Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Los vecinos del Polígono de La Magdalena de Avilés, "hartos" de los problemas de convivencia: "Si me toca la lotería, lo primero que hago es irme de este barrio"

Los residentes sitúan la "zona cero" en la calle Luis Bayón, aunque advierten de que la conflictividad se extiende ya a otros puntos del distrito y temen que la degradación de la zona no tenga solución

María González cerca de la calle Luis Bayón.

María González cerca de la calle Luis Bayón. / Luisma Murias

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
La Magdalena

"Si me toca la lotería, lo primero que hago es irme de este barrio". La frase es de María González, vecina del Polígono de La Magdalena, y resume el sentir de muchos residentes de una zona que, denuncian, se está convirtiendo en uno de los puntos más conflictivos de Avilés. Los vecinos sitúan la "zona cero" en la calle Luis Bayón, pero advierten de que los problemas de convivencia, inseguridad y degradación se extienden cada vez a más puntos del barrio.

Para muchos vecinos, la convivencia es cada vez más complicada. Peleas, consumo y tráfico de drogas, ruidos, discusiones y episodios violentos forman parte, aseguran, de su día a día. Una rutina que se ha agravado en los últimos días. Primero, con una redada policial en la que se incautaron diferentes tipos de droga y se llevaron a cabo varias detenciones; y después con un incendio declarado en un séptimo piso en plena noche. "El día a día es agotador, todo lo que se cuenta se queda corto, no hay nada como verlo en primera persona", lamenta Ramón Pérez, vecino de la zona.

El tráfico de drogas es, según los residentes, el principal foco de conflictividad de la zona. Los vecinos reconocen que las horas de mayor movimiento se concentran durante la madrugada. Pero advierten de que "cada vez se disimula menos" durante el día. Algunos trabajadores que regresan a casa de noche admiten que prefieren rodear determinadas calles antes que atravesarlas. Otros explican que ya no dejan salir a sus hijos adolescentes a ciertas horas. "Conocí una familia que estaba buscando piso por la zona, simplemente les dije que si yo estuviese en su lugar, no criaría a mis hijos en este entorno", afirma González.

Ramón Pérez descansa en un banco con su perro.

Ramón Pérez descansa en un banco con su perro. / Luisma Murias

Los vecinos reconocen que la actividad no es regular. "Hay temporadas con líos y épocas más tranquilas", explican. Tras las redadas, suele abrirse un periodo de calma que dura unas semanas antes de que el barrio vuelva a esa "normalidad". Pero aseguran que esa tregua es cada vez más corta. "La verdad que llevábamos una época tranquila, pero estas semanas explotó todo", apunta Antonio Suárez, vecino de Luis Bayón.

Parte del enfado vecinal apunta directamente a los responsables municipales y a las autoridades, a quienes acusan de "hacer la vista gorda" e ignorar los problemas con los que les está tocando convivir. Muchos residentes consideran que el deterioro del barrio lleva demasiado tiempo enquistado y lamentan que solo se actúe cuando se producen sucesos graves. "No se lo van a tomar en serio hasta que pase algo de verdad y ya sea demasiado tarde para frenar la decadencia de la zona", sostienen algunos vecinos. "En vez de ir de vacaciones, algunos políticos tenían que venir a pasar unos días aquí, a ver qué les parecía", critica Julio Roces.

Falta de mantenimiento

Más allá de los problemas de convivencia, los vecinos denuncian que el mantenimiento del barrio es una tarea pendiente desde hace años. Calles con basura acumulada, zonas verdes sin adecentar y desperfectos en aceras y calzadas forman parte del paisaje habitual del Polígono de La Magdalena. Las grietas en el asfalto, las baldosas sueltas y el mal estado de algunas zonas ya han provocado más de una caída, especialmente entre las personas mayores.

Julio Roces señala la basura en una zona verde.

Julio Roces señala la basura en una zona verde. / Luisma Murias

La falta de cuidado también se nota, apuntan los residentes, en el estado de algunas parcelas, jardines y espacios públicos. "En vez de desbrozadoras, les vale más traer un rebaño de cabras", ironiza Julio Roces, mientras señala una zona con la hierba alta. Los vecinos consideran que el abandono del entorno y la sensación de dejadez contribuyen todavía más a la percepción de deterioro que arrastra el barrio desde hace años y que, temen, no tenga solución.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents