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Cien años de Fernando Morán: "Nuestro espíritu europeo le debe mucho al empeño que puso el avilesino, a su visión y a su trabajo", reconoce el Ministro Albares

El legado del avilesino se proyecta en la acción exterior española actual, destacando su compromiso "con la democracia europea y el Estado de Derecho", defiende José Manuel Albares

Fernando Morán y Felipe González firman el acta de adhesión a la CEE en el palacio Real de Madrid en junio de 1985.

Fernando Morán y Felipe González firman el acta de adhesión a la CEE en el palacio Real de Madrid en junio de 1985. / Manuel H. de León

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Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

Nuestro espíritu europeo, profundamente arraigado hoy, le debe mucho al empeño que puso Fernando Morán, a su visión y a su trabajo, que contribuyeron decisivamente a cambiar el rumbo de nuestra historia”. Esto lo explica a LA NUEVA ESPAÑA el Ministro de Asuntos Exteriores, el socialista José Manuel Albares. El último sucesor del político avilesino que firmó el tratado que contribuyó a diluir las fronteras de los Pirineos a partir del 1 de enero de 1986 insiste: “Fue quien presentó y defendió personalmente el Acta de Adhesión a las entonces Comunidades Europeas. Hoy, en el cuarenta aniversario de aquella adhesión, mirar atrás es reafirmar el acierto de esa decisión y reconocer el esfuerzo y la determinación de quienes la hicieron posible”.

Pedro de Silva, escritor y abogado (ahora), y presidente del Principado entre 1983 y 1991, resume la importancia de Fernando Morán para la historia contemporánea de España: “Sin duda ha sido el ministro de Asuntos Exteriores con mayor preparación para el cargo que ha tenido la España democrática, pero su sentido de la dignidad nacional le distanció del Departamento de Estado USA y sus lacayos locales, siendo objeto de una odiosa campaña”.

Los cien años que han pasado desde que el político y escritor avilesino abrió los ojos en Avilés y los cuarenta años que hace de la entrada de España y Portugal en lo que era fue la CEE y ahora es la Unión Europea han devuelto a Morán al presente más candente.

Albares, a instancias de este periódico, insiste: “Fue, ante todo, un hombre comprometido, que encarnó los valores de una democracia europea sólida, asentada en el Estado de Derecho”. Y añade: “Gracias a su labor, España se proyectó como un país abierto, conectado, puente entre regiones y actor relevante en la comunidad internacional”. Así que es normal que con estos mimbres Albares asegure que “la acción exterior de España hoy es, en gran medida, heredera de los valores, la visión y el legado de Fernando Morán”.

Avilés

En todos los años de la historia únicamente media docena de avilesinos alcanzaron el cargo de ministro. El primero de todos fue Servando Ruiz Gómez (1821-1888): tiene calle importante en la ciudad: la de la entrada en el aparcamiento de la plaza de España. Este político decimonónico tuvo dos carteras: Hacienda y Estado. La primera, entre 1871 y 1872, y la segunda, entre 1883 y 1884. Durante su primer ministerio, reinaba Amadeo de Saboya, después, Alfonso XII. La historia le atribuye la reforma de la administración de Hacienda y la organización del monopolio estatal del tabaco. Poca cosa si ponemos a Fernando Morán al otro lado del espejo. Porque Morán fue el sexto avilesino con un ministrio a sus espaldas. Lo tuvo entre 1982 y 1985. Fue el último avilesino.

En noviembre de 1986 se inauguró su calle: en el Quirinal. “Avilés es una ciudad abierta, el puerto, las multinacionales, nos hicieron de siempre una ciudad muy europea”, señala la actual alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín, por entonces, a mediados de los ochenta y con Manuel Ponga en la presidencia del Ayuntamiento, sólo concejala de Festejos.

Morán -hijo de ingeniero zamorano y madre avilesina de pasado cubano- terminó sus estudios diplomáticos en 1954 con un trabajo que tituló “El proyecto de una Comunidad Agrícola Europea y España”. Se había formado por Madrid, París, LondresEnrique Tierno Galván -quien luego fundó el Partido Socialista Popular (PSP) y después, mucho después, fue alcalde de Madrid- había sido uno de sus profesores. Precisamente por aquella época, con Tierno, pero también con Raúl Morodo, crea la Asociación por la Unidad Funcional de Europa. Europa, desde siempre, fue una de las preocupaciones intelectuales del político avilesino.

