Las "huellas imborrables" de Piedras Blancas que invitan a leer, jugar y recordar
La biblioteca pública de Piedras Blancas acoge una exposición que, de la mano de Carmen Gallo, recorre la memoria emocional ligada a los libros y al juego dentro del festival Tejiendo Palabras
EN IMÁGENES: Asi fue la visita guiada a la exposición "Huellas imborrables" de Piedras Blancas / Christian García
La biblioteca de biblioteca pública de Piedras Blancas se ha convertido estos días en un espacio de memoria compartida. Entre vitrinas y estanterías, la exposición “Libros y objetos. Huellas imborrables”, que permanecerá abierta al público hasta el 30 de abril, acogió este miércoles una visita guiada conducida por Carmen Gallo que propone algo más que un recorrido: invita a reconocerse en los rastros emocionales que dejan la lectura y el juego.
La muestra se inscribe en el festival Tejiendo Palabras con Otras Miradas, un proyecto nacido en 2011 en Castrillón y que, con el tiempo, ha ido "tejiendo redes" con otros municipios. Detrás está el trabajo de Factoría Norte, cuyo equipo ha construido esta exposición desde una premisa clara: no reunir piezas valiosas por su rareza, sino "por la huella que han dejado".
“Son las huellas de las personas que formamos el equipo y de nuestro entorno”, explicó Gallo, encargada del recorrido del que disfrutó una docena de personas en la tarde de miércoles. Libros prestados, objetos donados, recuerdos que pasan de mano en mano y que, juntos, componen un relato íntimo. Desde referencias a Cervantes o Lorca —autores clave en la trayectoria de la compañía— hasta "ediciones troqueladas, libros táctiles o piezas que apelan al olfato", la exposición traza también una pequeña historia de la evolución del libro.
Pero hay algo más, y es que la exposición mira hacia el juego como origen del relato. “Leemos y jugamos, jugamos y leemos”, resumió Gallo. Teatritos de papel, rompecabezas, muñecas articuladas o una hucha que convierte el ahorro en espectáculo revelan cómo la narración se ha transmitido durante generaciones, muchas veces al calor de la oralidad familiar.
El público, diverso, completa la propuesta. Niños y adultos, mayores y pequeños, encuentran un objeto en el que mirarse. “Cada uno se reconoce en algo”, señaló Gallo, que destacó que "es ahí donde reside el éxito de la muestra", en "transformar lo cotidiano en memoria compartida" y en evidenciar que las historias no solo se leen, también "se guardan, se tocan y se juegan".
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