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La iglesia de Sabugo de Avilés, llena para despedir a Gaínza, un párroco "humilde, bueno y con carácter"

El arzobispo Sanz Montes ensalza la figura del fallecido cura como un hombre "bondadoso, culto y educado" durante la misa funeral en Avilés

Así fue el emotivo funeral del sacerdote Víctor Gaínza, una institución en el poblado de Pescadores en Avilés

Miki López

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I. G.

Avilés

Lleno en Santo Tomás de Cantorbery para despedir a "un hombre bueno, humilde y con carácter", que es como varios de los asistentes describieron al párroco Víctor Fernández Gaínza, a la puerta del templo. El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, fue el encargado de oficiar el funeral del que fuera párroco de Virgen de Las Mareas durante décadas. Sanz recordó que la iglesia nueva de Sabugo fue la primera en la que Gaínza ofició una misa como sacerdote. Un cirio encendido, un evangelio abierto y una vestiduras sobre el féretro presidieron la misa en la que participaron varios párrocos.

Sanz Montes definió a Víctor Gaínza como un hombre "bondadoso, culto y educado con el que era fácil conversar". Ensalzó su "ironía sana" y sentido del humor, "que provocaba sonrisa y desenfado cuando asomaba la preocupación". Después, recordó su dedicación a la enseñanza como profesor de Lengua, Literatura y Lenguas clásicas y que el párroco avilesino falleció en el hospital de Caridad, donde ejerció la capellanía, "y donde estuvo siempre cerca de ancianos y enfermos". "Víctor ha dado el paso a la eternidad que a todos nos aguarda", apuntó Sanz Montes ante un templo en el que no cabía ni un alma. "Normal que esté llena la iglesia, Víctor era muy querido como párroco y como persona", indicó una mujer que se limitó a decir que era del barrio de pescadores.

Víctor Fernández Gaínza, continuó el arzobispo, será recordado por los niños que ha bautizado, los que han tomado la comunión y la confirmación, por las bodas oficiadas, por los enfermos que visitó y por los funerales en los que dio "palabras de esperanza". "Señor te llevas a uno de los nuestros, un hermano del ministerio", añadió Sanz Montes.

Gaínza era un "avilesino de pro". Así le describió Benjamín Lebrato, presidente de la cofradía de El Bollo, de la que el fallecido era miembro. "Un hombre cercano y amante de las tradiciones avilesinas", añadió. Marita Fernández, hermana mayor de Jesusín de Galiana, lamentó la pérdida "de una buena persona, un gran amigo y gran conocedor de la Iglesia y colaborador" y Juan Muñiz, director del colegio de Las Doroteas, recordó a Gaínza como una "grandísima persona", que ofició "muchísimas" eucaristías en su centro educativo. "En ocasiones no le hacía falta hablar, era cercano y una buena persona", detalló Juan García, secretario de la asociación Amigos del País de Avilés y Comarca.

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