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El San Agustín recuerda en su 50.º aniversario el impacto del covid y las claves para sortearlo: aprendizaje, presión y trabajo en equipo

Los profesionales del hospital avilesino rememoran cómo vivieron la pandemia, marcada por la sobrecarga asistencial y la adaptación exprés del sistema sanitario

Jesús Allende, Víctor Manuel Rodríguez, María Teresa Rodríguez, Fernando José Álvarez, Marta Nieto, Montserrat Camino, Manuel Valledor, Gemma Sierra y Alberto Alonso, antes de la charla.

Jesús Allende, Víctor Manuel Rodríguez, María Teresa Rodríguez, Fernando José Álvarez, Marta Nieto, Montserrat Camino, Manuel Valledor, Gemma Sierra y Alberto Alonso, antes de la charla. / Luisma Murias / LNE

Avilés

Trabajar en el hospital en tiempos de covid, sobre todo en la primera ola, era sinónimo de miedo, incertidumbre y tristeza. Pero también de momentos de alegría, empatía y mucho compromiso. El Hospital Universitario San Agustín (HUSA) de Avilés cumple 50 años y la pandemia que comenzó en 2020 se trató de un antes y un después para la institución sanitaria. Por eso distintos profesionales del HUSA se reunieron en una conferencia para hablar del impacto que tuvo allí el virus: "No es nada raro saber que el covid nos puso patas arriba a todos, pero aquí tuvimos que aprender de nuevo, y en tiempo récord, a movernos por los pasillos que nos conocíamos de memoria".

El HUSA nunca se blindó, cuenta la supervisora de planta, María Teresa Rodríguez: "Fuimos el único hospital de Asturias que permitió las visitas a pacientes covid, para así darles acompañamiento en los últimos momentos de sus vidas". Fue una época de "trabajo duro a nivel físico y emocional, donde todos aprendimos a ayudarnos entre todos", explica Rodríguez. Y es que en esos momentos todo era susceptible de celebración: "Cuando llegaba un pedido del Alimerka nos poníamos todos muy contentos, sobre todo cuando llegaban con dulces".

Para lo que un ciudadano de calle fueron meses de encierro, para los profesionales sanitarios el tiempo pasó volando: "Perdimos por completo la noción del tiempo". El coordinador de recursos humanos de Enfermería, Alberto Alonso, destaca la capacidad de "dar una respuesta coordinada y de trabajar en equipo. Nuestro compromiso y la esperanza salvó muchas vidas". Además, "fue una época de mucho cambio y aprender para el futuro. Pero, sobre todo, de humanización de todas las personas que debíamos cuidar", apunta. La decisión de trabajar en la planta covid era voluntaria: "Decidimos trabajar ahí porque veíamos que es donde más se nos necesitaba".

La supervisora de UCI, Marta Nieto, aún recuerda el nombre de la primera paciente ingresada por covid, una mujer joven: " En esos momentos estábamos tan tranquilos que nos parecía casi imposible vernos en la situación en la que ya estaban otros países". Pero de repente, el impacto fue casi arrollador: "Nosotros partimos de una UCI con 10 camas y en el momento de máxima presión llegamos a disponer de 5 UCIs con 35 camas. El equipo de enfermería pasó de 33 profesionales a 165".

Durante los meses más duros de la pandemia, los empleados del HUSA trabajaron con "mucho miedo y desconocimiento, con el pavor de enfermar sabiendo que éramos necesarios" e incluso "con el temor de contagiar a nuestros familiares". Fueron momentos de tristeza, pero "también de mucha alegría, donde todos nos apoyamos mutuamente y donde pasamos de ser profesionales a ser acompañantes, pues la decisión de trabajar en la unidad de covid fue voluntaria", subrayó la supervisora de una de las plantas del hospital, Montserrat Camino.

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