Félix Prieto se estrena con ovación en La Venia de Luanco: "Sentí mucha presión, pero estoy muy emocionado"
“Gracias a Dios no tocó, o eso me han dicho; yo, sinceramente, no me fijé", afirma el gozoniego tras completar los giros de pendón en la playa de La Ribera

EN IMÁGENES: Félix Prieto se estrena como nuevo abanderado de La Venia de Luanco / Fernando Rodríguez

La expectación era máxima. En el muro de la playa de La Ribera (Luanco) no cabía ni un alfiler. Todas las miradas se posaban en Félix Prieto. Era como tirar el último penalti en la final de un Mundial. El gozoniego, vecino del barrio de La Vallina, debutaba como abanderado de La Venia, una de las tradiciones más instauradas en la villa marinera. En sus manos estaba el porvenir de la costera para lo que queda de año. Si el pendón tocaba la arena, el futuro del sector se teñiría de negro. Pero, a pesar de los nervios y la presión, Prieto no falló. “Siento mucho orgullo”, confiesa el abanderado.
“Fue un momento muy emotivo. Cuando me puse más nervioso fue cuando me quedé solo ante el peligro, tras hacer los pasos. Temblaba un poco, pero todo salió bien”, apunta Prieto, que tras la ceremonia está recibiendo el cariño de todo el público. “Me están parando por la calle para darme la enhorabuena. Sentí mucha presión, pero estoy muy emocionado”, asegura el abanderado, que espera volver a repetir en el puesto para la próxima Semana Santa. “Yo hago lo que me manden, pero seguramente me toque volver a repetir”, comenta.

Noé Menéndez
Prieto cumplió uno de sus sueños de pequeño. “De pequeño siempre iba a ver la ceremonia y decía que me gustaría ser yo el abanderado. Hoy puedo decir que lo he cumplido. Es una experiencia increíble”, señala el vecino de Luanco. Lo más importante, claro está, es que el pendón no tocase la arena. “Gracias a Dios no tocó, o eso me han dicho. Yo, sinceramente, no me fijé. Me concentré al máximo en los pasos previos, quería que saliesen a la perfección. Tras eso me dejé llevar, pero todo salió bien”, subraya.
La procesión del Domingo de Resurrección, que se lleva celebrando desde el siglo XVIII, incluye el ritual que conecta la fe con las tradiciones de la mar durante el encuentro de la Virgen y Jesús en el arenal. Y es allí donde Prieto tuvo que ondear el pendón de la cofradía de pescadores a ras de suelo sin que toque la arena. Según la tradición, ese éxito es signo de buena suerte para que los pescadores tengan una buena costera. La ceremonia gana, además, cada vez más fieles. “Es un momento muy especial. En la zona se escucha un silencio muy respetuoso, prueba de la importancia que tiene la cita. Es algo que no se puede ver en otra parte de Asturias”, destaca María Sánchez, una de las fieles que, junto a su pareja Raúl Iglesias, quisieron madrugar para poder un sitio privilegiado. “Lo mejor es verlo desde la arena, es donde puedes sentir que hay una magia especial”, afirman.
Suscríbete para seguir leyendo
- Los padres de Mael, el niño gijonés de 3 años al que tuvieron que amputarle manos y piernas, crean una asociación para ayudar a los demás: 'Es nuestra forma de decir gracias al mundo
- El fallecido en el cabo Vidio, un conocido vecino de Pravia, conductor del Principado, que practicaba atletismo, ciclismo y rally
- Aarón Martínez, el adolescente castrillonense que hace arte con un boli Bic, estrena exposición en Avilés
- Atención conductores, la Guardia Civil vigila el número mínimo de ocupantes: multado con 200 euros por no respetar la nueva señal de tráfico azul con rombo blanco
- El gran mercado (con decenas de puestos) que vuelve al corazón de Oviedo este fin de semana tras el éxito de 2025
- Hallado muerto en un pedrero de la costa de Cudillero un hombre al que su familia buscaba tras no presentarse a trabajar
- Denuncian la aparición de truchas muertas por un nuevo vertido (el segundo en seis meses) al río Nalón en San Martín del Rey Aurelio
- Avilés se prepara para una primavera de conciertos multitudinarios con los hoteles llenos: 'La misma semana que salieron a la venta las entradas, se reservó todo