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Soto del Barco resiste como oasis frente a la caída demográfica y no teme el efecto 'aulas vacías': las razones por las que sus colegios ganan alumnado de año en año

La concejala de Educación, Marián Flórez, destaca un cambio en las preferencias residenciales, con familias que buscan tranquilidad y calidad de vida en el entorno rural: "Un pueblo que cuida sus colegios es un pueblo que mira al futuro"

Recreo en el colegio Jimi Pérez Lorente de Soto del Barco.

Recreo en el colegio Jimi Pérez Lorente de Soto del Barco. / Luisma Murias

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Illán García

Illán García

Soto del Barco

Soto del Barco es el único municipio de la comarca avilesina que crece en alumnado. Un oasis en el invierno demográfico que acusan una mayoría de comarcas asturianas. El municipio crece de manera tímida, al menos en población escolar, pero cualquier incremento en el número de matrículas dada la situación demográfica del conjunto de la región es motivo de celebración. El colegio de Soto del Barco, que recibe el nombre del exalcalde Jimi Pérez Lorente, pasará a contar con 110 alumnos a partir de septiembre y el Ventura de la Paz Suárez, que es el centro educativo de La Arena verá ampliado su alumnado también hasta alcanzar las 40 matrículas. La escuelina de La Veiga, anexa al colegio de la capital del concejo, aún no ha cerrado el plazo de matriculación y confía en ocupar todas sus plazas.

"Hay varias razones para explicar el incremento: el boca a boca, tenemos un profesorado estable y buen servicio de conciliación, con comedor y madrugadores", detalla Óscar Martínez, director del colegio de Soto del Barco. El docente habla asimismo del concejo, de la calidad de vida que acompaña residir en un entorno rural y bien comunicado con el resto de la región. Además, indica, "el concejo tiene disposición de crecimiento" y lo focaliza en la previsión para habilitar catorce nuevas viviendas en la capital del concejo. Celia Cernuda, Emiliana Miranda, Vera Matilla y Carla Fernández son alumnas de sexto curso del colegio de Soto y el próximo año darán un nuevo salto en su formación para iniciar la etapa de Secundaria en el instituto de Pravia. Explican que una de las razones del crecimiento es que su municipio es como un "pueblo" y, por lo tanto, "es más tranquilo" y animan a las familias a trasladarse a vivir al cualquier punto del concejo sotobarquense. "Los padres con hijos buscan tranquilidad", reflexionan las cuatro durante un recreo.

Celia Cernuda, Emiliana Miranda, Vera Matilla y Carla Fernández, alumnas de Sexto del colegio de Soto del Barco.

Celia Cernuda, Emiliana Miranda, Vera Matilla y Carla Fernández, alumnas de Sexto del colegio de Soto del Barco. / Luisma Murias

La concejala de Educación, Marian Flórez, defiende que tras los años de pandemia se percibe "un cambio claro" en las preferencias residenciales, tesis que coincide con la expuesta por las cuatro alumnas del Jimi Pérez Lorente. "Cada vez más personas eligen vivir en el pueblo buscando una zona más tranquila con mejor calidad de vida y alejada del estrés urbano. Soto del Barco nota este crecimiento por combinar tres factores muy importantes: servicios básicos cercanos, buena comunicación con núcleos mayores y un entorno que permite llevar una vida tranquila sin renunciar a todas las comodidades", abunda la también vicealcaldesa de Soto del Barco. "El pueblo ofrece precisamente ese equilibrio: calma, seguridad y servicios. El buen funcionamiento de los colegios y la escuelina La Veiga es una prioridad para este Ayuntamiento y estos centros educativos aseguran un aprendizaje en un entorno cercano y tranquilo con todas las garantías", añade la edil.

Noelia Fernández y David Iglesias con alumnado de 3º y 4º de Primaria en el colegio Ventura de la Paz Suárez de La Arena.

Noelia Fernández y David Iglesias con alumnado de 3º y 4º de Primaria en el colegio Ventura de la Paz Suárez de La Arena. / Luisma Murias

Noelia Fernández es la directora del colegio de La Arena. Remarca que el aumento de matrículas en su centro depende de los nacimientos. "Para el próximo curso -el que comienza en septiembre- se matricularon cuatro de los cinco nacidos en 2021 en el pueblo", señala la directora de este centro que pone en valor los recursos que brindan a las familias para la conciliación y la atención educativa. En La Arena cuentan actualmente con un equipo docente de diez profesores cuando hace seis años eran la mitad. Hay clases mixtas, es decir, de dos niveles, como la que une tercer y cuarto cursos que el pasado martes aprendían en clase las horas. El colegio cuenta igualmente con transporte escolar directo desde la localidad de Ranón. "Este año se van dos de sexto y sumamos cuatro pequeños que se incorporan de nuevos", indica Fernández, antes de saludar al tutor de tercero y cuarto que es David Iglesias.

María García con los pequeños Enol Peña, Deva Fernández y Miguel Rodríguez en la escuelina de La Veiga.

María García con los pequeños Enol Peña, Deva Fernández y Miguel Rodríguez en la escuelina de La Veiga. / Luisma Murias

Paloma del Corro es la directora de la escuelina de La Veiga, anexa al edificio del colegio de Soto. La escuelina afronta el próximo septiembre su tercer curso educativo y, según su directora, "es un servicio muy demandado" y, añade, es "educativo". El centro cuenta actualmente con 24 plazas para pequeños desde cuatro meses a tres años y ya se han cubierto todas para el inicio del próximo curso. Incluso suman dos alumnos en lista de espera. "Tenemos no solo niños de Soto, también de Muros y Pravia", indica la directora, que defiende la labor educativa en esta etapa porque, entre otras razones, es un "buen servicio que sirve como periodo de adaptación para el colegio". Este modelo, nacido también para favorecer la conciliación familiar y laboral, hace las veces de cantera para los colegios del concejo. "Vemos que hay interés entre las familias no solo del concejo, sino también de los otros municipios del Bajo Nalón", remarca Del Corro, quien añade otro motivo para la celebración: "la gran respuesta de las familias". Mientras la directora habla con LA NUEVA ESPAÑA en otra aula están la educadora María García con Enol Peña, Deva Fernández y Miguel Rodríguez, que son alumnos del aula de uno a dos años.

Paloma del Corro, directora de la escuelina, junto a varios alumnos de La Veiga.

Paloma del Corro, directora de la escuelina, junto a varios alumnos de La Veiga. / Luisma Murias

"Un pueblo que cuida sus colegios es un pueblo que mira al futuro, los centros educativos de Soto del Barco funcionan muy bien y es un motivo de orgullo", concluye la concejala de Educación.

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