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Avilés tiene su "Doña Manolita": la administración de loterías de El Atrio reparte siete millones de euros en menos de siete años

José Arias, titular del establecimiento, celebra una racha que acaba de sumar un segundo puesto de la Bonoloto dotado con 54.507 euros y que ya suscita comparaciones con el famoso despacho lotero madrileño

José Arias, titular de la admnistración, posa en el muro en el que coloca los carteles de los premios entregados.

José Arias, titular de la admnistración, posa en el muro en el que coloca los carteles de los premios entregados. / P. M.

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El Atrio

Más de siete millones de euros repartidos en apenas siete años. La cifra la pone sobre la mesa José Arias, responsable de la administración de lotería de El Atrio, en Avilés, donde este domingo volvió a caer la suerte, con un segundo premio de la bonoloto dotado con 54.507,20 euros. La racha ya ha hecho que algunos clientes, entre bromas, hayan empezado a referirse al expendedor como "La Manolita de Avilés", una comparación que Arias recibe con prudencia, pero también con orgullo. "La gente lo dice en broma, pero sí es verdad que llama la atención", reconoce.

La suerte volvió a asomarse este domingo a la comarca avilesina. La bonoloto dejó un segundo premio en un boleto certificado en la administración de El Atrio, en pleno corazón de la ciudad, donde hace apenas dos meses ya habían repartido otro premio de casi cuarenta mil euros. De momento, el agraciado no ha pasado por el despacho, pero tampoco es algo extraño. "Muchas veces no vienen, van directamente al banco", explica Arias, que recuerda además la confidencialidad que rodea siempre a este tipo de premios.

"Siempre miras dónde ha salido, si hay bote, si no hay bote... y vimos que lo habíamos dado nosotros. Me enteré a las doce de la noche", cuenta el lotero. A la mañana siguiente, la normalidad se imponía en el local. Los lunes, dice, son días "especialmente fuertes" y el efecto llamada, aunque no descarta que exista, no altera en exceso la faena del arranque de semana. "Cuando hay mercado estamos siempre hasta arriba, no disponemos de demasiado margen como para que venga mucha gente extra", apunta.

De vender muebles a repartir alegrías

El premio llega, según señala Arias, como una especie de "regalo adelantado" por el aniversario de la administración de El Atrio, que este miércoles cumple siete años desde su apertura en Avilés. Arias, nacido en Gijón y residente en Oviedo, asegura que hace vida en Avilés y que se siente ligado a la ciudad. Su trayectoria como lotero comenzó en 2011, después de una etapa alejada del sector, en la que trabajó en el negocio familiar, una tienda de muebles de sus padres.

En los últimos años, El Atrio ha ido acumulando premios de distinto calibre. Entre los recuerdos que conserva figuran un primer premio de la Lotería Nacional del sábado, dotado con 60.000 euros al décimo; un segundo premio de la Lotería Nacional del jueves, de 30.000 euros por décimo; un quinto premio de Navidad y otros boletos afortunados. La suma, asegura Arias, supera ya los siete millones de euros desde que levantaron la persiana en Avilés.

Esa sucesión de premios ha alimentado la leyenda. Los clientes habituales —"la mayoría, por suerte", dice el lotero— conviven con vecinos de otras zonas, visitantes y turistas que se acercan al establecimiento. Algunos lo hacen por costumbre; otros, llegan atraídos por la fama reciente del local. "A la gente le gusta verlo. Los premios están ahí expuestos, son bastante seguidos y eso llama la atención", admite Arias.

Para quien está al otro lado del mostrador, repartir suerte tiene una recompensa que va más allá de la cifra. "Es una satisfacción tremenda", afirma. Y no habla solo de los grandes premios. También de esos importes más modestos que, por superar el límite de pago en ventanilla, obligan al cliente a ir al banco. "Ver la cara de la persona cuando le dices que tiene que ir a cobrarlo, el estado de shock en el que queda, es lo mejor que hay", relata.

La vista ya está puesta en el verano, cuando comenzará la venta de la lotería de Navidad. Arias nota cada año más movimiento en esas fechas, impulsado por el turismo y por esa costumbre tan arraigada de llevarse un décimo de allí donde uno pasa unos días. En El Atrio, la superstición tiene ya un buen puñado de argumentos. Premios recientes, clientes fieles y una racha que ha convertido a esta administración avilesina en uno de esos lugares a los que muchos entran pensando en llevarse un buen pellizco.

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