Paisajes Urbanos, por Gonzalo Barrena: La ciudad de otros
La casa de Eladio Muñiz, renombrada como Palacio de Josefina Balsera, se convertirá en un hotel de lujo más de un siglo después de su construcción

El palacio de Josefina Balsera. | M. L. / M. Martínez / C. J.
Gonzalo Barrena
La oferta y la demanda, cuando se instalan en los despachos del poder, convierten los centros urbanos en ciudades sin nombre, como en aquella llevada al cine por Joshua Logan en 1969 ("La leyenda de la ciudad sin nombre"), en la que el oro era el eje alrededor del que giraba el mundo.
De los bolsillos mineros en modo taberna, escapaba el metal en polvo para colarse a través del tabladillo e ir a parar a los apañadores que aguardaban en el sótano, convertido el suelo de madera en cielo provisor de aquel derroche.
Hoy, la fiebre del metro cuadrado se ha apoderado de las almendras urbanas, convertidas en carcasas vaciadas de vida propia. Sus habitantes han sido expulsados de las manzanas doradas por la especulación, y temporalmente ocupadas por quienes van a ser debidamente desheredados por despachos de abogados cómplices.
Aquí, en mitad del todo, únicamente podrá respirar la turbamulta del consumo y los peregrinos del valor inmobiliario, pero residir, lo que se dice residir, difícilmente podrá hacerlo nadie que lleve hijos a la parada del cole. El centro de la ciudad es para otros.
Desde principios del siglo XXI, con el turismo global desbocado desde Budapest a Compostela, la caza global de las entrañas urbanas viene siendo tan despiadada que ya resulta imposible fotografiar tendales en Palermo. Y es cierto que algunas piezas nobles y fachadas se salvan del torbellino, pero en el interior de los inmuebles operan a sus anchas los demoledores. En ese rayo que no cesa, Avilés se provee de un nuevo "gran hotel" con escalera de mármol macizo entre sus dos mitades.
La casa del indiano Eladio Muñiz, renombrada después como Palacio de Josefina Balsera, la hija de "Vitoriano", pronunciado así, sin tropiezos, por las lenguas cantábricas, deviene en hotel de lujo y tope de estrellas más de un siglo después de su construcción, en 1903. Juan Miguel de la Guardia, también autor de la bellísima "Villa Magdalena" en Oviedo, no pudo saber que el corazón de las ciudades se reserva hoy a "tarjetas de otro", ni que la burguesía, realojada en fincas blindadas de la periferia, ya no ostenta en el ensanche.
Suscríbete para seguir leyendo
- Tragedia en la variante de Avilés: un fallecido y dos heridos tras un brutal choque entre dos coches
- Adrián Alcántara, el joven fallecido en la variante de Avilés: mecánico de profesión, apasionado del motor y con un proyecto recién nacido en Muros de Nalón
- La Guardia Civil apunta a una colisión por alcance como principal hipótesis del accidente mortal de la variante de Avilés
- Buscan por tierra y aire a un hombre de 81 años desaparecido en Piedras Blancas
- Uno de los gigantes de la electrónica desembarca en Avilés: esta es la multinacional que abre nueva tienda en un céntrico local
- Pelea multitudinaria en Avilés: denuncian una nueva trifulca de madrugada en un 'after' de El Carbayedo
- La variante de Avilés, una 'trampa mortal' con 62 víctimas a sus espaldas: 'Es muy peligroso pasar de cuatro carriles a dos en menos de diez metros
- La hostelería de Piedras Blancas celebra la ampliación de horarios durante las fiestas