Remedios Zafra, escritora y ensayista, en la Bienal Climática, en Avilés: "Está bien el aperitivo de la inmediatez, pero yo reivindico el guiso de la profundidad, la alegría de pensar"
La autora reivindica la necesidad de generar nodos o redes materiales que fomenten el encuentro y la participación

Carlos Mataix, Remedios Zafra y Astrid Wagner este viernes en el Ferrera. / M. M.

En una época dominada por la velocidad, los mensajes breves y la economía de la atención, la escritora e investigadora Remedios Zafra lanzó este viernes en Avilés, en el marco de la Bienal Climática, una defensa poco habitual de la lentitud intelectual. Durante un diálogo sobre el sentido común o el sentido de lo común que moderó Carlos Mataix, de Atelier itd, Zafra recurrió a una metáfora doméstica para cuestionar la lógica contemporánea de la inmediatez: frente al aperitivo de las frases rápidas y los impactos instantáneos, dijo preferir “el guiso”, ese que requiere tiempo de elaboración y cocción lenta. “Por favor, que esto nunca sustituya el guiso, el guiso de la profundidad”, reclamó al advertir sobre el riesgo de dejarse arrastrar por “el efectismo de una única frase o de una expresión”.
La imagen del guiso no es un detalle anecdótico. Resume buena parte de la reflexión que compartió junto a la investigadora Astrid Wagner sobre el deterioro del espacio público y las dificultades para construir significados comunes en sociedades atravesadas por la polarización y la sobreabundancia informativa. Mientras Wagner alertaba sobre la crisis del “clima epistémico” y la erosión de los criterios de credibilidad en la era digital, defendiendo la necesidad de un “cuidado epistémico” basado en el tiempo, la escucha y la reflexión.
La autora situó el problema en una transformación más profunda de nuestra relación con el tiempo. Según su análisis, vivimos en un presente permanente que busca respuestas inmediatas para calmar la ansiedad colectiva. En ese contexto, proliferan dispositivos, discursos y fórmulas rápidas que ofrecen alivio instantáneo, pero que dificultan la conversación pausada y la comprensión de fenómenos complejos.
Desde esa perspectiva, la defensa del guiso es también una defensa de la democracia deliberativa. Para Zafra, el llamado “sentido común” corre el riesgo de convertirse en una consigna simplificadora cuando se utiliza para clausurar debates o para presentar como naturales determinadas posiciones ideológicas. Frente a ello, propone hablar de un “sentido de lo común”: algo que no está dado de antemano, sino que debe construirse colectivamente mediante imaginación, diálogo y reconocimiento de la diferencia.
La metáfora culinaria conecta así con una reivindicación política y cultural más amplia. Pensar requiere tiempo; disentir exige escucha; construir acuerdos demanda procesos que no caben en un eslogan. En un ecosistema mediático que premia la rapidez y la reacción instantánea, la apuesta de Zafra consiste en recuperar el valor de la elaboración lenta. Como un guiso, el pensamiento necesita reposo, mezcla de ingredientes y paciencia. Sólo así, sugiere, puede aspirar a comprender la complejidad del mundo en lugar de limitarse a consumirla en pequeñas dosis.
Zafra, que reivindicó ante más de medio centenar de personas que siguieron el diálogo en el parque de Ferrera, la "alegría de pensar", calificó de "necesidad" la existencia de redes materiales uqe tengan como característica el encuentro: "Que podamos pasar del ojo al cuerpo, en el que todos los sentidos entran e nescena". Y esos nodos pueden partir, señaló, de asociaciones vecinales, colectivos de distinta índole, reuniones, clubes de lectura... Finalizó con unos párrofos de la filósofa y activista Simone Weil de su libro "La condición obrera".
"Ensayar lo inesperado"
En el mismo parque de Ferrera, poco antes, se celebró otro diálogo que moderó la artista Xirou Xiao. Participó el también filósofo Luis René Guerra, que comenzó su intervención con la letra de una canción de su niñez en Santiago de Chile. Estuvo también la investigadora Asunción Molinos, la escritora Carolina Sarmiento, que acaba de lanzar su úlitma novela "Las fronteras", y Lucía Casani, que fue directora de la Casa Encendida. Buscaron respuestas a una pregunta: "¿Qué significa 'Ensayar lo inesperado' (lema de la Bienal Climática) en un mundo que no entendemos?
Guerra incidió: "No somos lo que se espera de nosotros. Vivimos en una sociedad que nos exige lo mejor. Lo inesperado es un entramado invisible. Lo inesperado significa ponernos en cuestionamiento, indisponernos, reimaginar un aprendizaje comunitario. Lo inesperado son guerras que se inician y no sabemos cuándo acaban. Ensayar lo inesperado es hacer emerger, es autorizarse felizmente a que no sé que es lo que va a pasar pero puedo contribuir a que pases que queremos algo que ocurra". Moinos destacó que lo inesperado para muchos es lo esperado para otros, e hizo hincapié así en el acceso al concomimiento.
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