Pablo Berger, en la Cátedra de Cine de Avilés: "No me gusta ir por autopistas, me gusta ir por libre"
El director de "Robot Dreams" se reivindica como guionista: "Si tengo un superpoder es que veo mis películas cuando las estoy escribiendo"

Enrique Meléndez, Paula Ponga y Pablo Berger, ayer, en el Centro de Servicios Universitarios. | MIKI LÓPEZ

Pablo Berger destila cine. Eso se deduce de su carrera como director que es tan corta como celebrada. Empezó en 2003 con "Torremolinos 73" y, este año pasado, presentó su último trabajo: "Robot Dreams", que a punto estuvo de ganar el Oscar a la mejor película de animación. De todo eso habló ayer tarde en el Centro de Servicios Universitarios de Avilés. La Cátedra de Cine del Ayuntamiento de Avilés se trajo al cineasta que se reivindicó tan independiente como punk. "Sigo siendo punk . No me gusta ir por autopistas, me gusta ir por libre", le confesó a Paula Ponga, la subdirectora de la Cátedra.

Parte del público de la charla de Pablo Berger. | MIKI LÓPEZ
Lo de "punk" vino a propósito del cortometraje "Mama" que Berger dirigió en su época formativa –aunque pertenece a la generación de profesionales que no se formaron en escuelas reguladas, cosa que también se repitió durante la conversación– en compañía de Álex de la Iglesia. "Como yo era el guionista, yo era el dueño de la película. Él preguntaba: ‘¿Y yo qué hago?’" Le tocó ser director de producción. "Todo muy gore", destacó Ponga. "Es por eso que a esa época la llamo ‘punk’", destacó.
La periodista y el cineasta charlaron de las peculiaridad de que todas las películas "sean de época" o que todas vengan de versiones de novelas, cómics o cuentos populares. Desentrañaron el principio de todo esto y salió, otra vez, "Mama". En "Robot Dreams" la base fue una novela gráfica.
Charlaron también de la posición de Berger como guionista y este se reivindicó, sobremanera, en esta parte del arte cinematográfico. O sea, que prefiere llamarse guionista. "Si tengo un superpoder es que veo mis película cuando las estoy escribiendo", es decir, que él hace tiempo que entendió que los guionistas escriben imágenes mientras que los escritores escritores lo que hacen es escribir palabras. "Por eso el guion de una película muda es tan gordo como el de una película hablada", destacó haciendo un mohín con la mano izquierda, calculando con los dedos el grosor de un mecanoscrito.
Berger también reivindicó el papel mágico del cine: "Me encanta que sea ese lugar en el que puedas viajar por el tiempo". Y también su papel como docente. Contó que, aunque no se pudo formar en España –no había escuela–, pudo hacerlo al otro lado del Atlántico. Asistió a clases, por ejemplo, de Sidney Lumet, de Arthur Penn... "Los hermanos Coen vieron mi corto ‘Mama’ y me mandaron una carta. La tengo en casa. Tengo que enmarcarla", cerró. n
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