650 empresas del sector en todo el país, alerta del “grave deterioro que está sufriendo la cadena de suministro global tras el inicio de las hostilidades en Irán este mes de marzo”, de tal modo que incluso llega a afirmar que la guerra “aboca a la industria española a un escenario de alto riesgo de desabastecimiento”.

O sea, que Qatalum y EGA hayan quedado fuera de la rueda significa que la oferta de materia ha disminuido y eso quiere decir que su precio de venta se ha elevado, pero nada más. El aluminio mantiene su poderío en la Bolsa de Metales de Londres, que es el sitio en el que señala la cotización final del mercado.

El cierre del estrecho de Ormuz es sólo el primer problema al que se tienen que enfrentar los profesionales del aluminio en la comarca. El otro es el del combustible: la carencia de gas en el país. «La decisión de cerrar Ormuz se tomó después de que el proveedor de gas de la compañía informara sobre la próxima suspensión del suministro de gas», señalaron desde la multinacional noruega Norsk Hydro, que es la corporación propietaria principal de Qatalum.

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