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Noelia Rodiles, pianista: "La música es una manera de comunicar un momento vital, nuestras sensaciones y emociones"

En el Auditorio Casa Municipal de Cultura, presentará un programa que explora el desarraigo y la influencia de los compositores exiliados en la música mexicana contemporánea

Noelia Rodiles en un concierto de Gijón, en una imagen de archivo.

Noelia Rodiles en un concierto de Gijón, en una imagen de archivo. / Marcos León / LNE

Avilés

Noelia Rodiles (Oviedo, 1985) cuenta con una larga trayectoria de varios años como pianista en la principales salas de España. Este jueves, 9 de abril, tocará para la Sociedad Filarmónica Avilesina, en el Auditorio Casa Municipal de Cultura. A las 19.30 horas, presentará un programa de una duración aproximada de una hora, con el objetivo de rendir homenaje a los artistas españoles exiliados durante los años de la Guerra Civil.

-¿En qué consiste el programa que presenta?

-Es un programa con autores por los que hace tiempo siento curiosidad. En primer lugar está Julián Orbón, que es una de las piezas claves del programa, un autor al que le he dedicado mucha energía. En esta ocasión me parecía interesante hacer un programa en torno al exilio español durante la Guerra Civil porque muchos otros compositores y compositoras muy relevantes tuvieron que irse de España durante esos años. Esto provocó poco que muy buena música cayera en cierto olvido, porque al final son artistas que hicieron una gran carrera en Latinoamérica, pero que o bien no volvieron, fue ya de mayores o no pudieron, por la situación que había todavía. No pudieron tener el reconocimiento que merecían. Me parecía una buena ocasión para homenajear un poco a estas figuras.

-¿Cómo se construye ese diálogo entre los compositores del exilio como Rosa García Ascot, Jesús Bal y Gay y la creadora contemporánea Gabriela Ortiz?

-Son compositores que se fueron a México. Rosa García Ascot fue una compositora brillantísima y tanto ella como su marido Jesús Bal y Gay estaban estudiando en el extranjero. Cuando quisieron volver a España, no pudieron. Migraron a México y allí formaron parte de un círculo de creadores interesantísimo. La idea es que esa música esté en diálogo con música mexicana actual de Gabriela Ortiz, porque ellos, de alguna manera, dejaron esa semilla y la música que sale hoy de ese país pues también ha bebido de esas herencias. Está todo pues un poco interconectado.

-¿Cree que la música puede llegar a ayudar a entender el desarraigo o el exilio?

-Totalmente, al final toda esta música es una manera de comunicar un momento vital, nuestras sensaciones y emociones. En Orbón es muy evidente el desarraigo. Pero todos ellos decimos que están un poco influidos por el neoclasicismo también, porque muchos vuelven a las raíces de la música española.

-Va a estrenar una sonata para piano inédita de Julián Orbón, ¿cómo fue el proceso de descubrir y trabajar esta obra?

-Fue un proceso muy interesante, porque Julián Orbón tiene una producción impresionante en cuanto a calidad, pero su música apenas se toca. Es una figura fundamental de la música española que sufrió no uno, sino tres exilios y su música acabó en una biblioteca, en un archivo en Estados Unidos. Ahí tuve conocimiento de esta piano sonata. Es muy curioso porque no consta en los listados de sus obras, pero ahí está su manuscrito, en el archivo, con su firma y con todos los detalles. Es una partitura muy compleja, de escritura muy difícil, pianísticamente, pero de muchísima calidad.

-¿Consideraría que fue un reto?

-Absolutamente. Las pianistas estamos acostumbradas a estudiar mucho repertorio nuevo, incluso repertorio contemporáneo también. Trabajar desde el manuscrito, sin referencias y sin poder consultar al compositor, implica un estudio muy profundo. Hay que entender bien su música, aunque tengo la suerte también de que, al haber tocado otras obras suyas, he ido conociendo un poco mejor su lenguaje. Tengo muchas ganas de compartirlo con el público avilesino, porque es una obra del patrimonio y que creo que será bueno y bonito descubrirla.

-Y ¿qué fue lo que más le sorprendió de la pieza?

-La grandiosidad del lenguaje. Está escrito de manera muy cargada, con mucha complejidad, cuando es una obra que escribió cuando tenía veintipocos años. Recuerda a lo neoclásico, a la música española más antigua también, hay ritmos que ya tienen un poco un cierto latino. Creo que ya es muy ecléctica y que ya sabía, para haberla escrito muy joven, aunar muy bien en un lenguaje propio muchos estilos diferentes.

-Como asturiana, ¿qué significa para usted tocar en la Sociedad Filarmónica Avilesina?

-Es muy bonito, porque la Filarmónica Avilesina siempre me ha apoyado y ha confiado en mí, desde mis inicios. Es un sitio en el que he estado en muchas ocasiones, pues cuidan mucho la programación y a los locales. Estoy muy agradecida por poder formar parte de ello.

-¿Qué le gustaría que el público se llevara al salir del concierto?

-Pues yo creo que se llevaran las sorpresas, al haber descubierto buena música de compositores que, por diferentes circunstancias, no pudieron quedarse en su país. De compositoras que por el doble hecho de ser mujeres y exiliadas, no tuvieron el reconocimiento que merecían. Que salgan habiendo descubierto música nueva, con ganas de conocer más también, de entender un poco mejor la historia de la música de los años tan turbulentos y de conocer nuevos nombres.

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