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La industria apuesta en Avilés por el acuerdo social y el impulso de las administraciones públicas para avanzar en la descarbonización

Los expertos defienden la alianza entre empresa y sociedad civil para acelerar la industrialización verde y su integración en las ciudades

Por la izquierda, Eugenia Suárez, Pedro Prendes, Víctor Viñuales, Isabel Martínez y Julio Lumbreras, ayer, en el parque de Ferrera, antes del inicio del coloquio.

Por la izquierda, Eugenia Suárez, Pedro Prendes, Víctor Viñuales, Isabel Martínez y Julio Lumbreras, ayer, en el parque de Ferrera, antes del inicio del coloquio. / Mara Villamuza / LNE

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Marián Martínez

Marián Martínez

Avilés

"¿A quién y por qué le interesa hoy hablar del futuro de la industria?". Este sugerente título abrió ayer el debate organizado en el marco de la Bienal Climática para analizar el presente y futuro de la industria. Los ponentes, expertos en la materia, y el público coincidieron en la necesidad de un acuerdo social, una alianza entre empresas y sociedad civil que permita acelerar la industrialización verde y su vinculación con las ciudades. Eso sí, sin olvidar el papel que deben jugar las administraciones públicas para impulsar el proceso. Política e inversión se convierten en piezas claves para avanzar.

El sociólogo Víctor Viñuales, director ejecutivo de la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES), condujo el debate celebrado en el Parque de Ferrera pero, en su calidad de experto en sostenibilidad, desarrollo humano y cooperación internacional, defendió que "la industria es muy importante para cambiar el mundo" y el papel fundamental de la capacidad industrial y la política pública para su desarrollo. "Necesitamos soberanía industrial", afirmó. Llamó la atención sobre la desconfianza de la sociedad civil hacia la industria y el sentimiento de "sacrificio" que existe en unos territorios para beneficiar los intereses de otros. Por eso, defendió que las empresas dialoguen con la sociedad civil y que, además, sean capaces de implicarse en acuerdos con otras empresas, las administraciones públicas, universidades e instituciones sociales.

Ejemplos prácticos

Pedro Prendes es miembro del comité de dirección mundial de I+D y responsable de definir la actividad en el área de procesos de fabricación de acero. En su intervención fue contundente: "O la industria es verde, o no será". Y puso como ejemplo China, un país que era un "infierno medioambiental" y que ahora respira aire limpio porque "ha hecho una reconversión industrial basada en parámetros medioambientales". Y fue más allá, al señalar que "la tecnología nos puede sacar de muchos problemas, e invertir tiene impacto positivo en las personas".

La responsable de licencia social y alianzas de Moeve (antes Cepsa), Isabel Martínez, explicó que la compañía ha incorporado la dimensión social, el diálogo con los distintos sectores de la sociedad, como un elemento estratégico, al nivel de la dimensión del financiero o el regulatorio. Y puso ejemplos concretos en Tenerife, Lérida y en el valle andaluz del hidrógeno. "Hay que aterrizar el debate a la ciudadanía y buscar dinámicas territoriales que nos permitan avanzar", defendió.

Universidad, empresa y ciudad

A continuación tomó la palabra Eugenia Suárez, profesora de organización de empresas en la Universidad de Oviedo y miembro de la junta directiva de la red española de desarrollo sostenible, señaló que la Universidad "no debe formar exclusivamente para la empresa, pero sí debe formar con ellas", y remarcó la base humanista para formar en valores, con competencias transversales y espíritu crítico. En este sentido destacó la colaboración con las empresas a través de las cátedras, los programas de emprendimiento, los contratos con grupos investigadores y la también la propia investigación a través de consorcios.

Julio Lumbreras, ingeniero industrial y doctor por la Universidad Politécnica de Madrid, planteó un dilema de gran actualidad: se reclaman todos los servicios y oportunidades que genera la industria, pero lejos de casa. "Si obligamos a la industria a marcharse, no será ni estratégica ni nos permitirá la independencia", advirtió. De nuevo, la necesidad de alcanzar un acuerdo social. Y puso tres ejemplos. Uno, el de Vitoria-Gasteiz, donde la ciudad ha llegado a un acuerdo con Michelín y Mercedes Benz para que ambas alcancen las cero emisiones en 2030. Otro, el de Valladolid, donde la propia ciudad será un centro de experimentación para vehículos autónomos. Y la tercera es Avilés, que no solo apuesta por la industria verde sino que va un paso más allá e incluye a su puerto, que afronta una profunda transformación de su entorno para integrarse en la ciudad.

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