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La edad media de la flota asturiana es de 26 años, mientras los barcos comunitarios se reducen a seis en la actualidad

El censo de 2025 revela que Asturias tiene 253 barcos frente a 402 barcos que no superaban la mayoría de edad en 2006

Barcos pesqueros atracados en el Puerto de Avilés, en una imagen de archivo.

Barcos pesqueros atracados en el Puerto de Avilés, en una imagen de archivo. / MARA VILLAMUZA

M. M.

Avilés

Asturias pasó de contar veintidós embarcaciones en la llamada “flota de los 300” en 2006 -barcos autorizados en España para faenar en caladeros comunitarios, en Francia y Gran Sol- a solo seis a día de hoy, de acuerdo al último registro general de la flota pesquera del Ministerio.

La sangría responde a varias cuestiones, como es la escasez de cuotas, la falta de relevo generacional o la dificultad para operar con las normas comunitarias cada vez más restrictivas. Ahora también las flotas se enfrentan a otro enemigo ya conocido, pero no menos peligroso, a juzgar por el sector: el alto precio del combustible, que reduce la rentabilidad de los buques.

En total, la región suma 253 barcos de acuerdo al censo de 2025, uno menos que en 2024. De estos, seis son comunitarios. Si la estadística se lleva a un horizonte más amplio, en Asturias había, en conjunto, 402 barcos en 2006, 319 en el año 2010, 272 en 2015.

En Avilés el descenso de barcos sigue la tónica regional y nacional: la ciudad ha pasado de tener 44 barcos registrados en 2007 a 36 en 2011 y 19 en la etapa más reciente, desde 2023, según la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos (SADEI). La edad media de la flota asturiana, y por extensión avilesina, es actualmente de 26 años; en 2006 los barcos aún no habían cumplido (de media) la mayoría de edad.

Informes ministeriales

Con sus informes anuales, el Ministerio mide el equilibrio entre la capacidad de la flota pesquera y las oportunidades de pesca.  Para ello, se realiza un estudio de todos los buques que componen la flota activa (es decir, que han faenado al menos un día a lo largo del año), para agruparlos en diferentes segmentos en función del arte mayoritario utilizado durante la pesca, la supra-región en la que se realiza la mayor parte de su actividad y la eslora del buque.  

Sobre estos segmentos, se realiza un estudio que consiste en una evaluación conjunta de los indicadores biológicos (que miden la dependencia de un segmento a stocks sobreexplotados), económicos (que mide la rentabilidad económica a corto y largo plazo) y técnicos (que mide el grado de utilización de la flota), para evaluar la situación de equilibrio o no de cada segmento, según explica el Ministerio.  

Finalmente, frente a los segmentos en desequilibrio, se elabora un plan de acción consistente en la aplicación de medidas para la recuperación de los recursos biológicos, la reducción del esfuerzo y la mejora de la rentabilidad económica.

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