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Saint-Gobain se compromete ante la plantilla a construir el nuevo horno de la fábrica de Avilés

La aprobación del principio de acuerdo pasa por sendas asambleas y una jornada de referéndum

Un camión, en Saint-Gobain, en La Maruca.

Un camión, en Saint-Gobain, en La Maruca. / Mara Villamuza

Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

A la novena reunión va la vencida. En la tarde de este martes, la multinacional Saint-Gobain Glass y la mayoría de su representación sindical alcanzaron un principio de acuerdo —tiene que ser validado por los trabajadores la semana que viene a través de sendas asambleas y una jornada de referéndum— para que la fábrica de La Maruca vuelva a contar con un convenio colectivo de aquí hasta 2030.

El sí de los trabajadores a este principio de acuerdo, señalan los sindicatos CC OO y UGT-SOMA-FITAG en un comunicado conjunto, conlleva el compromiso de la empresa a instalar “el horno ‘Furhy’ en Avilés”, es decir, a poner en marcha un horno híbrido (gas y electricidad) que sustituya al actual, en sus horas más bajas (se puso en marcha en 2008 y este tipo de infraestructuras tienen entre quince y veinte años de vida activa).

Los sindicatos mayoritarios en el comité de empresa apuntan que la empresa les ha comunicado que “se abre nuevamente la oportunidad de obtener los fondos europeos Innovation Fund”. Lo cierto es que el pasado 24 de marzo la Comisión Europea desveló que “seis proyectos más de la lista de reserva del IF24 han sido invitados a iniciar la preparación del acuerdo de subvención”. En total, podrían recibir hasta 491 millones de euros en ayudas, con apoyos individuales de entre 17 y 255 millones. En esa lista está el proyecto “HYbrid FURnace for flat glass production”, es decir, un horno híbrido para producir vidrio flotado.

La Comisión Europea ha comunicado a la multinacional que dispone de financiación pública para el horno Furhy, que ahora, con el principio de acuerdo del convenio, se sitúa en posición de salida. Además, Bruselas da un plazo de dos años para cerrar la financiación del proyecto, pudiendo cubrir hasta el 60% del total.

La Corriente Sindical de Izquierdas (CSI) asegura que el acuerdo “no ofrece ninguna garantía sobre el tipo de inversión”, lo que introduce incertidumbre sobre el futuro de la planta. Por su parte, la Unión Sindical Obrera (USO) apunta que este principio deja patente que “el nuevo horno no tenía que construirse con los salarios de los trabajadores”.

Convenio

El principio de acuerdo contempla un convenio a cinco años (hasta 2030). La actualización salarial estará vinculada al IPC, siempre que sea positivo. Además, se incluye una reducción de jornada de 8 horas anuales a partir de 2027.

También se acuerda eliminar la Prima Global de Productividad (PGOP) para nuevas incorporaciones, que pasará a ser un complemento personal no absorbible. Se modifica asimismo el sistema de remuneración variable.

El acuerdo recoge que la incapacidad temporal se cubrirá hasta el 90% del salario medio, y se crea el “Plus Formador” (5,6 euros diarios) para quienes formen a nuevos trabajadores.

Críticas

La CSI ha rechazado firmar el acuerdo al considerar que “vuelve a cargar sobre las nuevas incorporaciones”. Critica la desaparición de la PGOP, el recorte del plan de pensiones, la reducción de jornada “insuficiente” y la falta de una revisión real del IPC.

Por su parte, la USO calcula que los trabajadores fijos en la planta perderán un 7% de poder adquisitivo, siendo mayor el impacto en los nuevos empleados.

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