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Las claves del asesinato de Noelia González en Avilés: una discusión, un golpe y diez puñaladas antes de una huida que solo duró unas horas

El Ministerio Público considera que el acusado premeditó el crimen, por lo que pide para él una condena de 20 años de prisión

Agentes de la Policía Nacional, en La Folleca. | LUISMA MURIAS

Agentes de la Policía Nacional, en La Folleca. | LUISMA MURIAS

S. F.

Avilés

La Fiscalía de Asturias considera que la muerte de Noelia González, la peluquera canina de Raíces que murió “entre las diez y veinte y las once menos cuarto de la noche del 18 de agosto” del año pasado, fue fruto de un asesinato. Por esa razón, el Ministerio Público reclama para el autor del crimen de La Folleca, desvelado por LA NUEVA ESPAÑA en exclusiva, veinte años de prisión con inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena, y la medida de 10 años de libertad vigilada a ejecutar una vez haya cumplido la pena de prisión. Además, reclama que abone las costas del proceso.

La diferencia entre un homicidio y un asesinato, a grandes rasgos, está en que el autor del primer crimen causó la muerte de otra persona sin planificación o por imprudencia. El asesino lo es si la muerte la infringe con premeditación y concurriendo agravantes.

Los hechos que califica la Fiscalía ahora tuvieron lugar en el interior de una casa propiedad de González que compartía con un hombre desde hacía semanas. Y es que este hombre, camarero de profesión, le había alquilado una habitación a la mujer que no llegaría con vida al final de la jornada.

"Esta noche duermo en el calabozo"

El presunto autor de la muerte de Noelia González fue detenido pasadas las diez de la mañana del día siguiente en un bar de Avilés, en Sabugo. Según desveló LA NUEVA ESPAÑA, el presunto asesino no ofreció resistencia. "Parecía que lo estaba esperando", declararon testigos de los hechos a este periódico.

El presunto culpable del asesinato de Noelia González le dijo a una camarera: "Esta noche duermo en el calabozo". Esto fue a la mañana siguiente de que Noelia González hubiera muerto.

La noche que vino después de la muerte fue muy larga y llena de taxis (llamó a tres de ellos a lo largo y a un cuarto a primera hora de la mañana)

"Estaba más gastado que de normal", observó una de las camareras del bar en el que detuvo su huida.

El hombre, camarero en un conocido local avilesino, había pedido permiso para cargar la batería del móvil y un cañón de cerveza. "Entonces fue cuando la Policía le esposó".

Los primeros pasos de la investigación se dieron en la Comisaría, en Río San Martín. Tras nombrar abogada de oficio una comitiva policial tomó camino de La Folleca. Ahí fue cuando, a primera hora de la tarde del día 19 de agosto, se produjo un registro de la casa que compartían la víctima y su presunto asesino.

Tras el registro, una patrulla quedó vigilando la casa en la que murió la peluquera canina. "Llevaba muchos años allí, en la recta de Raíces. Era majísima. Todos decíamos que era buenísima con los animales", apuntó una antigua y veterana clienta de la peluquería.

Una discusión

El Ministerio Fiscal sostiene que el acusado, el hombre hospedado en casa de la peluquera canina de Raíces, mantuvo una discusión con ella. “En un momento dado, el acusado comenzó a agredirla y, aprovechando su mayor fortaleza y envergadura, la golpeó fuertemente en la cara y en el cuerpo, causándole numerosas e importantes lesiones, entre fracturas y hematomas, lo que dejó a la víctima en un estado de completa indefensión. Esta circunstancia fue aprovechada por el acusado para coger de la cocina un cuchillo, con el que asestó a la mujer diez puñaladas en el tórax, que le provocaron la muerte”.

El cuerpo sin vida de la peluquera canina lo descubrió la pareja de ella. La Fiscalía señala que, tras la agresión, “el acusado se cambió de ropa y tiró el cuchillo envuelto en una bayeta, así como el pantalón, los calcetines y los playeros que llevaba puestos”, todo en las inmediaciones de la casa en que se produjo el crimen.

Al día siguiente, pasadas las diez de la mañana, el presunto acusado fue detenido en un bar del barrio de Sabugo. No ofreció resistencia. "Parecía que lo estaba esperando", señalaron en su día testigos de los hechos.

El acusado se encuentra en prisión provisional comunicada y sin fianza por esta causa.

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