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Mónica Rodríguez Cañete, la primera niña nacida en el Hospital San Agustín, cumple 50 años; pesó 2,3 kilos y nació dos meses antes

El nombre fue elegido por motivos institucionales, en honor a la madre de San Agustín

La familia fue agasajada con una medalla de la Virgen de Covadonga aunque tuvieron que esperar dos meses para que la pequeña volviera a casa al nacer sietemesina

Mari Carmen Cañete y su hija Mónica Rodríguez, primera niña nacida en el San Agustín.

Mari Carmen Cañete y su hija Mónica Rodríguez, primera niña nacida en el San Agustín. / Luisma Murias

Illán García

Illán García

Avilés

Mónica Rodríguez Cañete es la primera niña nacida en el Hospital San Agustín y lo fue por casualidad. Vio la luz a los siete meses, el 21 de enero de 1976, inaugurando por azar la maternidad de la "residencia", nombre popular de este centro médico que celebra este 2026 sus primeros 50 años de vida, como Mónica. Rodríguez Cañete nació momentos después del primer varón y primer menor del hospital, Agustín Carlos Blanco Morales. La madre de Mónica, Mari Carmen Cañete, ingresó primero en el Hospital de Caridad, pero fue trasladada de urgencia en ambulancia al nuevo centro. "Ingresé a las 11.00 horas y dí a luz a la una y pico'", señala Cañete, que esboza una sonrisa que le evoca un bello recuerdo. En aquellos tiempos no existía ni epidural ni nada que se le pareciera. "Solo coraje", expone la orgullosa madre que, sin proponérselo, forma parte junto a su hija de la historia de Avilés y del principal centro médico de la comarca avilesina. Mónica Rodríguez Cañete fue inscrita en el registro municipal de Corvera. Por aquel entonces, la familia vivía en la calle Jovellanos de Las Vegas.

Al ser sietemesina, la niña fue trasladada al Hospital Central, en Oviedo. Pesó al nacer 2,3 kilos, sin embargo, bajó hasta el kilo y medio, de ahí la razón de pasar algo más de dos meses ingresada en Oviedo. Mari Carmen no tuvo la oportunidad de ver a su hija nada más dar a luz, algo que actualmente es habitual. "Pasé diez días ingresada en el San Agustín sin poder conocer a mi hija", afirma. Cuando finalmente recibió el alta y pudo desplazarse a Oviedo, la conexión fue inmediata. "La reconocí muy rápido, tenía los ojos abiertos y grandes, y cuatro pelucos; si la conocí fue por instinto maternal", explica la progenitora con una sonrisa de orgullo tras recuperar una imagen en su memoria que no se ha borrado después de cincuenta años.

Mónica Rodríguez Cañete

Mónica Rodríguez Cañete / Luisma Murias

Mónica recuperó peso y recibió el alta definitiva del Hospital ovetense el 1 de abril de 1976. Esa fecha se convirtió en un número mágico para la familia: exactamente tres años más tarde, el mismo 1 de abril, nacía su hermana Cristina y también en el San Agustín. Ya de vuelta en casa, en Las Vegas, Cañete cuenta que en más de una ocasión le preguntaron cómo era el hospital. "Les decía la verdad, que salió todo bien", comenta esta mujer que irradia vitalidad y que en aquellos años comenzaba una nueva vida con su pareja, con la que había contraído matrimonio en mayo de 1975.

El nombre de la pequeña no fue el que su madre ni su padre, Amalio, habían planeado. Mari Carmen quería llamarla Maika, pero el servicio de matronas del San Agustín le hizo una sugerencia: Mónica. El motivo era puramente institucional, ya que ese era el nombre de la madre de San Agustín. Dado que el primer niño del hospital se llamó Agustín, el equipo médico buscaba cerrar el círculo simbólico. Mari Carmen aceptó, pero con condiciones: "Si no me llega a gustar no se lo pongo, aunque me lo dijera Rita la portera", recuerda hoy con una sonrisa.

Ahora, Mari Carmen Cañete echa la vista atrás y reconoce que el personal que la atendió "estaba nervioso". No era para menos. Eso sí, destaca que "eran encantadores y siempre pendientes". El número de historia en el San Agustín es el 2, pese a ser la primera niña. La otra mujer que dio a luz momentos antes. Concepción Morales es la número 1 y ambas compartieron habitación después de sus alumbramientos. "Me dieron una medalla de la Virgen de Covadonga que todavía guardo en un joyero que tengo en casa", indica la primera niña del San Agustín.

Mari Carmen Cañete

Mari Carmen Cañete / Luisma Murias

La vinculación de esta familia con el Hospital San Agustín no se quedó ahí. Es más, Mónica Rodríguez trabajó durante largos años en el centro médico, ahora forma parte de la plantilla del hospital de Cabueñes, en Gijón, que es la ciudad en la que reside. Lo hizo como auxiliar administrativo en el área de Personal. "Fui personal laboral del San Agustín, sí, y empecé en 2016 cuando el Hospital celebraba sus cuarenta años (que también eran los suyos) y dejé de trabajar allí en diciembre de 2024", relata. Pero hay más: su hermana pequeña, Cristina, es auxiliar de enfermería del San Agustín y su madre, que está ya jubilada, también ejerció esa misma profesión, pero como personal sanitario en la red de residencias públicas del ERA.

Este 21 de enero, Mónica no celebró nada especial por su 50.º cumpleaños. Eso sí, el próximo verano toda la familia realizará un viaje. Abuelos, hijas y nietos (Mónica tiene dos hijos, Claudia y Rubén, de 13 y 11 años, respectivamente, que nacieron en Cabueñes) se desplazarán a la localidad castellonense de Peñíscola. "Celebraremos la vida", apunta Mari Carmen Cañete que sonríe mirando a su hija, con la que pasó a la historia de Avilés y del San Agustín.

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