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Ramón Isidoro: "En estas abstracciones, en este trabajo que tengo, está mi vida: está mi profesión, están mis sensibilidades, está todo"

"Trabajar con otros artistas te da una experiencia riquísima: he trabajado con músicos, con artistas de primerísima categoría: con Chillida, con Pijuan, con Juan Genovés"

Ramón Isidoro, en la cúpula del Niemeyer

Ramón Isidoro, en la cúpula del Niemeyer / Luisma Murias

Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

La trayectoria artística de Ramón Isidoro (Valencia de Don Juan,1964) va de la pintura, a la fotografía, pasando por instalaciones y escenografías. Estos días presenta en la cúpula del Niemeyer “Intervención”, que es, precisamente, su propuesta de modificación temporal de la sala avilesina. Tan temporal que el próximo día 17 la recoge y se despide. Isidoro, además de artista para sí, también lo es para los demás: lleva años dedicándose profesionalmente a montar las exposiciones de los demás. De todo esto habla con LA NUEVA ESPAÑA en la semiesfera del complejo cultural. Suena todo el tiempo la creación sonora que Juanjo Palacios ha creado para acompañar la muestra de Isidoro, que vive desde hace años en Luanco.  

¿Es capaz de distanciarse de tu propia obra?

Pues mira, sí puedo, pero no quiero. Es que ya es mi mundo, o sea que, de alguna manera, mi parte creativa es mi estudio y lo que tengo, vamos a decir, profesional. Todo junto. De hecho, a lo mejor es por eso que hago abstracción y siempre estoy un poco como con visiones de Saturno. Todo junto es un poco lo que leo, lo que escucho, lo que oigo, lo que trabajo, lo que luego tengo en mi casa, en mi estudio. Procuro, no sé si consciente o inconscientemente, que todo tenga una conexión.

Me estaba contando que en “Intervención” no hay una unidad cronológica.

Por eso le digo que mi obra es un todo: no me importa hacer una composición con todo lo que está en mi mundo, a mi alrededor, tanto material como inmaterial. Me pasa lo mismo con la música. Me chifla, es una de mis pasiones. Siempre está muy presente, la poesía sobre todo también. Entonces, con todo eso haces una gran pelota en la cabeza. A mí me costaría creativamente ponerme a hacer un paisaje minucioso, porque no veo eso. En estas abstracciones, en este trabajo que tengo, está mi vida: está mi profesión, están mis gustos, están mis sensibilidades, está todo.

¿Cuánto tiempo lleva trabajando aquí en esta cúpula?

Con Herminio ya hice cosas. “Portus” también la monté yo.

Pues una es de 2012 y la otra de 2015. Si no me confundo.

Sí, sí, sí.

¿En qué momento decide intervenir en este edificio?

Todos mis trabajos son una intervención de alguna manera. Cuando me llegan los proyectos, no sólo los de la cúpula -ahora monté Chillida Conde Duque o a Avelino Sala en CentroCentro-, pido que me dejen trabajar siempre como artista. Yo creo que de ahí viene una visión algo diferente de lo que puede hacer un diseñador puro y duro. Porque siempre busco tener un poco de libertad a la hora de trabajar en el espacio.

O sea, ¿no hubo una mecha que le encendió esta “Intervención”?

El planteamiento fue la lámpara central de la sala y la sombra que deja en el suelo… Es una idea que va mucho con mi trabajo: los espacios del todo y la nada; del negro y lo profundo, ¿sabe? Anish Kapoor siempre me atrajo mucho. Pues con la lámpara digo: “Hostia, el día que pudiera meter mano”. Y, oye, la verdad es que hice la propuesta y...

“Intervención” es una exposición dura para el espectador porque usted ha decidido no ayudarle: no hay una sola cartela.  

Siento que hay poner título a gran parte de mi obra. Muchas veces pongo título por darle su nombre, por llamarle Pepito, no porque ese cuadro tenga que llamarse de esa manera. A lo mejor estoy escuchando a la banda “Tortoise” y pongo “Tortoise”. Para que tenga una referencia. Mi vida intento que sea una composición de 24 horas.

¿Qué tiene que ver con usted el teatro o la escenografía?

El tema de escenografía me da un poco de reparo…

Pero la ha trabajado.

Sí, yo empecé a montar exposiciones con la Obra Cultural, y luego empecé a trabajar muy a lo bestia. Eran los años noventa. Ganamos mucha experiencia: tanto yo, como el resto de los que estábamos ahí. No sé: Cienfuegos, Paco Cao. Aquello era brutal. Manejábamos 5 o 6 teatros y 5 o 6 salas de exposiciones en toda la provincia. Fueron unos años de una riqueza de creación enorme. Y luego pasó la música que, como le decía, es una de mis pasiones. Me centré más en “Manta Ray”: hacían una música más experimental y, en aquel momento, muy rompedora. Así que, claro, desde el punto de vista mío creativo, también encajábamos muy bien. Yo les decía: “Venga, podemos hacer esto, pero tiene que ser de una forma muy performativa”.

En “Intervención” hay huellas de esto de lo que está hablando.

 Sí, sí, claro, claro. También hice escenografías para el Festival de Cine de Gijón, hice varias. Por eso le digo que mi forma de trabajar y mi mundo es muy abierto. Mis primeros estudios de arte fueron de grabados aplicados al libro. ¿Entiende? Pero, no sé, desde el punto de vista creativo, para mí con la escenografía, la música, la poesía, hago una pelota muy grande en mi cabeza y bueno, intento conjugar todo eso y llegar a estas cosas, a estas conclusiones.

¿Cuál es el día mejor? ¿El día en que está montando o el día que tienes que recoger?

Cuando se monta... Lo más bonito de este asunto es... primero, cuando estás trabajando en el estudio y planteando la exposición y el trabajar en la sala. Puedes venir con todo muy pensado, pero tienes dar la vuelta completamente al trabajo.

¿Qué le da el arte a usted? Primero, ¿qué le da su arte y qué le da el arte?

No sé qué decirle. A ver... Mi arte... No lo sé. Trabajar con otros artistas te da una experiencia riquísima. He trabajado con músicos, he trabajado con artistas de primerísima categoría: con Chillida, con Pijuan, con Juan Genovés. Te encuentras con gente buena, mala, pijos y gente humilde que son muy top.

No quería terminar sin hablar de la intervención sonora que hemos estado escuchando todo el rato.

Juanjo Palacios y yo nos entendemos muy bien. Le digo: “La exposición va por aquí...” Aquí el planteamiento era hacer una composición, pero no musical: ruidos bien colocados. Y si encima es el ruido de lo que es el material de la cúpula, pues mejor que mejor.

¿En qué momento se descubre artista?

A mí me dieron un premio aquí en La Carbonera hace muchos años. Dentro de lo que era el premio también estaba lo de hacer una exposición. Yo me vine con la obra a la sala y mientras esperaba a la gente que tenía que montar, monté yo. Me puse tal y tal. Me gustó como hice y fue cuando me surgió el primer trabajo profesional.

Volvemos al principio: me da la sensación que su oficio particular completa su oficio artístico.

Exacto. Tanto mi obra personal, como la que trabajo para otros. Las lecturas, la música... Mi mundo lo veo como muy de lejos. Me gusta verlo todo de lejos e intentar componer luego todo mi mundo, todos mis alrededores y encajarlo de una forma no sé si la palabra es estética.

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