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Avilés, un hervidero en la Comida en la Calle "de la sombrilla": "Nunca hizo tanto calor como este año"

El Carbayedo, uno de los centros neurálgicos de la movida avilesina, congregaba una multitud a última hora del día: "Es la mejor zona. Es donde hay más bares y es donde acaba todo el mundo"

Avilés

Los 29 grados que alcanzaron los termómetros este lunes convirtieron a Avilés en una sartén. La ciudad fue durante toda la jornada un auténtico horno en el que se cocinó otra espectacular Comida en la Calle. El fuego que desprendían los adoquines del casco histórico no impidió que más de 15.000 personas llenasen las mesas y sillas instaladas por el Ayuntamiento para disfrutar de otro banquete popular, el trigésimo tercero, que será recordado como el de las sombrillas y los abanicos: "Muchos años hizo falta venir con paraguas, pero con sombrillas, nunca".

El Parche parecía Salinas. Las sombrillas, sombrillas y más sombrillas con las que los comensales trataban de protegerse de los rayos del sol hicieron de la plaza de España una playa. Solo faltaba la arena. "Reservamos mesa al sol, porque a estas alturas del año siempre se agradece. ¿Pero quién iba a pensar que íbamos a estar a 27 grados?", se pregunta con gracia Cristina Madrid, "armada" con paraguas para tratar de combatir la radiación solar. "Paraguas, abanicos y la sidra, es lo mejor para luchar contra estas temperaturas", asegura junto a los suyos, que apostillan: "Y la buena compañía también es clave".

La plaza de España era un hervidero. Pero el resto de calles, también. En Álvarez Acebal un grupo se resguarda bajo una colorida sombrilla, muy años 80. "Es la sombrilla del tío Benito", dice uno de ellos. El resto, se parte. "La sidra también la trajo el tío Benito", apunta otra, mientras los demás se estallan. "Es que el tío Benito es mi tío. Vive aquí cerca, en Cabruñana, y siempre aprovechamos para guardar allí cosas. Es un encanto, porque luego viene y nos lo trae todo. Y hasta usamos su casa para ir al baño. Los críos le adoran", aclara Beatriz Ramos, que como el resto de su grupo de amigos este Lunes de Pascua "flipó" cuando vio el día que hacía por la mañana. "Llevamos viniendo toda la vida y jamás hizo este calor. Nunca habíamos tenido que usar sombrillas", asegura.

VÍDEO: Jornada calurosa en Avilés

Jota Caral

La gente sube y baja San Francisco, Galiana, La Fruta... Eso sí, todos bien pegaditos a las paredes. "Hay que buscar sombra", dice Patricia González, que hace una comparativa: "En realidad, esto es como si lloviese. Tienes que buscar ponerte a resguardo", agrega la avilesina. Y es verdad: paradógicamente, pese a hacer un día como de verano, las zonas donde más pegaba el sol se vaciaron, mientras que los soportales estaban abarrotados. Fue un auténtico chaparrón de calor que pilló a los miles de comensales que disfrutaron de la fiesta.

Y hablar de fiesta en el día de la Comida en la Calle es hacerlo del Carbayedo, uno de los centros neurálgicos de la movida avilesina, que este lunes volvió a serlo hasta última hora. "Es la mejor zona. Es donde hay más bares y es donde acaba todo el mundo", afirma Alejandro Díaz, según sale por la puerta del parque Ferrera, donde se congrega la juventud en estas fiestas.

También estaban hasta la bandera la plaza de Hermanos Orbón y Sabugo. “Esta es una fecha clave para juntarnos todos los amigos, no se puede faltar, está prohibido”, destaca Laura González, con su grupo de 12 amigos en la plaza Carbayo. “Si de media tenemos 35 años, pues llevaremos alrededor de 20 con esta tradición”, donde no puede faltar “las ganas de compartir y pasarlo bien”. Además, aunque pasen los años, advierten que “no abandonamos el calimocho, que nos acompañaba cuando éramos adolescentes, aunque también tenemos sidra”.

Otros grupos son más grandes, como el de Vanesa Gómez, donde más de 30 “amigos de amigos” aprovechan para ponerse al día en una fiesta en la que coinciden todos, “aunque a veces hay bajas de última hora”, asegura: “Padres e hijos quedamos con el objetivo, sobre todo, de pasarlo bien” en su sitio de la calle Carreño Miranda.

La fiesta que abarrota las calles de la ciudad traspasa desde hace años las fronteras asturianas. Prueba de ello son Alfonso Allende y Carolina Vivientos, madrileños con amigos avilesinos que llegaron al parque del Muelle para "debutar" en el gran banquete "del que tan bien nos han hablado". "Sobre todo, venimos para comer una buena comida contundente y beber mucha sidra”, subraya Allende.

Sin incidencias médicas

Pese a que el calor, sumado a la abundancia de alcohol, hacía presagiar numerosas intervenciones para los servicios de emergencia, fuentes municipales constaban a última hora de la tarde del lunes que solo se habían efectuado dos traslados al hospital, en ambos casos al San Agustín. Un hombre de 88 años que sufrió una lipotimia a las 16.15 horas y una mujer de 76 que se sintió mareada durante el desfile.

Para tratar de garantizar la seguridad de los más de 15.000 participantes en la fiesta, la Policía Local reforzó todos los turnos del lunes. Por la mañana estuvieron en las calles una treintena de agentes, por la tarde unos 25 y estaba previsto que fuesen una docena los que velasen por la tranquilidad de los avilesinos en la noche y se encargasen, fundamentalmente, de efectuar labores de control de alcohol y droga.

Además, la Policía Nacional también reforzó sus operativos con 25 agentes activos durante la tarde, a los que se reforzó con la presencia de la UPR (Unidad de Prevención y Reacción) de Gijón y guías caninos. "La coordinación entre ambos cuerpos es total", destacó la comisaria Inmaculada Leis.

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