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"Café Quijano" muestra en Avilés la receta contra el mal de amores: "Escribir boleros"

El trío leonés vuelve a llenar el auditorio del centro cultural con la gira por sus 25 años de carrera: "Estamos felices de estar aquí"

S. F.

Avilés

Manuel, Óscar y Raúl Quijano, que son hermanos y cantan juntos en "Café Quijano", sobre el escenario del Centro Niemeyer están "como en casa". Lo frecuentan mucho: la última vez que actuaron en la ciudad fue en 2023, y la anterior fue en 2022. La tarde este domingo fue de boleros. El primero de los hermanos, el mayor de ellos, lo reconoció con denuedo: "Estamos felices de estar aquí esta tarde con vosotros, con nuestra gente, con nuestros vecinos, con nuestros amigos, con nuestra familia". Casi un millar de personas. Begoña Camblor, por ejemplo, era una de ellas: "No es la primera que los veo", dice. Es la cuarta o quinta vez, de hecho. "¡Qué voz tiene Manuel!", exclamó la aficionada justo un segundo antes de entrar en el auditorio del complejo cultural de Avilés. "Las cosas que cuenta siempre me encantan", apostilló.

El recital de este domingo vino a Avilés amparado por el título "Miami 1990". Por eso y por una foto soleada y camisetas bajo americanas en plan Don Johnson en "Corrupción en Miami", pero al principio de la noche a los tres les dio por los boleros. "Durante un tiempo sufrimos mucho por amor. Somos muy sensibles, yo especialmente", dijo la voz cantante. "Vosotros, que podéis componer boleros, tenéis suerte, por encima del resto de los mortales, de ahuyentar un mal de amores", añadió.

Eso, lo del mal de amores, no parece que fuera lo que llamó la atención de Sara Casado y de Miguel Fernández –los más jóvenes del auditorio, con toda probabilidad: ella tiene 22 y él, 19–. "Me parece que en casa tenemos dos vinilos", calculó Casado. Y es que Ana Isabel Díez, que conversaba con LA NUEVA ESPAÑA, calculaba que los dos de Oviedo –vienen de la capital asturiana– cogieron afición por los boleros de los "Café Quijano" por haberlos escuchado en casa. A Díez, sin embargo, eso no le sucedió: "Pero este concierto va a ser el primero al que vaya".

Los tres hermanos seguían lamentando los problemas de "la soledad", de los "besos que no se dan" y seguían, cada vez que llegaba el oscuro entre canción y canción, recibiendo aplausos de la afición. "Lo que uno escucha en casa, lo que escuchaba de pequeño cuando ibas en el coche de vacaciones, o al colegio, o a donde fuera, creo que te deja marcado para toda la vida", señaló el cantante: "Vamos a dejar los lamentos para otro momento, quiero daros las gracias, queremos daros las gracias por estar, cada uno de vosotros, aquí , con nosotros".

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