Los partos del San Agustín de Avilés son ahora menos numerosos, pero más complejos: "Son mujeres de mayor edad y con mayores patologías asociadas"
El hospital avilesino, que suma 50.000 nacimientos desde su inauguración, hace medio siglo, asiste ahora alrededor de 600 partos anuales, una cifra en línea descendente desde 2015
"Antes no se daba opción: todo estaba pautado. Ahora se respeta mucho más el proceso natural, siempre que la situación lo permita", aseguran las profesionales sanitarias

Foto de equipo de Obstetricia y Pediatría donde están: Verónica Riestra, ginecóloga; David Santos, anestesista; Paula Gutiérrez, enfermera; Rosa Fuertes, supervisora de maternidad; Marta García, matrona; Noemí Riera, ginecóloga; Paula Muñiz, matrona; Concesa Rodríguez, ginecóloga; Mireia Arroyo, jefa de Pediatría; Lucía Felgueroso, matrona; Alejandra Núñez, TCAE; Saray Fernández, TCAE; Carla García, matrona; María Martínez, ginecóloga; Silvia Gutiérrez, celadora; Purificación García, limpiadora; Aida González, pediatra, y Beatriz Lastra, pediatra. / Luisma Murias

"Madre y niño bien". Cuatro palabras que resumen horas de incertidumbre, decisiones médicas, acompañamiento y trabajo en equipo en el Hospital Universitario San Agustín (HUSA). Es la frase que cierra cada parto, la que da sentido a todo lo que ocurre antes y después en un hospital, y también la que mejor define el objetivo compartido por decenas de profesionales que intervienen en cada nacimiento en Avilés.
Porque detrás de ese desenlace aparentemente sencillo hay un engranaje complejo y silencioso que empieza mucho antes del paritorio. Desde el primer test positivo, el seguimiento en Atención Primaria, las ecografías, la preparación al parto o la atención en urgencias, hasta el momento en que la madre se marcha a casa con su bebé, el proceso está sostenido por una red coordinada de especialistas.
En las últimas décadas, ese proceso ha cambiado profundamente. No solo han evolucionado los protocolos médicos, sino también el perfil de las pacientes, el papel de las familias y la manera en que se entiende el nacimiento. Profesionales de distintas áreas —desde celadores hasta especialistas— coinciden en que hoy la atención es más personalizada, más respetuosa y, al mismo tiempo, más compleja.
En el caso del Hospital Universitario San Agustín de Avilés, esa labor tiene una larga trayectoria. Desde su inauguración en 1976, el centro ha asistido al nacimiento de más de 50.000 niños, una cifra que refleja décadas de atención continuada a la maternidad en la comarca.
Concesa Rodríguez, jefa de Ginecología y Obstetricia, resume el cambio vivido en este tiempo con claridad: "La profesión cambió muchísimo, como la sociedad en general. Es una sociedad más demandante y cada vez hay más autonomía del paciente". Esa evolución se refleja, por ejemplo, en los planes de parto. Aunque hace años eran más frecuentes, hoy han sido en gran parte sustituidos por modelos regionales integrados en la cartilla maternal. "Ya hay muy pocos registros formales, pero sí se mantiene esa idea de participación de la mujer en su proceso", señala.
Uno de los cambios más evidentes es el descenso de la natalidad. Durante años, el hospital registraba en torno a 1.200 nacimientos anuales. Sin embargo, desde 2015 la cifra ha ido disminuyendo progresivamente hasta situarse en unos 600 partos al año —590 en 2025—, una tendencia que refleja el contexto demográfico general.
Noemí Riera, ginecóloga, lo ha vivido en primera persona: "En 2002 había entre 1.200 y 1.300 partos. Cuando volví en 2018, eran unos 600. La mitad". Pero esta reducción no ha supuesto una menor carga asistencial.
Al contrario, el perfil de las gestantes ha cambiado significativamente. La edad media de las madres se sitúa ya en los 33 años, y en 2025 hasta 63 mujeres superaban los 40. Además, alrededor del 35 % de las embarazadas presenta alguna patología previa. "Ahora atendemos embarazos más complejos, con mujeres de mayor edad y más patologías asociadas", explica Riera.
Tecnificación
Ese retraso en la maternidad, unido al auge de las técnicas de reproducción asistida, ha modificado profundamente el perfil obstétrico. Las gestaciones son más vigiladas, los partos más imprevisibles y las decisiones clínicas más delicadas. "Muchas veces tenemos que intervenir en algo que es un proceso natural, pero que se complica", añade.
