Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Pablo Basagoiti Brown lleva su búsqueda del color del mar al CMAE de Avilés

La comisaria Gretel Piquer selecciona las fotografías que componen la exposición: un recorrido que captura los cambios diarios desde la gijonesa colina del Cuervo

Pablo Basagoiti Brown, con sus horizontes a la su espalda, y una nube delante de él.

Pablo Basagoiti Brown, con sus horizontes a la su espalda, y una nube delante de él. / Luisma Murias

Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

Lo confiesa el propio Pablo Basagoiti Brown: “La exposición se llama ‘El contemplanubes’, pero no va de mirar el cielo, va de saber de qué color es el mar”. Desde este jueves y hasta finales de mayo el Centro Municipal de Arte y Exposiciones (CMAE) acoge una colección de treinta imágenes que, en realidad, son un resumen de dos años repetidos día a día “desde casi el mismo sitio, desde casi el mismo lugar”, un juego delirante para atrapar el tiempo y convertirlo en figuras como de Piet Mondrian: líneas marcadas, colores vivos… “Y, pese a todo, todavía no sé de qué color es”, dice el artista.

El CMAE se llenó con las treinta imágenes que seleccionó Gretel Piquer, la comisaria de la muestra. Los dos presentaron al personal que se presentó en la sala avilesina ese recorrido horario que juega a descubrir que “aunque siempre tires desde el mismo sitio, las cosas cambian”. Y cambian la oscuridad del mes de enero, con el primaveral mayo. Todo siguiendo el deseo de Paul Auster en “Smoke”: una novela y, después, una película, que, señaló Piquer, da que pensar.

Y a Basagoiti Brown le hizo pensar, por un lado, “en la cotidianidad”, apunta Piquer, y más adelante, “en la belleza del color”. Dijo, por ejemplo, que se da al blanco y negro el beneficio intelectual de los fotógrafos cosa que no le sucede a Basagoiti que es más partidario del color. Y así compone horizontes como Mark Rothko pintaba pensamientos a todo color. La diferencia entre uno y otro es que en “El contemplanubes” de cuando en cuando salen barcos. Los que se ven desde la colina del Cuervo o desde el Rinconín. Allí, entre las ocho y media y las nueve de la mañana disparaba Basagoiti para saber de qué va el horizonte. Y treinta de sus disparos están en Avilés después de haber pasado por El Franco y por Gijón. “Nos costó, pero aquí tenemos la exposición”, resume justo al principio de la inauguración la muestra Víctor Tirador, el responsable del Museo de Historia Urbana de Avilés. Y de las demás exposiciones.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents