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¿Cuánto ha cambiado la enfermería en el hospital San Agustín de Avilés? Loli, Mayte, Ana, Gabriela y Fe cuentan su evolución en el último medio siglo

El complejo sanitario ha visto cómo la digitalización y el adelanto técnico han transformado la profesión de enfermera, pero las expertas coinciden en que el cuidado y el vínculo con el paciente continúan siendo esenciales

Por la izquierda, Fe Álvarez, Mayte del Arco, Ana Blanco, Aránzazu Muñoz Mancisidor, Gabriela Saiz y María Dolores González, en el Hospital Universitario San Agustín de Avilés

Por la izquierda, Fe Álvarez, Mayte del Arco, Ana Blanco, Aránzazu Muñoz Mancisidor, Gabriela Saiz y María Dolores González, en el Hospital Universitario San Agustín de Avilés / Miki López

Myriam Mancisidor

Myriam Mancisidor

Avilés

En los pasillos del Hospital Universitario San Agustín, de Avilés, cinco voces reconstruyen medio siglo de cambios en la sanidad. María Dolores (Loli) González, Mayte del Arco, Ana Blanco y Gabriela Saiz, enfermeras, junto a Fe Álvarez, TCAE en Traumatología, trazan un relato compartido: el de una profesión que ha pasado de la escasez a la tecnología avanzada, sin abandonar lo esencial: el cuidado del paciente.

El encuentro, organizado por LA NUEVA ESPAÑA con motivo del 50.º aniversario del hospital, reúne a profesionales que han vivido la evolución desde dentro. Hoy, el área de Cuidados de Enfermería del San Agustín –sin contar Primaria– está formada por 474 enfermeras, 330 TCAE (auxiliares), 14 fisioterapeutas, 14 matronas, 35 técnicos de laboratorio, 40 de radiología y 7 de Anatomía Patológica.

Desde la dirección de Enfermería, Aránzazu Muñoz resume el cambio de paradigma: del modelo centrado en tareas a otro basado en el cuidado integral. "Las enfermeras somos profesionales con mayor autonomía", señala, destacando su participación en decisiones clínicas, la seguridad del paciente y la atención a un perfil cada vez más complejo y crónico.

De cinco quirófanos a la tecnología avanzada

Cuando Loli González comenzó en 1984, el hospital era muy distinto. Cinco quirófanos, unas veinte enfermeras y cuatro TCAE. "La evolución ha sido muy notable en calidad asistencial, seguridad y confort", recuerda tras tres décadas de trabajo.

Hoy, el escenario es otro: doce quirófanos y un equipo de 85 profesionales entre enfermeras y auxiliares. Pero el cambio no es solo estructural. También lo es tecnológico. "Los avances son vertiginosos y enfermería tiene que ir a la par", afirma. La formación continua –como las sesiones semanales en quirófano– se ha convertido en parte del trabajo.

Gabriela Saiz, supervisora de una unidad de Medicina Interna y profesora asociada de la Universidad de Oviedo, recuerda un hospital aún en crecimiento cuando comenzó su carrera. La falta de espacio era una constante y las habitaciones se saturaban con las llamadas "camas C", una tercera cama en estancias dobles. "Era tremendo para pacientes y trabajadores; se trabajaba en muy malas condiciones", explica.

También el perfil del paciente ha cambiado radicalmente. En los años noventa, Medicina Interna recibía numerosos pacientes jóvenes con sida, en un contexto de alta mortalidad y fuerte estigma social. Hoy, predominan pacientes de edad avanzada con patologías crónicas, cuya atención se orienta más a la estabilización que a la curación.

Junto a ello, la seguridad laboral ha mejorado de forma notable. "Ahora es muy difícil tener un pinchazo o un accidente biológico", constatan, en un entorno regulado por protocolos, guías clínicas y evidencia científica.

Morir con cuidado: el valor del final de la vida

Uno de los cambios más significativos, según Saiz, se ha producido en la atención al final de la vida. La prioridad ahora es garantizar intimidad, acompañamiento y confort.

"Si vienen veinte familiares, veinte; si vienen niños, niños", explica. La muerte, añade, requiere tiempo y cuidado, sin la presión de la urgencia asistencial. "Cada persona es única", sentencia.

En este contexto, reivindica también el alto nivel formativo actual del personal de enfermería y plantea una reflexión sobre el futuro profesional: la necesidad de abrir el acceso a puestos directivos a enfermeras cualificadas, sin barreras normativas.

La revolución silenciosa: del papel a la pantalla

Mayte del Arco, con décadas de experiencia sobre todo en Urgencias, identifica un punto de inflexión claro: la digitalización. "El cambio más importante fue el paso del papel a la informática", resume. Antes, la información clínica se acumulaba en carpetas físicas difíciles de consultar; hoy, la historia clínica digital permite acceder a datos en segundos.

Pero advierte de un riesgo: la distancia con el paciente. "El contacto directo no se puede perder. Eso no lo da una pantalla, sino el trato a pie de cama", reflexiona.

Desde su experiencia en Urgencias recuerda la intensidad del trabajo. Intensidad que no se ha perdido, aunque ahora trabaja en Ginecología: "Si una mamá o un recién nacido tiene una urgencia, es una urgencia que hay que atender muy rápido". Sintetiza su visión del hospital con una imagen cotidiana: "Siempre falta espacio y siempre falta tiempo".

Fe Álvarez, TCAE en Traumatología, representa el eslabón más cercano al día a día del paciente. Lleva 26 años en el hospital y 13 en su servicio actual. "Los pacientes se adaptan a nuestros horarios, nos conocen por el nombre, saben en qué turno estamos… hay mucha gente sola que aquí está muy acompañada", explica la TCAE, una profesión menos informatizada que la de enfermería, pero con importantes avances también en los últimos años.

La infancia y la técnica: nuevas realidades del cuidado

Ana Blanco desarrolla su labor en consulta de Pediatría, con especial atención a áreas como Endocrinología, donde la obesidad infantil se ha convertido en una de las principales demandas. También es experta en el manejo de bombas de insulina, un ejemplo del creciente nivel técnico de la profesión.

Más allá de los cambios tecnológicos, organizativos o clínicos, las protagonistas coinciden en una idea central: la enfermería es el eje del sistema hospitalario. "Un hospital funciona mejor cuanto mejor es su enfermería", resume Saiz. Del Arco añade una definición más íntima: "Es alguien que es casi como una madre, que da seguridad".

Entre la técnica, el liderazgo y el cuidado, entre la pantalla y la cama del paciente, la enfermería del Hospital San Agustín ha atravesado cinco décadas de transformación. Pero en su núcleo, sostienen sus protagonistas, permanece intacta la misma idea: cuidar a la persona cuando más lo necesita.

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