Aun así, el cambio no ha sido solo hacia una mayor tecnificación, sino también hacia una atención más respetuosa. Si antes el parto estaba altamente protocolizado, hoy se prioriza el enfoque fisiológico. "Antes no se daba opción: todo estaba pautado. Ahora se respeta mucho más el proceso natural, siempre que la situación lo permita", recuerdan las profesionales.
En este nuevo modelo, la relación con la paciente también ha evolucionado. Verónica Riestra, ginecóloga, destaca el valor del seguimiento continuado: "Al tener menos pacientes, el vínculo es más cercano. Muchas veces conozco a la gestante desde la consulta y eso facilita mucho la atención en el parto". Esa cercanía se traduce en confianza, pero a veces también en una mayor implicación emocional y clínica.
El papel de las matronas, enfermeras, TCAE y personal de apoyo resulta clave en ese acompañamiento. Son quienes permanecen más tiempo al lado de la mujer durante el proceso, quienes garantizan la continuidad de los cuidados y quienes contribuyen a crear un entorno más humano en un momento especialmente vulnerable.
Epidural
En paralelo, la anestesia obstétrica ha vivido su propia revolución. David Santos, anestesista, subraya la importancia de la epidural que, como dato, se aplicó de forma pionera en Avilés de mano del doctor Javier Portilla, ahora jubilado: "Sigue siendo la reina de los partos y también de muchas cesáreas. Es una técnica muy segura y reduce riesgos frente a la anestesia general".
Las profesionales con más experiencia recuerdan bien cómo era antes: "Hubo una época en la que solo se ponía (la epidural) en horario de mañana, cuando estaba todo el equipo. Ahora forma parte habitual del proceso". Este avance ha permitido no solo mejorar el control del dolor, sino también facilitar partos más seguros y controlados.
Incluso en situaciones urgentes, el objetivo es mantener a la madre consciente y partícipe. "Siempre que podemos utilizamos técnicas regionales, para que la mujer esté despierta y viva el nacimiento", explican.
Desde el área de Pediatría, Mireia Arroyo aporta otra perspectiva: la del recién nacido. "Hoy en día intentamos ingresar a los menos niños posibles, incluso recién nacidos. Priorizamos que estén con sus madres", afirma. Esta tendencia responde a una mayor conciencia sobre la importancia del vínculo temprano y la adaptación conjunta.
Para lograrlo, el trabajo coordinado entre servicios es fundamental. En muchos casos, se opta por prolongar la estancia de la madre en maternidad en lugar de separar al bebé. "Ingresar en neonatos puede dificultar ese inicio, por eso intentamos evitarlo siempre que sea seguro", añade la especialista. Asegura que la salud de los niños avilesinos "es buena" en términos generales.
Sin embargo, la presencia pediátrica en los partos sigue siendo elevada. "Acudimos aproximadamente a la mitad de los nacimientos. A veces por prevención, otras porque surge alguna complicación", señala Marta García, matrona del HUSA. Una cifra que refleja, en parte, la mayor complejidad de los embarazos actuales.
A estos cambios se suman nuevas iniciativas como la cesárea acompañada, que busca humanizar incluso las intervenciones quirúrgicas. Aunque todavía en desarrollo, representa un paso más hacia una atención centrada no solo en el resultado clínico, sino también en la experiencia de la madre.
El entorno físico también influye. Los profesionales destacan la importancia de contar con espacios amables y cuidados. "Las mujeres pueden pasar muchas horas en el paritorio. Tener un ambiente agradable, incluso con luz natural o vistas, marca la diferencia", señalan. Aseguran, en este caso, que el San Agustín de Avilés "tiene los mejores paritorios de Asturias", que miran a un Avilés que crece.
Pero más allá de instalaciones o técnicas, todos coinciden en el mismo mensaje: la seguridad es irrenunciable. En un contexto donde proliferan informaciones no siempre fiables, especialmente en redes sociales, los especialistas advierten de los riesgos de prescindir del control médico.
Consejo profesional, siempre
David Santos subraya: "El parto es un proceso natural, pero tiene riesgos. Es fundamental que se realice en un entorno controlado y con profesionales". Un mensaje que comparten el resto del equipo, que recuerda que muchas complicaciones solo pueden resolverse con atención especializada.
"Que se dejen aconsejar por los profesionales", insisten. Por que, aunque el protagonismo es de la madre, el nacimiento es siempre un trabajo colectivo.
En ese equilibrio entre ciencia y humanidad, entre tecnología y acompañamiento, se define hoy la atención al parto. Un modelo en evolución constante que, pese a todos los cambios, mantiene intacta su prioridad esencial: que cada historia termine, como repiten los profesionales, con madre y bebé sanos: "Madre y niño bien".
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