Fernando Morán, en su despacho

Fernando Morán, en su despacho / LNE

Asturias

Fernando Morán, aparte de ministro de Exteriores o Embajador en las Naciones Unidas, fue senador por Asturias (entre 1977 y 1982). En esta encarnadura colaboró para que se aprobara el Estatuto de Autonomía. Bernardo Fernández, que fue vicepresidente de Asturias y ahora es vocal del Consejo General del Poder Judicial, recuerda en la parte que le corresponde del libro “El lugar de España en las relaciones internacionales” (2019) -coordinado por Álvaro Cuesta, Antonio López Pina y Juan Antonio Yáñez-Barnuevo- que “una vez aprobado el régimen preautonómico y constituido el Consejo Regional de Asturias, fue consejero de Bienestar Social y Medio Ambiente; iniciado el proceso autonómico, Morán fue miembro de la Asamblea Redactora del Proyecto de Estatuto de Autonomía para Asturias, que desarrolló sus trabajos entre el 18 de enero de 1980 y el 21 de abril de ese año”. O sea, igual que miró más allá de las fronteras (África, Oriente Medio, la CEE), también atendió a la reconstrucción del país. Nada más llegar de nuevo la democracia.

El legado

El eurodiputado socialista Jonás Fernández -Morán ostentó ese mismo cargo entre 1987 y 1999- apostilla: “La entrada de España en la UE es un antes y un después en la historia de nuestro país. Tras un siglo XIX fracasado, y una buena parte del siglo XX de hundimiento a los infiernos, Fernando Morán supo liderar la negociación para el reingreso de España en el corazón de Europa. Su tenacidad y compromiso nos alumbra ante un presente con sombras crecientes”. Y concluye: “Morán es un referente para cualquier europeísta”.

El exdiputado socialista Álvaro Cuesta se encargó de dirigir el libro homenaje al exministro: “Fue un gran honor codirigirlo", cuenta a LA NUEVA ESPAÑA. Y también cuenta que Morán, que falleció el 19 de febrero de 2020, “tuvo la oportunidad de conocer” aquel trabajo -que editaron conjuntamente el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Principado de Asturias- en el que participaron Santos Sáenz Villanueva, Fernando Schwartz, Nicolás Sánchez Albornoz, Cristina Narbona, Miguel Ángel Aguilar, Paz Andrés, Bernardo Fernández o Yago Pico de Coaña-.

Pedro de Silva cuenta a LA NUEVA ESPAÑA: “Conocí a Fernando en 1976, cuando Democracia Socialista Asturiana, que era mi grupo político (clandestino, por supuesto) se integró en el Partido Socialista Popular, que presidía Enrique Tierno Galván y en el que Fernando era militante y dirigente, un número 3 en realidad”. Y luego añade que “desde luego, no era Fernando Morán hombre para fanfarrias populistas, al ser persona reflexiva, honda y discursiva, tan intelectual como político, cuyo aspecto adusto reflejaba bien su pensar”. Y esto fue así porque, continúa De Silva: “Concurrían en él una extraordinaria preparación intelectual y política, unas convicciones de izquierda fundadas de veras y una honestidad en todos los órdenes a prueba de bomba”.

Gil Carlos Rodríguez, Enrique Barón, Marcelino Oreja, Miguel Ángel Moratinos, Manuel Marín y Abel Matutes en la celebración de los veinte años de la Adhesión.

Gil Carlos Rodríguez, Enrique Barón, Marcelino Oreja, Miguel Ángel Moratinos, Manuel Marín y Abel Matutes en la celebración de los veinte años de la Adhesión. / MODEM PRESS

El catedrático Francisco García Pérez señala: “Culto, serio y caballeroso. Empujó a España para entrar en Europa y fue blanco de mil chistes: tontaina, despistadísimo... Saber tanto y encima de político buscar tiempo para escribir novelas, relatos, ensayos... es algo difícil de perdonar por vagos y poltrones. ‘Sé de dónde viene toda esa campaña. No le des importancia’, me confesó en una cena de Tribuna Ciudadana, allá por 1993, cuando presentamos ‘La Perla del Oriente’ de Ordaz. Me regaló su colección de relatos “El día en que...” [sic] con dedicatoria: ‘Este libro también −en parte− trata de Asturias’. Escritor de ficción: así debe también ser recordado. Empiecen ustedes por esos relatos. A quienes chisteaban a costa de Morán nadie los recuerda”.

Y resume Cuesta: “Ha sido uno de los personajes políticos e intelectuales más importantes de España y Asturias durante el Siglo XX. Fue el gran artífice que ‘colocó a España en su sitio’, dentro del lugar que ocupamos en las Relaciones Internacionales. Su trayectoria ha quedado grabada para siempre en la historia de España y de la Unión Europea, como un gran legado de progreso, modernidad, desarrollo de los Derechos Humanos y europeísmo”.

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