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Ignacio Flórez, responsable de salvamento en Castrillón: "El Espartal no es ni más ni menos peligrosa que otras playas"

"Las desgracias siempre dejan una enseñanza, aunque por desgracia los accidentes vuelven a ocurrir"

"El principal problema es la falta de personal, hace años, había cien candidatos, ahora, cuarenta"

Ignacio Flórez en el paseo de la playa de Salinas, en una imagen de archivo.

Ignacio Flórez en el paseo de la playa de Salinas, en una imagen de archivo. / LNE

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Salinas

Ignacio Flórez lleva muchos veranos a sus espaldas como coordinador del salvamento playero en Castrillón. Conoce la playa, sus corrientes y también la reacción que provocan sucesos como la desaparición de Iyán Fariña en Salinas, que califica como un "accidente" y una "desgracia", pero no como una señal de que El Espartal sea una playa peligrosa. A pocos días del inicio de la campaña de salvamento, que arrancará el próximo lunes, Flórez defiende la prudencia, el sentido común y el respeto a las zonas de baño como las mejores herramientas para reducir riesgos en un arenal marcado por su longitud, su exposición al mar y una afluencia masiva en verano.

¿Cómo valora lo ocurrido esta semana en la playa de Salinas?

Fue un accidente, una desgracia y, ante todo, la pérdida de una vida humana. Creo que lo primero es pensar en la familia, porque para ellos es una situación terrible. A partir de ahí, no creo que haya que hacer muchas más lecturas ni convertir esto en otra cosa. Ha ocurrido un accidente en una playa, como desgraciadamente ocurren accidentes en otros ámbitos de la vida. Es algo que sentimos mucho y que ojalá no hubiera pasado.

¿Es El Espartal una playa peligrosa?

No. El Espartal no es una playa peligrosa ni más peligrosa que otras. Lo que tiene son unas características concretas que hay que conocer. Es una playa muy larga, con zonas en las que puede haber más corrientes; por su orientación recibe más mar que otras playas, y además tiene una afluencia de bañistas altísima porque está en una zona a la que mucha gente de Asturias puede llegar en menos de una hora. Pueden darse situaciones de riesgo, pero eso no significa que la playa sea peligrosa, sino que hay que usarla correctamente.

¿Cree que este suceso puede servir de enseñanza de cara al verano?

Las desgracias siempre dejan una enseñanza, aunque por desgracia los accidentes vuelven a ocurrir. En España mueren ahogadas muchas personas cada año en playas, piscinas, ríos, pantanos o embalses. Por eso es importante insistir en lo básico: aplicar el sentido común, no confiarse y no hacer cosas que uno no conoce. Si no está seguro de una zona, no se bañe ahí. Si tiene dudas, pregunte. Y si no hay servicio de salvamento, hay que extremar todavía más la prudencia.

¿Cómo se prepara el servicio de salvamento de Castrillón para el inicio de la campaña?

Ahora mismo el principal problema es la falta de personal. Hace años, cuando se hacía una convocatoria para cubrir 36 o 38 puestos podían presentarse 60, 80 o incluso 100 personas. Ahora se presentan muchas menos y, además, en Castrillón se exigen unos estándares. Hay que superar pruebas físicas y también demostrar conocimientos, porque este trabajo requiere preparación. No vale cualquiera.

¿Con qué medios arrancan este año?

La previsión es contar con 38 personas para todas las playas del concejo. Además, el servicio dispone de dos motos de agua, quads, vehículos todoterreno, equipos de comunicación, material de rescate, flotadores, aletas, camillas, sistemas de inmovilización y medios de megafonía. A eso se suma el apoyo del plan regional de salvamento, con bomberos, helicóptero, ambulancias, coordinación y toda la logística necesaria en caso de emergencia.

¿Qué playas exigen más atención?

Todas las playas pueden tener corrientes si uno se baña donde no debe. Salinas y Bahínas, por su longitud y exposición, requieren más atención. En Salinas, hablando de toda la concha hasta San Juan, hay mucha afluencia, escuelas de surf y zonas con más oleaje. A veces, para los socorristas no es sencillo diferenciar a alguien que está bañándose de alguien que participa en un curso de surf. Es una playa en la que hay que estar muy pendiente.

¿Cuáles son las principales imprudencias que detectan durante el verano?

La principal es bañarse fuera de horario o fuera de las zonas habilitadas. Muchas veces ocurre por desconocimiento, pero otras por chulería. Hay gente que piensa que no se le deja bañar porque no queremos, y no es así. A nosotros nos encantaría poder poner zonas de baño grandes y en muchos puntos, porque eso incluso facilita el trabajo. Pero las zonas de baño las marca el mar. Si no se habilita una zona es porque no es segura.

¿Qué recomendaciones básicas daría a los bañistas?

La primera es muy sencilla: si no está seguro de lo que va a hacer, no lo haga. La segunda, que pregunte siempre que tenga dudas, bien al socorrista o consultando los paneles informativos de las playas. Y la tercera, que tenga prudencia. Para bañarse no hace falta meterse muy lejos ni ir a zonas donde cubra. Se puede disfrutar perfectamente del mar sin asumir riesgos innecesarios.

¿Hay algún riesgo concreto que les preocupe este verano?

Por la tendencia de los últimos años, es probable que vuelvan a aparecer medusas. No hay que dramatizar, porque las medusas existen en muchas playas del mundo y sus efectos dependen de la reacción de cada persona. Pero sí hay que seguir las indicaciones. Si se acerca un banco grande a una zona de baño, se tomarán medidas preventivas. También habrá que prestar atención al día del eclipse, porque puede atraer a mucha gente a la costa.

¿Qué mensaje trasladaría a vecinos y visitantes antes del inicio de la temporada?

Que disfruten del verano, del sol y de la playa, pero con sentido común. Hay que informarse, tener cuidado y respetar las indicaciones. Lo ocurrido fue un accidente y hay que intentar que no vuelva a pasar. Con prudencia se reducen mucho los riesgos.

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