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Ana I. Regueira, sanitaria avilesina: "El malestar en la sanidad asturiana va más allá de la cuestión salarial; vivimos situaciones de abuso laboral"

La profesional denuncia que la gerencia del área III le descontó el sueldo de tres días por cuidar a un familia con máximo grado de dependencia, lo que le llevó a reclamar en los tribunales, donde le dieron la razón

Manifestación de médicos en Oviedo, en el marco de la huelga de cuatro días de diciembre.

Manifestación de médicos en Oviedo, en el marco de la huelga de cuatro días de diciembre. / Fernando Rodríguez

Ana I. Rigueira

En el contexto de la actual huelga de trabajadores del SESPA, y como profesional sanitaria de esta institución, considero necesario trasladar a la opinión pública un relato concreto que ilustra por qué el malestar laboral en la sanidad asturiana va más allá de la cuestión salarial.

En julio de 2023, la Gerencia del Área Sanitaria III resolvió descontarme los haberes correspondientes a tres días de junio, calificando mi ausencia como injustificada. La realidad era bien distinta: una familiar de primer grado, con máximo grado de dependencia, se hallaba ingresada en el mismo hospital en el que trabajo; por tanto, tenía derecho reconocido al permiso por su hospitalización. Por alguna incidencia técnica –habitual de aquellas-, me fue imposible la formalización de dicho permiso a tiempo en el programa informático al efecto, así que tuve que recurrir a la habitual comunicación personal y por Watshapp, como también hacían, y siguen haciendo, otros compañeros habitualmente, sin problemas similares a los que yo he tenido. Pues bien, todos sabían del ingreso de mi familiar, pero parece que pareció normal lo del descuento de sueldo, cruel en grado sumo, dada la situación.

Interpuse recurso de alzada, que fue desestimado por silencio administrativo. Con un detalle: al parecer le trasladaron el recurso al mando intermedio, que argumentó que “… no procede anular la resolución recurrida, más aún cuando ha disfrutado en el año en curso de numerosos permisos para ausentarse…”. Pues claro, es el problema que tenemos las cuidadoras, sobre todo las cuidadoras múltiples: necesitamos pedir permisos para acompañar a nuestros familiares dependientes en sus consultas médicas, a sus gestiones administrativas, etc.

Acudí entonces a la vía contencioso-administrativa. El Juzgado número 6 de Oviedo, en sentencia de fecha 24 de febrero de 2026, estimó íntegramente mi recurso, declaró la nulidad de la resolución sancionadora y reconoció mi derecho al reintegro de las cantidades descontadas. El tribunal fue meridianamente claro: la tardanza en la solicitud formal del permiso, cuando existe causa justificada y comunicación previa de la ausencia, no puede convertirse en fundamento para calificar esa ausencia de injustificada.

Pero realmente sospecho, y con mucho fundamento, que no fue ese el motivo. El contexto de esa situación fue mi reivindicación activa, solicitando las horas de descansos semanales mínimos estipulados por las Directivas europeas sobre tiempo de trabajo, tras haber realizado setenta y dos horas continuadas de trabajo de guardia mixta, embebidos en 12 días de trabajo continuado sin ningún día de pausa. Algo que también era habitual, y en mi caso obligado sin solución. La respuesta a esta solicitud de descansos también ha sido siempre denegatoria. Por supuesto, esta reivindicación sigue activa, y me han obligado a recurrir a la Comisión Europea, que parece que ha acogido con el debido respeto mi denuncia.

La huelga de esta semana tiene razones. Yo soy una de ellas. Y tengo una sentencia que lo certifica. Los que reclamamos por las situaciones de abuso laboral, y sus familiares más vulnerables, por desgracia también somos objeto de represalias de este tipo.

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