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"El racismo con el pueblo gitano se ha cronificado", afirma Eva Montoya, guionista de un documental que repasa la historia de su etnia

La creativa denuncia la persistencia de la palabra "gitano" como insulto y la marginación histórica del pueblo gitano, incluso con intentos de exterminio en el pasado.

Por la izquierda, Eleazar Jiménez, Trinidad Reyera, Eva Montoya y Amanda Vanessa Montoya.

Por la izquierda, Eleazar Jiménez, Trinidad Reyera, Eva Montoya y Amanda Vanessa Montoya. / Mara Villamuza

Illán García

Illán García

Avilés

"Narrar la historia del pueblo gitano es narrar la historia de una resistencia". Así comienza "Pendaripen, la historia silenciada del pueblo gitano" con la voz de Lolita Flores, el documental que este viernes acogió la Casa de Cultura de Avilés. "Pendaripen" significa historia en romaní. Eva Montoya es la guionista del filme. El documental sintetiza la historia de los gitanos "desde su origen y su diáspora, desde la India conformándose por toda Europa hasta que llega a la península Ibérica", detalla Montoya, quien reflexiona sobre el racismo que ha sufrido su pueblo a lo largo de 600 años. "La palabra 'gitano' hoy en día se sigue utilizando como insulto. Desde que somos pequeños no tenemos un solo espacio de seguridad en la sociedad, ni uno. No sabes cuándo te van a lanzar un comentario racista, no sabes en qué momento te van a incomodar, te van a violentar, sobre todo las personas que como yo, dicen, no parecemos gitanos. No se nos puede asociar a la delincuencia, a la criminalidad, a la pobreza, entonces son muchas cosas que se mezclan, pero con el pueblo gitano se ha cronificado", señala.

Publico asistente, antes del inicio de la sesión en el auditorio de la Casa de Cultura.

Publico asistente, antes del inicio de la sesión en el auditorio de la Casa de Cultura. / Mara Villamuza

Montoya cuestiona que "se ha normalizado" el racismo hacia el pueblo gitano. Entiende que la lucha de su comunidad es, precisamente, no haber sucumbido, "no desaparecer". Esa "resistencia" de los gitanos, continúa, es el motor del documental en el que reflexiona sobre valores de comunidad frente al individualismo, "que es una visión del mundo muy capitalista" asociado a la sociedad occidental. "Todas las minorías somos más de colectivo que individualistas. Respetamos muchísimo a nuestros mayores. Son cosas que la sociedad mayoritaria podría plantearse, por lo menos", reflexiona antes de poner sobre la mesa conceptos como el "intercambio que sería mucho más fructífero que intentar forzar, exterminar, apropiarse o terminar con una sociedad, con unos valores, con unas creencias y una identidad que pueden ser muy enriquecedoras". Habla del pueblo gitano y defiende que "hay que dibujarlo desde la transversalidad, también desde la diferencia, porque está conformado por muchísimas personas".

Y es que, apunta, "es un pueblo perseguido incansablemente, incluso se ha buscado su exterminio hasta con un intento de genocidio, el primero en Europa, en 1749". "Todo este contexto nos sirve para entender el presente, y es que al pueblo gitano nos han colocado sistemáticamente al margen porque siempre se hablan de prejuicios hacia nosotros", remató la guionista de esta película, que estuvo acompañada en el escenario por Trinidad Reyerta, ilustradora, y ambas fueron entrevistadas por Eleazar Jiménez y Amanda Vanessa Montoya.

Eva Montoya detalló además que la labor de montaje del documental es de Pablo Vega, el asesor histórico es Rafael Buiga, la autora del cartel del documental se llama Sandra Carmona y Quentin Vargas es el autor de la banda sonora original. "En el documental todos somos gitanos salvo el director, Alfonso Sánchez, y la productora; es la primera vez que todo el equipo técnico es gitano", concluyó la guionista antes de que comenzara el diálogo previo a la proyección de la película narrada con la voz en off de Lolita Flores.

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