El Hospital Universitario San Agustín de Avilés celebra 50 años de transformación y gestión profesional
Antiguos mandos del centro recuerdan hitos como ampliaciones, mejoras en infraestructuras y la apuesta por la calidad asistencial
El HUSA reúne a directivos que dejaron huella en el centro y defienden la profesionalización de la gestión sanitaria

Por la izquierda, Montserrat Rossell, Enrique González, Ricardo de Dios, Asunción Artime, José Antonio Landaluce, María Teresa Iglesias, Miguel Javier Rodríguez e Íñigo de Diego, ayer, en la salida de la Casa de Cultura hacia el parque Ferrera. / Mara Villamuza

El Hospital Universitario San Agustín (HUSA) de Avilés que en apenas unos días soplará sus primeras cincuenta velas ha contado con unos 12.000 profesionales a lo largo de su historia: desde aquellos que lo vieron nacer hasta los que trabajaron entre andamios cuando dio el “estirón”, los que lo deconstruyeron en tiempos de covid y los que volvieron a rehacerlo en tiempos de la llamada normalidad. Directivos de entonces y de ahora se reunieron este jueves en una mesa redonda que moderó el también exgerente Enrique González.
Los ponentes coincidieron en señalar la transformación del modelo de gestión hospitalaria en estas cinco décadas. Desde estructuras iniciales sin gerencia formal -la moderna gestión no llegó hasta 1984- hasta la incorporación de herramientas avanzadas de análisis, informatización y planificación estratégica, el hospital ha experimentado una evolución constante. Por orden cronológico abrió la espita María Teresa Iglesias, que fue exgerente del San Agustín cuando todavía estaba el Insalud. Entonces se introdujeron sistemas de comparación entre hospitales y análisis de costes por servicios, lo que permitió mejorar la eficiencia y el control del gasto.
José Ignacio Landaluce Laucerica, exdirector médico en su momento del San Agustín, recordó de su paso por el San Agustín la cohesión del equipo. También se impulsaron innovaciones como la informatización de historias clínicas de enfermería y cambios organizativos en turnos y protocolos asistenciales, como destacó la que fue directora de Enfermería, Montserrat Rossell Cantón.
En la mesa estuvo también Iñigo de Diego, exdirector de Gestión y Servicios Generales, que apuntó como hito la implantación del programa informático Selene, que aún continúa vigente o el esfuerzo que supuso gestionar un centro que estaba aún con andamios de unas obras de ampliación. “Yo creo que lo más innovador de mi etapa fue precisamente el final de las obras, porque no solo cambió el contenedor, que cambió, no solo tuvimos un incremento de personal sustancial que enriqueció la organización, sino que además empezó a aparecer tecnología nueva”.
Pandemia
Ricardo de Dios, exgerente, y haciendo gala de sentido del humor, recordó la pandemia por covid: “Yo lo que hice fue desmontar lo que anteriormente habían hecho mis compañeros. Porque ellos hicieron obras para montar espacios y, donde ellos pusieron un gimnasio, yo puse camas de críticos, que es un tipo de campa muy compleja. Pero el trabajo logístico, de enfermería, de administrativos, de limpieza… fue realmente bueno, hubo unidad y trabajo compartido”, aplaudió. La pandemia, señaló De Dios, dejó consecuencias que aún persisten, especialmente en el aumento de listas de espera y en la presión sobre los recursos sanitarios.
El que fue gerente hasta hace unas semanas, Miguel Rodríguez, valoró también el trabajo de su equipo: “Los gerentes solo somos la cabeza visible”. Valoró tres cosas: “La primera, la consolidación organizativa del hospital". Otra línea de trabajo ha sido la orientación al paciente. Se explicó: “Yo soy un enorme defensor de eso que dice que el paciente es el centro del sistema. No debe ser solo una frase. Y en este caso hemos trabajado en favorecer la coordinación asistencial en los procesos crónicos y más complejos que era absolutamente necesario con Primaria".
En tercer lugar, Rodríguez aplaudió el trabajo realizado en el HUSA en la profesionalización de la gestión. En este caso, puntualizó Rodríguez: “Yo creo que hemos tomado decisiones basadas en datos, en analizar cosas y siempre pensando en que era lo mejor para el conjunto del hospital”. Incidió en la alta demanda asistencial y los recursos limitados, así como en las expectativas crecientes que tiene ahora el San Agustín.
Entre los hitos destacados a los que se hizo hincapié en el repaso a 50 años del HUSA se encuentran, pues, las ampliaciones del hospital, la mejora de infraestructuras clave como quirófanos o unidades de cuidados intensivos, y la apuesta por la calidad asistencial. El centro llegó a posicionarse entre los mejores en rankings sanitarios y fue seleccionado como hospital piloto para programas de acreditación en sus comienzos. Además, se recordó la implantación de sistemas pioneros de gestión de pacientes, considerados innovadores en su momento.
Profesionalizar la gestión sanitaria
En el encuentro se debatió también sobre la necesidad de profesionalizar la gestión sanitaria. Los participantes defendieron que dirigir un hospital requiere formación específica, capacidades técnicas y toma de decisiones basada en datos.
No obstante, también se planteó la complejidad de equilibrar la profesionalización con el carácter político de algunos nombramientos. Se destacó la importancia de seleccionar perfiles capacitados, independientemente de su profesión de origen, y se abrió la puerta a una mayor presencia de perfiles diversos, como enfermería, en puestos directivos.
Los intervinientes coincidieron en que el hospital afronta nuevos retos: mayor demanda asistencial, envejecimiento de la población y limitación de recursos. El nuevo capítulo de la historia del San Agustín está en manos de la luanquina Asunción Artime, que este jueves asistió a la conferencia aunque no participó como ponente. En resumen: cincuenta años después de su apertura, el Hospital San Agustín se presenta con una trayectoria marcada por la adaptación continua y el compromiso de sus profesionales.
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