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Natalia Suárez desmonta los mitos de la psicopatía en Avilés: "No es solo lo que se ve en las películas"

La psicóloga ofreció una ponencia en el Centro de Servicios Universitarios para desmontar mitos sobre este problema de salud mental y explicar sus efectos en el entorno cercano

La psicóloga, poco antes de la conferencia.

La psicóloga, poco antes de la conferencia. / Luisma Murias

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Avilés

"La psicopatía provoca un desgaste tremendo en el entorno de los afectados", afirmó este lunes en Avilés la psicóloga Natalia Suárez durante una charla del ciclo Transfer celebrada en el Centro de Servicios Universitarios (CSU), en la que, respondiendo a las preguntas de la directora del centro, Luz Mar González Arias, analizó el impacto que genera la interacción con la denominada "dureza emocional" de las personas que presentan rasgos psicopáticos. La especialista señaló que los estudios más recientes estiman que alrededor del 10% de la población presenta algún grado de psicopatía y abordó las consecuencias que estos perfiles pueden tener en ámbitos como la familia, la pareja, las relaciones sociales o el entorno laboral.

La ponente recordó que se trata de un problema de salud mental "más extendido de lo que puede parecer" y cada vez más visible, aunque todavía rodeado de numerosos estigmas. "Cuando se habla de psicópatas, la gente piensa en lo que ve en las películas, pero la realidad es que se pueden encontrar personas con este problema en el ámbito laboral, familiar o social", explicó Suárez.

Suárez aseguró que quienes peor lo pasan en estas situaciones suelen ser las personas del entorno de los afectados, debido a los problemas de interacción, comprensión y gestión emocional que se generan en las relaciones cotidianas. La psicóloga explicó además que cuanto más tarde se produce el diagnóstico, más difícil resulta abordar el problema y minimizar sus consecuencias. En este sentido, destacó que ya existen planes de detección y seguimiento en marcha en distintos centros educativos y sanitarios con el objetivo de identificar estas problemáticas de forma temprana y favorecer una intervención más eficaz.

Cuando estos rasgos se detectan en niños, se pueden facilitar a las familias estrategias que favorezcan interacciones más racionales y ayuden a establecer límites claros, aunque no existe una "solución total". "Es como cuando se nace con un coeficiente intelectual bajo: se puede aprender, pero no se va a llegar a la facultad", señaló Suárez, que defendió una educación basada en consecuencias y en la aplicación de castigos proporcionados. También advirtió de que, con los años, estas conductas pueden empeorar y derivar en estrategias aprendidas como la manipulación.

Rasgos detectables

Suárez identificó la dureza emocional como el rasgo principal de estos perfiles, asociado a la falta de empatía, el egocentrismo y una marcada rigidez en la forma de relacionarse con los demás. La psicóloga explicó que en España estas conductas pueden quedar más "sobrecorregidas" por el peso de la educación recibida y por la presencia más cercana de la familia, que actúa como un factor de contención en muchos casos. En cambio, señaló que en las sociedades anglosajonas, con modelos de convivencia más individualizados y entornos sociales más aisladores, estos rasgos pueden resultar más visibles y, por tanto, más fáciles de localizar.

La charla recogió los principales contenidos del libro "Tengo un cocodrilo en el sofá: la interacción con la dureza emocional", una obra que la psicóloga presentó por primera vez en Mieres el pasado mes de marzo y que volverá a protagonizar un acto dentro del programa de las fiestas de San Xuan, también en Mieres, con el objetivo de acercar este conocimiento al mayor número posible de personas. El recorrido de presentación y divulgación concluirá el próximo mes de septiembre con la presentación de la obra en el Club LA NUEVA ESPAÑA.

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