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Avilés ultima un proyecto para evitar ingresos psiquiátricos de menores

El plan de salud mental debutará con un piso de crisis, un espacio comunitario y un equipo especializado, del que se beneficiarán unos 950 adolescentes

Un joven observando su teléfono móvil en la calle.

Un joven observando su teléfono móvil en la calle. / Mariscal/EFE

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Myriam Mancisidor

Myriam Mancisidor

Avilés

El Ayuntamiento de Avilés pondrá en marcha entre julio y agosto el proyecto CIERCA (Cuidados a la Infancia y Adolescencia en el Entorno Comunitario de Avilés), una iniciativa con enfoque social pionera en el país dirigida a mejorar la salud mental de niños, niñas y adolescentes en situación de riesgo mediante recursos preventivos y comunitarios que eviten tanto los ingresos hospitalarios como las situaciones de desprotección que pueden desembocar en la separación familiar.

El programa, que se desarrollará durante 36 meses hasta enero de 2029, cuenta con una financiación de 1,9 millones de euros procedente del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 y del Fondo Social Europeo Plus. Según explicó el concejal de Servicios Sociales, Agustín Medina, Avilés fue la única entidad local de España que obtuvo financiación en esta convocatoria para desarrollar un proyecto de estas características. La previsión municipal es que el proyecto beneficie a más de 950 personas entre menores y sus familias a lo largo de sus tres años de ejecución.

La iniciativa nace en un contexto marcado por el incremento de los problemas de salud mental entre la población infantil y adolescente. Los datos incluidos en la memoria del proyecto reflejan que los ingresos psiquiátricos de menores en Asturias pasaron de 123 en 2018 a 251 en 2023. En el caso de Avilés, la cifra se multiplicó por seis en ese mismo periodo, pasando de siete a 42 ingresos; es decir, un quinientos por ciento más.

A ello se suma la experiencia de los servicios sociales municipales. Según el Equipo de Intervención Técnica de Apoyo a la Familia (EITAF), el 62% de los casos atendidos en 2023 estaban relacionados con situaciones de negligencia en los cuidados básicos, y otro 24% con dificultades de las familias para gestionar conductas problemáticas de niños y adolescentes. Más de la mitad de los menores atendidos tenían más de 12 años.

"Vivimos tiempos complejos, en los que la salud mental infantil se ha visto gravemente afectada por múltiples factores: la incertidumbre, las desigualdades, los entornos familiares en crisis y una presión social o emocional que nuestros jóvenes muchas veces no pueden sostener", señala Medina.

El proyecto pretende cubrir el espacio existente entre la atención ambulatoria que prestan actualmente los servicios sociales y sanitarios y medidas más drásticas como la hospitalización psiquiátrica o el acogimiento residencial. Para ello se articula en torno a tres nuevos recursos en los que ya se está trabajando.

El primero será un servicio de acompañamiento domiciliario intensivo que permitirá intervenir directamente en los hogares cuando existan situaciones de deterioro de la salud mental o conflictos familiares de especial complejidad. El objetivo es contener las crisis antes de que deriven en situaciones más graves.

La segunda medida contempla la creación de un piso de apoyo para situaciones de crisis, en este caso en colaboración con la Fundación San Martín. Este recurso ofrecerá estancias temporales de entre dos y diez días para menores que necesiten alejarse de forma puntual de su entorno familiar mientras se desarrolla una intervención psicosocial intensiva. El objetivo es reducir la tensión familiar y evitar que los conflictos desemboquen en hospitalizaciones o medidas de protección que impliquen la separación del menor de su entorno.

La tercera línea de actuación será la puesta en marcha de un espacio comunitario destinado principalmente a adolescentes de entre 12 y 17 años, algo parecido a lo que hace Abierto Asturias. Este equipamiento buscará fomentar las relaciones sociales, combatir el aislamiento y la soledad no deseada y promover el bienestar emocional mediante actividades de ocio libre y semiestructurado.

Para desarrollar estas actuaciones, el Ayuntamiento prevé incorporar tres educadores o educadoras, un psicólogo y una trabajadora social. Además, se licitarán ya varios contratos para la gestión del piso de apoyo, el funcionamiento del espacio comunitario y la evaluación externa del proyecto, un requisito exigido por el propio programa de financiación con el fin de medir resultados y facilitar su posible implantación en otros territorios. Los trabajos preparatorios ya están en marcha. "Este proyecto piloto esperamos que se convierta en un referente y que se pueda transferir y que podamos conseguir más financiación para seguir con este proyecto, que no se quede en un plan de dos o tres años sino que se pueda implantar aquí y en cualquier otra localidad", defendió el concejal.

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