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Avilés abre sus puertas a la Bienal Climática, un foro de arte y pensamiento global

La Bienal Climática de Avilés se despliega por más de una docena de espacios, desde el parque de Ferrera hasta la Factoría Cultural, con más de sesenta actividades hasta el 20 de septiembre

VÍDEO: Visita a algunos de los espacios expositivos de la Bienal

M.M.

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Myriam Mancisidor

Myriam Mancisidor

Avilés

Avilés amaneció convertida en el escenario de un experimento cultural llamado a prolongarse durante cien días. Con el parque de Ferrera desperezándose bajo el sol de junio, la Bienal Climática abrió este jueves sus puertas en la ciudad. Lo hizo con un acto institucional que marcó el arranque de una programación que, bajo el lema «Ensayar lo inesperado», convertirá durante los próximos cien días a la ciudad y su entorno en un referente cultural hasta el 20 de septiembre.

Serán cien jornadas para encontrarse con un arte que dialoga con los altos hornos, con la blenda, con la memoria obrera y con los desafíos ambientales del siglo XXI. La primera voz de la jornada fue la de “Nosotres Tres” —Mónica Vega, Laura Ruiz y Candela Peña—, que explora las raíces de la música tradicional asturiana y que sirvió de bienvenida sonora a una Bienal llamada a extenderse por toda la ciudad.

Después llegaron los discursos. La alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín, destacó que la Bienal aspira a convertirse en «un foro de pensamiento global que convierte el arte y la cultura en medios de expresión». Le siguió Amanda Masha, directora artística de la Bienal Climática. «No basta con decir que el mundo está mal», afirmó ante el público congregado en Ferrera, donde se habían dispuesto sillas y un pequeño escenario que evocaba el ambiente de una celebración al aire libre.

También intervino Miguel González Suela, subsecretario del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. «Estamos viviendo episodios tan contradictorios como danas y sequías, incendios pavorosos, pérdida de biodiversidad... Si hay algo claro es que a un problema complejo no se le puede dar una respuesta simple. Hay que sumar mentalidades, sensibilidades, conocimiento y alianzas amplias», señaló. A su juicio, Avilés representa «el mejor escenario» posible para albergar esta primera edición de la Bienal Climática.

Maite Verdú, directora general de Agenda Urbana y Arquitectura del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana; Vanesa Gutiérrez, consejera de Cultura, Política Llingüística y Deporte del Principado de Asturias; y el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, también tomaron la palabra. Este último subrayó el carácter transversal de la iniciativa: «Esto no es solamente una programación artística ni únicamente un conjunto de exposiciones o actividades. Es una invitación a reunir miradas distintas, a poner en diálogo el arte, la ciencia, la arquitectura, la industria, el conocimiento local y la participación ciudadana para crear espacios de escucha desde los que abordar el reto de la transición ecológica».

"Estación Meteo"

Concluidas las intervenciones, la delegación institucional y varias decenas de artistas iniciaron el recorrido inaugural con una visita a la muestra «Estación Meteo». La comitiva hizo una primera parada en la Escuela de Artes y Oficios. El trayecto fue breve, aunque suficiente para que Patricia Pérez, historiadora del arte y agente cultural de la ciudad, compartiera una reflexión sobre el significado de la Bienal para Avilés. «Me parece un regalo y un privilegio. No hay mejor lugar que Avilés porque, de alguna manera, es un ejemplo de muchas de las cuestiones que se plantean en esta Bienal», señaló.

Ya en Artes y Oficios, el grupo, encabezado por Urtasun, conoció el funcionamiento del centro de la mano de su director, Alberto Huskin del Campo. El equipamiento cultural de la plaza de Álvarez Acebal acoge obras de Rotor Studio, Víctor Mazón y Marion Balac. Esta última, artista francesa, investiga cómo las imágenes y los lenguajes digitales condicionan nuestra manera de percibir el mundo y de relacionarnos con él. Su propuesta reúne una serie de vídeos inspirados en formatos propios de las redes sociales en los que animales y otros seres no humanos adoptan comportamientos asociados a la cultura digital contemporánea.

Entre los asistentes se encontraba también Carmen Peláez, profesora de pintura en la Escuela de Artes y Oficios, que valoró la celebración de la Bienal desde una perspectiva local. «Es una oportunidad estupenda para abrir las puertas de Avilés a la cultura y al arte, y también para generar conciencia climática», afirmó.

La visita continuó por una ciudad bañada por el sol y transformada desde este jueves en un gran museo al aire libre. Durante cien días, plazas, palacios, centros culturales y espacios de creación formarán parte de una red de sedes conectadas por una misma reflexión sobre el presente y el futuro del territorio.

A su paso por la plaza de España, la comitiva hizo un breve alto para saludar a Fernando Díaz Rañón, exconcejal de IU del Ayuntamiento de Avilés, con el que Urtasun (Sumar) tuvo una breve pero distendida conversación. Después prosiguió por la calle de la Ferrería, donde Víctor Tirador García, responsable de proyectos museísticos y expositivos del área de Promoción Cultural, explicó algunas de las claves históricas y patrimoniales de una ciudad milenaria a las puertas del palacio de Valdecarzana.

Valdecarzana

Precisamente en el interior de este edificio se encuentra otra de las exposiciones destacadas de la Bienal. Bajo el título «Duelos y júbilos», Abelardo Gil-Fournier presenta «Hacendera», una instalación compuesta por 24 vasijas de barro que conforman una suerte de coro en movimiento sobre tornos giratorios. El artista recomendó regresar a la muestra en distintas ocasiones a lo largo de las próximas semanas para apreciar la evolución de las piezas y las transformaciones que experimenta el paisaje sonoro generado por la propia instalación.

Del Valdecarzana, el recorrido se trasladó al palacio de Camposagrado, donde exponen Hanna Limulja, Amanda Piña, Chloma Ebinama, la gijonesa Sara García, Vir Andrés Hera y Belén Rodríguez. Entre las obras pueden encontrarse máscaras, trajes y grandes telas capaces de sugerir bosques, ecosistemas y formas de vida híbridas, en una propuesta abierta a múltiples interpretaciones.

Tras esta visita, el ministro Ernest Urtasun puso fin a su estancia en Avilés y se despidió de los participantes. El resto del grupo continuó la experiencia ya en autobús con destino a la antigua Escuela de Aprendices.

Pero el mapa de la Bienal se extiende mucho más allá de estos espacios. La programación alcanza también La Grapa, Espacio Portus, la Factoría Cultural y La Curtidora. Esta primera Bienal Climática, fruto de la colaboración entre distintas instituciones, reunirá durante cien días más de sesenta actividades repartidas por una docena de espacios de la ciudad, convertida desde hoy en un gran laboratorio cultural desde el que pensar, debatir e imaginar los desafíos de la transición ecológica.

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