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Avilés se bebe la fiesta: la Comida en la Calle supera las expectativas de sus bares, que se quedaron "prácticamente sin existencias"

El sector hostelero celebra una "espectacular" fiesta, con un auge de ventas impulsado por el buen tiempo y el consumo de cerveza y otras bebidas refrescantes

Un grupo de personas en la Comida en la Calle en la plaza de Abastos.

Un grupo de personas en la Comida en la Calle en la plaza de Abastos. / Mara Villamuza

Avilés

"Acabamos reventados, pero estamos muy agradecidos del gran día que hizo. Hemos podido hacer un colchón para cuando más adelante nos pille un día malo y haga más frío o llueva", coinciden en los negocios de la ciudad tras la Comida en la Calle que, además de ser una gran fiesta en Avilés, es un gran revulsivo para su hostelería, sobre todo cuando el tiempo acompaña. El propietario de uno de los negocios en la plaza Pedro Menéndez, David Franqueira, califica esta edición como "espectacular".

Se esperaba calor y la previsión del tiempo no falló: "Sabíamos que haría calor, pero de verdad que no contábamos con lo exagerada que fue la situación", admite Franqueira. Siendo la sidra uno de los "imprescindibles" para la fiesta, "vendimos bastante, pero también mucha cerveza. Es verdad que el vino cayó mucho, porque con el tiempo que hacía, a la gente le apetecía algo más fresco", asegura. Sin embargo, "hubo alguno que se pidió igualmente un vino blanco, pero con hielo para que se mantenga el frío".

En los negocios de la plaza Domingo Álvarez Acebal y El Carbayedo, Miguel Villabrille cuenta que "se cumplieron todas las expectativas, todo gracias al buen tiempo y la gran convivencia del día". Incluso contó con la presencia de clientes que, a pesar de la Comida en la Calle, "comieron y bebieron en combinados con cerveza en el Plazas. Luego la tarde apretaba y la gente que había por la zona se acercaban a tomar consumiciones para quitar la sed", afirma.

Ambiente en El Carbayedo pasadas las nueve de la noche.

Ambiente en El Carbayedo pasadas las nueve de la noche. / Lne

Tanto en su caso como en el de Franqueira, "nos preparamos para poder acoger a toda la gente con mucha antelación", explica Villabrille. "Contamos con refuerzo de personal y tuvimos que aprovisionar El Bombé, ya que tras la actuación de la orquesta el pasado sábado por la noche, nos quedamos prácticamente sin existencias", reconoce.

Luis Fernández tiene negocio en la calle San Bernardo y "en los 17 años que llevo trabajando aquí, no había visto una Semana Santa como esta", dice rotundamente. Y es que "ha sido un desmadre todos los días. Aunque sea la semana que más se vende en general en todo el año, es cierto que se ha notado un auge tremendo. Parecemos andaluces", sostiene el hombre.

En su caso, y al igual que en El Bombé, "hemos visto que por el calor la cerveza es lo que más se ha vendido y que el vino se ha dejado un poco más de lado, si no fuera por el vino frío", declara. Además, han notado "cómo ha crecido el turismo, ya que han venido a consumir a nuestro establecimiento gente de otras comunidades autónomas".

"Sin duda alguna, la reina fue la cerveza", sostiene Santiago Medina, propietario de un bar en la calle Cabruñana. "Ayer doblamos el consumo, agotamos sidra, agua y refrescos", detalla: "La cerveza no se nos acabó porque íbamos muy, muy preparados con muchos barriles y botellines". Según Medina, esta Comida en la Calle ha sido "espectacular. Ya sea por la parte fiesta porque la gente estaba muy animada, como por las ventas".

En su establecimiento también reforzaron personal, "éramos 2 o 3 camareros más de lo habitual", pues, subraya Medina, "tuvimos mucho trabajo, que cogemos con alegría, y nos preparamos para iniciar la temporada de bares por todo lo alto y celebrar un no parar hasta octubre".

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