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Avilés se vuelca con la nueva imagen de Jesús Cautivo: una procesión multitudinaria en Lunes Santo

El paso de la cofradía Nuestro Padre Jesús de la Esperanza reúne a cientos de personas en el casco histórico de la villa: "Nunca se había visto tanta gente un Lunes Santo"

I. G.

Avilés

Jesús Cautivo ha llenado Avilés. La nueva imagen que representa a Jesús apresado en el Monte de los Olivos ha encandilado a los avilesinos. «Ay, por Dios, mira qué guapo», señala emocionada Gladys Menéndez, a la puerta de San Antonio de Padua. Lo dice antes de pedir un aplauso. Y le siguen. Los tambores marcan el ritmo y los avilesinos comienzan a llenar las calles. La plaza de Carlos Lobo está llena, la zona más próxima de La Ferrería también, y así hasta el tramo de San Bernardo desde el que se aprecia la iglesia de los Padres.

Avilés se ha volcado con la segunda procesión protagonizada por la cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Esperanza. Es lunes y es día laborable y la calle sigue llena por La Muralla, La Cámara, La Fruta, San Bernardo hasta llegar de nuevo al templo. El paso comenzó puntual. La banda de tambores de Jesús de la Esperanza anunciaba el comienzo desde la plaza de Carlos Lobo a las 20.30. La nueva imagen que se estrenaba este Lunes Santo aún aguardaba en el interior de la iglesia.

Gladys Menéndez y Yolanda Menéndez habían estado toda la tarde con los últimos preparativos del paso. Momentos antes de salir en procesión, tocaban «los detallinos», los claveles rojos que simbolizan la Pasión y las siemprevivas violetas, que es el color del nazareno, entre otros. Mientras, fuera, decenas de fieles aguardaban para admirar la imagen del Cristo por primera vez. La pieza, construida en Sevilla, gustó y mucho. «Está muy bien, mucho mejor que la anterior (la de Jesús de Medinacelli)», comentan al inicio de la procesión.

Jesús lleva los ojos llorosos, marcas de latigazos, gotas de sangre y moratones. Su túnica está arrancada, despojada, y tiene el pecho descubierto y magullado. Ha sido apresado en el Monte de los Olivos. Y la imagen muestra su dolor, su sufrimiento. Y en Avilés hay quien mira emocionado a ese Jesús Cautivo, todo ello después de haber entrado en Jerusalén con La Borriquilla, que es la representación del Domingo de Ramos, un paso que muestra cierta felicidad.

Los tambores resuenan en las calles, los cofrades que visten de verde y blanco caminan, algunos descalzos, acompañados por la asociación de veteranos de Lepanto y los boinas verdes de los veteranos del grupo de operaciones especiales de 1971. Esos dos últimos custodian la imagen mientras el público toma imágenes y graba con sus teléfonos móviles. Es así en La Ferrería y también en la calle La Muralla.

En la Cámara, el avilesino Juan Martínez reflexiona sobre la multitudinaria procesión: «Nunca ví tanto público como hoy en Lunes Santo, la Semana Santa crece y llevo viéndola casi todos los años de mi vida y son muchos ya». Los que están con Martínez asienten con la cabeza. «Hay tres filas de personas cuando otros años hay una, es impresionante», señala Marta López, su cuñada. En La Fruta espera un grupo a la llegada del paso. «Tengo ganas de ver la imagen nueva, me dicen que es guapísima», comentan dos mujeres mayores que, cuentan, no han podido llegar antes a la procesión.

La cofradía Jesús Cautivo de Oviedo se ha sumado también a la procesión con su capirote blanco y su capa roja. Y caminan detrás de la imagen de Jesús Cautivo, una procesión que abrieron los miembros de la orden franciscana seglar que portan velas que iluminan el camino ya marcado.

«La imagen luce más en la calle que en la iglesia», sostiene Manuel Ruiz, que ya el domingo, antes de la bendición de Ramos se había acercado a la iglesia de los Padres a admirar al nuevo Jesús. «Su mirada cautiva y es algo que se necesitaba, hay que seguir renovándose para ser mejores», remata este avilesino mientras el paso comienza el tramo más empinado de la calle La Cámara.

La calle está llena, el Lunes Santo es multitudinario. La Semana Santa de Avilés ha crecido como lo han hecho las cofradías que la conforman y pese a la ligera amenaza de lluvia, el tiempo dio tregua y eso quizá animó más a participar en una procesión que narra el relato bíblico de Jesús apresado en el Monte de los Olivos.

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